Mie. 13. Nov 2019, Santa Fe - Argentina
Editorial

INJERENCIA DE BOLSONARO. SILENCIO DE MACRI

INJERENCIA DE BOLSONARO. SILENCIO DE MACRI

Una actitud que causa vergüenza ajena...

SANTA FE-ARGENTINA  (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  El injerencismo de otros presidentes en el proceso electoral argentino causa vergüenza. No por la actitud de los protagonistas, sino por la pasividad y claudicación del mismísimo presidente argentino.

El tema es tan escandaloso que hasta el derechista diario español El País, le dedicó un artículo, el que tituló: “La última obsesión de Jair Bolsonaro: dinamitar las elecciones en Argentina” (23-8-2019).

Efectivamente, el brasileño de expresiones y acciones fascistoides atacó al candidato del peronismo, al conocer el resultado de la votación PASO. Ya lo había hecho antes; pero con los sresultados en mano, pareció desubicarse aún más.

Comparó a Argentina con Venezuela: "Con el posible regreso de la gente del Foro de Sao Paulo a Argentina, el pueblo va en masa a retirar su dinero de los bancos. Es Argentina, cada vez mas próxima de Venezuela". Pero no contento con su predicción, agregó un proverbio de la Biblia: "Quien labra su tierra tendrá comida con hartura, quien persigue fantasías se hartará de miseria".

Se preocupó por advertir que no dejará que Brasil se aproxime a "políticas que no resultaron en ningún lugar del mundo" (al referirse a Argentina). Recurriendo nuevamente a la religión, con un pedido: "Pidamos a Dios que nuestra querida Argentina sepa proceder para no retroceder”.

No fue solo una bravuconada del exmilitar, sino que su ministro de Exteriores, Ernesto Araújo, en un reportaje que publicó el diario Clarín, continuó con dicho lineamiento ideológico. Irrespetuosamente comparó a Alberto Fernández con una muñeca rusa. "Eso que dice, que no necesariamente será igual a como fue el gobierno de Kirchner, yo, para usar una imagen, lo veo como a una muñeca rusa. Está Alberto Fernández, lo abres y está Cristina Kirchner, la abres y está Lula, y después [Hugo] Chávez… No tenemos ilusión que ese kirchnerismo 2.0 sea diferente del kirchnerismo 1.0".

Ambos brasileños utilizan el mismo esquema agresor, confrontativo e injerencista que usa Donald Trump con México, o Macri con Venezuela. La misma retórica; la misma agresividad, disimulada de ‘democratismo’. El tema es que estos personajes (Trump y Bolsonaro), en su ignoracia histórica y política, no entienden que Argentina no es México (respecto a EEUU), y Argentina no es dependiente (por lo menos, de Brasil).

Bolsonaro en su desconocimiento de las relaciones internacionales y comerciales no está enterado que su país y Argentina son complementarios. Existe un ‘ida y vuelta’ entre ambos. Lo que –para cualquier persona normal-, obliga a limar asperezas, evitar conflictos y a entenderse (más allá de quienes son los presidentes brasileño y argentino).

Este presidente brasileño que parece salido de un comics de escaso presupuesto de alguna productora mediocre estadounidense, desconoce que Argentina es comprador de productos manufacturados en Brasil; y que es su… tercer socio comercial. Un mandatario con apenas dos dedos de frente, debería cuidar a un socio así, máxime cuando la economía brasileña anda a los tumbos, sin recuperación, con aumento de la desocupación, y con un PIB (en 2019) que no puede arrimarse al 1 por ciento…

Quien aparece en el escenario sudamericano intentando dar clases de política, moral y buenas costumbres es nada más y nada menos que quien no puede controlar (quiere?) los incendios amazónicos; el que no reactiva la economía; el que halaga a los criminales represores; el que se arridilla mansamente ante EEUU; el que abrió las fronteras para que efectivos de Israel actúen en su país; el que no puede contener el creciente desprecio sobre sus políticas y sobre el encarcelamiento de Lula.

Mientras estas agresiones se produjeron, el presidente Macri no protestó por la intromisión o injerencia de Bolsonaro (y un empleado suyo) en el proceso electoral argentino. Tampoco de parte de la claudicante cancillería que conduce el burócrata Jorge Faurie. Por dos moticos. El primero, porque están de acuerdo en que extranjeros (que apoyan a Macri) sean injerencistas. El segundo, porque piensan igual.

Está claro que en el horizonte sudamericano, Macri y Bolsonaro serán apenas dos anécdotas lamentables. Brasil y Argentina –más allá de sus gobiernos- deben profundizar sus relaciones.

Llamativamente (o no tanto…) ningún medio hegemónico argentino se mostró molesto o enojado por ese injerencismo. Ello habla más que del impreentable Bolsonaro, de lo que ellos son.