Lun. 19. Oct 2020, Santa Fe - Argentina
Notas

EL FMI CULPA DE LOS MALES ARGENTINOS A… MACRI

EL FMI CULPA DE LOS MALES ARGENTINOS A… MACRI

CIUDAD DE BUENOS AIRES-ARGENTINA  (PrensaMare)  Un informe o paper del Fondo Monetario Internacional, enjuicia a los gobiernos que fijan niveles de primas de riesgo país subestimadas. Y puso como ejemplo al de Mauricio Macri.

El paper “Investor Sentiment, Sovereign Debt Mispricing, and Economic Outcomes (Sentimiento de los inversores, mala valoración de la deuda soberana y resultados económicos)“ de los economistas Ramzy Al-Aminey and Tim Willems, pone como ejemplo al caso argentino.

Centraliza el tema en que a veces los inversores sobreestiman las perspectivas de un país y financian endeudamientos a tasas que se consideran bajas dados sus fundamentos macroeconómicos.

Lo mismo respecto de las consecuencias adversas derivadas de la fijación de precios incorrectos de los activos del sector privado (como las hipotecas de alto riesgo). “Esto puede suceder, por ejemplo, cuando los inversores se muestran optimistas sobre el futuro del país, un sentimiento que a menudo se extiende al gobierno del país y sus ciudadanos. Sin embargo, en marcado contraste con estas expectativas, encontramos que los episodios de caída de los diferenciales soberanos a niveles inexplicablemente bajos, son a menudo presagios de futuras dificultades económicas”, escribieron los citados autores.

“Sin embargo, una parte sustancial de la heterogeneidad de la dispersión es difícil de explicar por los fundamentos y parece impulsada por el sentimiento que rodea a un país (a menudo relacionado con las expectativas sobre el futuro del mismo)”, explica los autores.

“Tomemos a Argentina, a fines de 2015, la población eligió a Mauricio Macri como su nuevo presidente. Esto generó entusiasmo entre los inversores internacionales, quienes vieron a Macri como un reformador favorable al mercado. Con tan altas esperanzas, los inversores estaban ansiosos por otorgar préstamos a Argentina -lo que permitía al país evitar el ajuste fiscal y, en cambio, satisfacer sus necesidades de financiamiento mediante la emisión de u$s 56.000 millones (9% del PBI de 2017) en deuda externa entre enero de 2016 y junio de 2018- en parte incluso mediante la colocación de un bono sin precedentes a 100 años. Sin embargo, se hizo cada vez más difícil racionalizar estas condiciones benignas de endeudamiento basadas en los fundamentos existentes (en contraposición a las expectativas sobre los futuros) y pronto el sentimiento se agrió. Las reformas de Macri no trajeron las mejoras inmediatas que los inversores (y los argentinos) esperaban, lo que finalmente hizo que Argentina perdiera el acceso a los mercados internacionales -lo que llevó al préstamo más grande en la historia del FMI en julio de 2018, seguido de un proceso de reestructuración que involucró u$s 65.000 millones. En deuda externa”, destacan.

Los escritores recomiendan que los países no deberían depender demasiado de los niveles de diferenciales al determinar su estrategia fiscal, los fundamentos subyacentes también deben formar las políticas.

Igualmente aclaran que no todo es culpa de los inversores y analistas que llegan a valuar erróneamente los spread soberanos al “comprar narrativas” sobre el futuro que conducen a una perspectiva “irracionalmente exuberante”, sino también, en parte, son responsables las agencias calificadoras, que, según los autores, a veces son “influidas” por los gobiernos a mejorar los ratings para obtener menores costos de financiamiento.

Es así que Ramzy Al-Aminey and Tim Willems concluyen que “el optimismo indebido en torno a un país tiende a ir seguido de resultados económicos adversos (menor crecimiento económico y, con mayor retraso, mayor incidencia de crisis fiscales). Hay una fuerte evidencia de que el sentimiento afecta el ciclo económico, con oleadas de optimismo indebido que a menudo conducen a daños económicos más adelante. Al mismo tiempo, nuestros resultados implican que los “bond vigilantes” no deben perder de vista los fundamentos, especialmente frente a narrativas optimistas sobre el futuro de un país”.

“Nuestros resultados sugieren que los episodios durante los cuales un país se encuentra en condiciones de endeudarse a tasas bajas dadas las bases, en realidad pueden convertirse en un regalo muy mitológico, un Caballo de Troya. Respecto de las calificadoras, señalan que las calificaciones más altas no pueden sustituir a los fundamentos sólidos en el mediano y largo plazo, mientras que pueden inducir un sobreendeudamiento perjudicial mientras se descuenta el diferencial. La disponibilidad de financiamiento también podría enmascarar ineficiencias y ganar tiempo a los países, permitiéndoles posponer las reformas necesarias. El sentimiento alcista también puede proporcionar una falsa sensación de seguridad que conduce a políticas más riesgosas en otras áreas, por ejemplo, mediante la relajación injustificada de la regulación macroprudencial o mediante la implementación de políticas más populistas, que son más fácil de financiar cuando el sentimiento es positivo. Cuando el país los fundamentales se ponen al día y difunden el descuento desaparece, es probable que el país tenga dificultades para adaptarse a su nueva realidad”.