Lun. 01. Mar 2021, Santa Fe - Argentina
Superliga

BRAGARNIK, DEFENSA Y LAS LUCES QUE ENCEGUECEN

BRAGARNIK, DEFENSA Y LAS LUCES QUE ENCEGUECEN

SANTA FE-ARGENTINA  (PrensaMare)  Nadie va a negar que Defensa y Justicia fue un justo ganador de la Copa Sudamericana del 2020. Mostró buen juego, terminó invicto, prácticamente no recibió goles en contra y tuvo al goleador del certamen.

Sin embargo, y pese a ser un club considerado ‘chico’, eran muchos los que no simpatizaban ni “hacían fuerza” por él en la final.

Porqué? Porque quien maneja el fútbol del club desde hace años es el empresario Christian Bragarnik (foto).

Un personaje que se dedica a mercantilizar futbolistas, y que controla al chileno Unión La Calera, el español Elche (recientemente ascendido) y el club de la bonaerense Gobernador Costa. De allí que ese poder que ha logrado extender este abogado, que negocia, ubica y cambia de clubes a infinidad de futbolistas, ha generado un rechazo en el ambiente futbolero.

No solo entre ciertos dirigentes, sino entre entrenadores, jugadores y especialmente simpatizantes.

Este Defensa y Justicia campeón, es la mejor muestra del ‘compro-vendo-coloco’ de jugadores.

De los 36 integrantes del plantel, apenas 9 provienen de sus divisiones inferiores (Agustín Sienra, Pedro Ramírez, Rodrigo Herrera, Tomás Ortíz, Lautaro Escalante, Maximiliano Luayza, Valentín Larralde, José González y Juan Villagra).

El resto (27) arribaron de otros clubes: Marcos Ledesma (Quilmes), Ezequiel Unsaín (Newell’s), Lautaro Amade (Sarmiento), Emanuel Britez (Rosario Central), Adonis Frías (Los Andes), Marcelo Benítez (Vitoria, de Brasil), Nahuel Gallardo (River Plate), Rafael Delgado (Colón), Héctor Martínez (River Plate), Mauricio Duarte (del colombiano Cúcuta), Néstor Breitenbruch (Godoy Cruz), Juan Rodríguez (San Martín sanjuanino), Franco Paredes (River Plate), Enzo Fernández (River Plate), Raúl Loaiza (San Lorenzo), Nelson Acevedo (Unión), Jonathan Farías (Aldosivi), Miguel Merentiel (Godoy Cruz), Washington Camacho (Tijuana de México), Ciro Rius (Rosario Central), Nicolás Leguizamón (Colón), Gabriel Hachen (del mexicano Juárez), Walter Bou (tras su paso por Unión, cedido por Boca Juniors), Eugenio Isnaldo (Unión La Calera), Enzo Coacci (Olimpo), Brian Romero (Independiente), y Francisco Pizzini (independiente).

Se puede concluir en que se trata de un “seleccionado” de jugadores que en otros clubes no tuvieron rendimiento; de las buenas relaciones con la dirigencia de River Plate (para ‘potenciar’ y sumar minutos, algunos futbolistas); de representados; y de clubes con los que el empresario mantiene excelentes relaciones.

Qué tiene que ver ello con “la revolución” de Hernán Crespo, como supo afirmar irresponsablemente un comentarista televisivio (tras el triunfo, claro)…? Absolutamente nada. Defensa es lo menos parecido a un club que se dedique a incentivar ajugadores juveniles propios. Claro: posiblemente ello no le interese ni a la dirigencia ni a Bragarnik, entonces para qué lo van a hacer.

El tema es que este triunfalismo de hoy, al que nadie quiere desmerecer y que seguramente ha tenido en su entrenador Crespo a un puntal fundamental, no es el camino que deberían transitar los clubes menos poderosos del fútbol argentino.

Como dato aleatorio digamos que desde la temporada 2014-2015 (la del debut en Primera) a la actualidad han pasado por su banquillo, 9 entrenadores (a un promedio de 1 por año): Darío Franco, José Flores, Ariel Holan, Sebastián Beccacece, Nelson Vivas, Juan P. Vojvoda, Beccacece, Mariano Soso y Crespo.

Claro… qué puede importarle a algunos que sostienen que lo que importa es ganar… Pero es bueno saber que si bien las luces son lindas, muchas veces enceguecen. Principalmente para el que no tiene el poder ni siquiera para encenderlas.