Jue. 02. Abr 2020, Santa Fe - Argentina
Editorial

IMAGINÁS A MACRI CON LA CRISIS DEL CORONAVIRUS…?

IMAGINÁS A MACRI CON LA CRISIS DEL CORONAVIRUS…?

SANTA FE-ARGENTINA  (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  Habrá que agradecerle a Dios, que el coronavirus no apareció en épocas del macrismo-radicalismo. Quizás ello ha sido una bendición divina.

Se imaginan lo argentinos a los macristas buscando hacer negociados con remedios, barbijos y contrataciones de médicos amigos…? Se imagina a Macri esperando que las embajadas de EEUU y de Israel le den ordenes para tomar alguna decisión…? Se imaginan a los radicales impulsando decretos para “prohibir” el coronavirus…? Se imaginan a la mentiriosa serial denunciando que se trata de un virus enviado por iraníes y venezolanos…? Se imaginan a los medios hegemónicos ‘investigando’ cuncluyendo que Luis D’Elía y Julio De Vido son los responsables de la pandemia…? Se imagina a los jueces corruptos y delincuentes poniendo a la señora justicia a disposición del entretenimiento clasemedieron con encarcelamientos selectivos…?

Bueno. Por suerte ello ha sido evitado, porque Mauricio Macri y su banda no gobiernan.

Los que no entendían o no querían hacerlo, ahora pueden compr ender lo que es la globalización. Ella refiere no solo a la economía, sino también a la salud. Nadie está excento en todo el mundo. Podrán existir personajes tenebrososo como Donald Trump que se refiere al virus calificándolo de “chino”, pero más allá de sus deleznables expresiones, el coronavirus está a disposición de todos, en todos los rincones del mundo.

Nadie está seguro. Pero lo que si ha quedado en claro es que las potencias occidentales no estaban preparadas para esta situación. Si Los países que conducen (lamentablemente) al mundo, mostraron sus limitaciones. El virus los sorprendió y dejó al descubierto sus limitaciones.

Los defensores y proclamadores (e impositores) del “libre mercado” mostraron lo que en verdad eran y defienden. Porque las grandes mayorías estaban abandonadas. El Estado ausente. Y cuando quisieron reaccionar, corrienron detrás del problema.

China, con el Estado como conductor mostró toda su capacidad de acción y reacción. Argentina, siendo un país dependiente y tras soportar 4 años de destrucción planificada por Macri, los neoliberales y el FMI, reaccionó y adoptó medidas –de la mano del peronismo-, que superó a lo que países como Italia, España, Francia y EEUU ejecutaron.

Porqué las grandes potencias occidentales demostraron sus limitaciones e iniciales fracasos ante la pandemia…? Sencillo: porque el sistema capitalista que ellas defienden se sustenta en la exclusión, en lo anti-social, en lo no-solidario, en la desigualdad social, en ahondar y profundizar las diferencias entre los seres humanos y entre las naciones.

Todo ello en contra de lo necesario para combatir cualquier tipo de virus internacional o pandemia (se llame coronavirus o no).

El capitalismo –nuevamente- con esta gravísima situación internacional demostró que es anti-humano. Inclusive ante un Trump despectivo y limitado que ha reforzado su aislamiento y ataques a Cuba, desde esta isla mostraron toda su capacidad a nivel sanitario como de solidaridad, que ha sido una clara muestra de choque de dos ideologías.

Mientras los sistemas de salud en el mundo capitalista son caros, y solo ofrece salud para el que la puede pagar, China, Cuba y hasta la misma Argentina, han mostrado sustanciales diferencias. Las dos primeras –con el Estado como motor- desarrollaron prevención y medicinas para atender la pandemia. La decisión de Alberto Fernández, mostró que aún dentro del capitalismo, se pueden adoptar medidas correctas.

El nuevo gobierno argentino no dudó en adoptar las medidas contrarias a lo que hizo Macri en sus 4 años de gestión. Ante el desfinanciamiento y destrucción del sistema de salud público, Fernández decidió revalorizarlo y otorgarle el papel que merece. Una decisión nada fácil ante una Argentina arruinada, y con la economía destruída por Macri.

El capitalismo segrega, distancia, aleja, diferencia constantemente. Dentro de ese pensamiento y poder, la salud y la educación son utilizados para fragmentar la sociedad.

Para el capitalismo es natural y hasta justificado que la calidad de la educación y el tispo de salud que se disponga, estén relacionado directamente con el poder adquisitivo.

La mejor salud y educación para las clases altas que pueden pagar una educación privada costosa (en el país, o en EEUU y Europa). Salud y educación intermedia (cuasi mediocre), para los sectores medios. Y salud y educación pública (desfinanciadas) y abandonada para los sectores populares.

La gestión de Macri con los radicales y sus aliados bajó en el 43% el presupuesto en ciencia y técnica. También lo bajó en un 40% para la educación. Y otro 23% en salud. Datos indefendibles, para un desubicado Macri que –tras la gravedad del coronavirus- apareció dándole recomendaciones (¿?) al presidente Fernández.

En la provincia de Buenos Aires la sonriente e irresponsable exgobernadora (María Eugenia Vidal) no construyó ni un solo hospital en 4 años. En los 2 gobiernos de la presidenta Cristina Fernández, se construyeron 13 hospitales (8 de ellos en el Conurbano Bonaerense).

Pero quizás la mayor irresponsabilidad haya estado en frenar el desarrollo (ya en marcha) del proyecto peronista de interconectar todos los centros de salud. Lo que hubiera posibilitado en la actualidad, mejorar la lucha contra el coronavirus.

Cuando los argentinos en los barrios se ponen a aplaudir a los trabajadores de salud, en medio del aislamiento social, lo que hacen es reconocer y defender la salud pública. Lo que está en contra de lo hecho por Macri y sus socios; por España e Italia; y –lógicamente- por lo que hacen en EEUU.

Puede que esta situación extrema haga recapacitar a muchos que de manera contradictoria, apoyan la salud pública, destacan y valoran a la misma, pero a la hora de votar eligen a personajes que llevan adelante políticas que son enemigas de la salud pública.

No se trata de politizar la salud, desde lo partidario. Se trata de mostrar atacar la salud pública es hacer polícica. Y que defender la salud pública, también es hacer política. En ambos casos (confrontando) responde claramente a qué tipo de país se desea.

Para los capitalistas, los neoliberales o los (supuestos) apolíticos, el defender la salud pública es sinónimo de populismo. Una expresión a la que los medios y muchos dirigentes han logrado convertirla en sinónimo de desprecio, de corrupción, de gasto, de irresponsabilidad.

EEUU, España e Italia son los peores ejemplos de cómo la salud mercantilizada por décadas, desembocó en la actual situación. Se le hecha la culpa al coronavirus, cuando podría haber sido cualquier virus. El problema no son éstos, sino las políticas aplicadas. El coronavirus es apenas un elemento circunstancial que ha dejado al descubierto las bajezas y abandonos del capitalismo.

Macri y sus socios han sido (y son) defensores, fieles y domesticados aplicadores de esas políticas. Macri se burló del coronavirus, y sostuvo que el populismo era peor. Donald Trump, el británico Boris Johnson, y hasta el obediente Jair Bolsonaro en Brasil, no dudaron en subestimar el coronavirus.

Estas no son simples coincidencias. Son todos lo mismo.