Jue. 22. Oct 2020, Santa Fe - Argentina
Notas

UN FONDO… QUE NO ESTÁ EN EL FONDO

UN FONDO… QUE NO ESTÁ EN EL FONDO

CIUDAD DE BUENOS AIRES-ARGENTINA  (PrensaMare)  En las últimas décadas se ha instalado un nuevo término que es sinónimo de este capitalismo sin límites. Nos referimos a los famosos “fondos de inversión”.

Se trata de un fondo mutuo de inversión colectiva. Se reúnen fondos de distintos inversores (personas y/o bancos y/o empresas), para invertirlos en diferentes negocios. Existe una sociedad que los administra (un banco o empresa). Los fondos diversifican sus iversiones (diversas actividades), para con ello reducir los riesgos.

Uno de ellos –conocido en Argentina. Es el BlackRock, que posee activos por unos… 6 billones de dólares. Una cifra nada desdeñable, pues un billón es un millón de millones. En este caso estamos hablando de un 6 con 12 ceros (¡), en dólares.

Estamos refiriéndonos al mayor administrador de fondos de occidente. Es co-propietario de… más de 15.000 empresas. Y –como no podía ser de otra manera- acreedor de deuda externa argentina. Se habla de entre 1.500 y 2.000 millones de dólares. Ante la agigantada deuda que produjo Mauricio Macri (2015-2019), no es poco monto; es uno de los que posee más papeles de tal deuda. Igualmente esta suma podría llegar al doble, acrecentada en el período macrista (recordar que quienes conducen tal fondo mantienen una excelente relación con Macri y otros de quienes fueron su gente de confianza).

Ocurre que no existe obligatoriedad de declarar quien es tenedor de tal deuda. Es bueno saber que…: este tipo de negocios del apitalismo no es nuevo. Surgieron tras la segunda gran guerra. Pero en los últimos tiempos del siglo 20 y en el inicio de este nuevo, han alcanzado más presencia y poder con el mayor desarrollo del neoliberalismo mundial.

En lo referido al BlackRock, tuvo su creación en el año 1988 en Nueva York. Y con el paso de los años se transformó en el más poderoso del mundo.

Tras la crisis mundial capitalista de 2008 -a la que ellos alentaron a que se produjera (el de los títulos de hipotecas)-, se lograron consolidar y alcanzar más desarrollo y poder.

Entre las acciones que disponen de más de 15.000 empresas, se encuentran haber ingresado en el paquerte accionario de las mismísimas General Electric, Apple, Coca Cola, Microsoft, y hasta el mega-monopolio de los agroquímicos: Bayer-Monsanto.

Su poder hizo que en el 2018 Bayer comprara a Monsanto, en razón que poseían importante cantidad de acciones, logrando influir en elinterior de la asamblea directiva. De esta forma crearon una concentración que les otorga poder monopolizante.

Este tipo de actividades llevó a BlackRock a penetrar en firmas aeronavegantes, a las que luego fue llevando a que avanzaran sobre otras firmas similares. Así, terminaron por tener un poder tan elevado que hicieron elevar los precios de los pasajes de avión en el propio EEUU.

Son la muestra de este capitalismo que deglute a las competencias, para terminar conformando mega-empresas a nivel mundial que terminan imponiendo las condiciones y precios. Todo ello ante Estados que observan mansamente y de manera claudicante.

Ese control que ejrce sobre tantas firmas en el mundo ha llevado a BlackRock a actuar de manera diferente a lo que puede imaginar o pensar cualquier mortal. El fondo de inversión está lejísimo de hacer lo que cualquier honesto accionista realizaría. O sea: esperar el balance y los dividendos al fin de cada período.

No. BlackRock no se ha quedado en esa sencilla tarea, sino que “opera”, especula, manipula, endiosa o debilita a sus propias empresas en maniobras de constante especulación. Lo hace en todas las bolsas de valores donde dichas empresas cotizan.

Para ello apelan a sus amigos o empleados encubiertos, que van desde gentes de bolsa a periodistas ‘especializados’. Desde comentarios periodísticos a funcionarios y políticos de gobiernos.

Es tanto el dinero que tienen en juego (y de ganancias) que bien pueden ‘repartir’ algo entre estos colaboradores.

Pero este tipo de acciones poseen tanto respaldo económico-financiero, político y mediático, que aquellas bolsas de valores donde operan (y manipulan), ni siquiera se encargan de analizarlo ni mucho menos controlarles sus manipulaciones.

En lo referido a BlackRock, posee oficinas en Londres, Hong Kong, Milano, Sidney, Francfort, Dubai, París, Bogotá, Santiago, Buenos Aires, Sao Paulo, San Francisco, Beijing, Madrid, Zurich, Moscú y Ciudad de México.

Posee acciones en las calificadoras de riesgo Moody’s y McGraw-Hill, que son las que les ponen ‘notas’ a otras empresas.

Es el primer accionista en los bancos Santander y BBVA; pero también están en el Bankinter, Sabadell, Popular, CaixaBank, y Bankia, todos ellos españoles. Participan también en firmas surgidas en España, como Telefónica, Ferrovial, Mediaset, Técnicas Reunidas, Acerinox, Supermercados Dia, Iberdrola, Merlin Properties, Repsol, ACS, OHL, Grupo Prisa, Gamesa, Aena, y Euskaltel. También en Bluefield European Solar Fund (fondo británico), siendo el principal accionista en la Bolsa Mexicana de Valores.

Es dicho país aparecen dentro de Coca Cola FEMSA, Alfa, América Móvil y Cemex. En Argentina han invertido en Arcos Dorados (McDonald’s), Adecoagro, Transportadora de Gas del Norte, Mercado Libre, Tenaris, Grupo Galicia, YPF, Banco Macro, Pampa Argentina, Telecom Argentina…

El desembarco en Argentina se produjo de la mano de Macri en el 2017. Y tras comenzar a ‘operar’, -llamativamente (o no tanto)-, la calificadora Morgan Stanley elevó rápidamente la calificación del país de “fronterizo” a “emergente”… 

La característica de los fondos de inversión es la agresividad en las negociaciones. Ellos son los que elevan el nivel de reclamos, respaldados por maniobras de prensa de manera constante. Uno de los mejores ejemplos de ello fue la forma en que lo hicieron cuando asumió Mauricio Macri, para que éste tuviera el “respaldo” social y mediático y pagara a los fondos buitres.

Se trata de grupos inescrupulosos, delictuales, a los cuales no les interesan los países, sus habitantes, el medio ambiente, el presente ni menos el futuro. No se hacen responsables absolutamente de nada porque gracias a sus “aportes”, pautas publicitarias, sobornos y corrupción no se hacen cargo de nada.

Su forma de actuar es tan ‘amplia’, que, en el caso de BlackRock, no solo poseen acciones en Bayer-Monsanto, sino también en Dow y DuPont (las competencias), fusionadas en 2017 como Corteva Agriscience.

Hoy, mientras el mundo no sabe cómo será el mañana ante la recesión, desocupación y paralización comercial, los fondos de inversión están al acecho, como las más sagaces aves rapaces, para ‘invertir’ y quedarse con aquellas firmas que puedan quedar tambaleando.

El capitalismo no descansa y buscará sacar la máxima ventaja de la pandemia, achacándole a ella la responsabilidad de todos los problemas, cuando –por cierto- las crisis existen desde hace años.