Mar. 21. Set 2021, Santa Fe - Argentina
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MÁS PRESIONES, MANIOBRAS Y OPERACIONES DE LA DERECHA ARGENTINA

MÁS PRESIONES, MANIOBRAS Y OPERACIONES DE LA DERECHA ARGENTINA

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SANTA FE-ARGENTINA  (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  Argentina fue dejada postrada y en default por Mauricio Macri. Lo cual poco y nada le preocupó a la derecha y el neoliberalismo argentino.

Es más. Ellos aplaudieron y festejaron “el cambio” impuesto entre 2015 y 2019. Sin embargo en el 2021, cuando Argentina ya acordó con acreedores privados, y debe acordar con el FMI, ellos realizan todo tipo de operaciones, maniobras, presiones y mentiras, para que se acuerde de la peor manera para el país.

No es llamativo; es plena coherencia.

Cuentan no solo con la prácticamente totalidad de los ‘economistas’, y la prensa hegemónica, sino con la alianza política que mejor representa (y defiende) sus intereses: Juntos por el Cambio.

El papel asumido por todos ellos inclusive, es peor que el del actual FMI (¡). Ni siquiera se molestan por tratar de interpretar estos tiempos de pandemia, que ya están dejando consecuencias económicas, laborales, sociales, políticas y culturales (ni hablar de las sanitarias y psicológicas).

Es que la derecha/neoliberalismo (y el antiperonismo) carece de capacidad de análisis. Solamente los mueve sus intereses, el odio y un bajísimo nivel intelectual.

Son insaciables, constantemente insatisfechos. Desesperados por aumentar sus ganancias a cualquier precio y por destruir al que consideran “su enemigo”.

El país está fundido, porque así lo dejó la irresponsabilidad de Macri y sus socios (radicales y coalicionistas políticos). Ello en medio de una región en crisis y un mundo devastado.

Sus posiciones son tan retrógradas y reaccionarias, que hasta hacen aparecer al FMI con un cierto grado de “progresismo” (¡)…

A abril de 2021, ellos son la derecha de la derecha. Tengamos en memoria que el FMI es el ‘revisador’, el ‘controlador’, el ‘auditor’ de los intereses de grandes empresas multinacionales y la industria y finanzas internacionales y locales.

En medio de esta pandemia, el FMI actuó en forma coherente: reclamó y ‘recomendó’ políticas regresivas; o sea: lo ‘normal’ y corriente en ellos.

Ha sido así que mientras ciertos estados (como Argentina) salió a socorrer a los sectores más castigados de la sociedad, a la pequeña y mediana empresa, y al comercio, el FMI hizo ‘mala cara’, y se disgustó (por lo menos en reuniones con negociadores argentinos, no públicamente).

El FMI sigue siendo el mismo de siempre. Salvo que la pandemia le ha hecho cambiar en algo su discurso (público) y trata de mostrarse con ‘algo’ de flexibilidad, tratando de garantizarse el poder cobrar “lo suyo”. El organismo no ha cambiado absolutamente nada en cuanto a su política de fondo; no pretende impulsar cambio alguno en el poder capitalista mundial; no renuncia a ser una estructura de control y aplicación de políticas en países dependientes; no imagina un cambio de sede (aunque sea para un maquillaje), la que sigue en Washington.

Lo que trata el FMI es seguir instalado en el centro de la escena mundial, en medio de un mundo que no sabe bien hacia dónde marcha (o retrocede). Para esta etapa han puesto al frente a la búlgara Kristalina Georgieva. Algunos medios tratan de presentarla como una ‘diferente’, “sensible”“entendedora”, y hasta “reformista”, por provenir de un país de la periferia.

Sin embargo –justamente-, ha llegado al cargo porque representa más de lo mismo. El FMI no se suicida imponiendo en su conducción a quien pretenda (supuestamente) cambiarlo.

Aquél Fondo dirigido por la francesa Christine Lagarde, que asfixió a Grecia y otros países; que avaló el escandaloso crédito a Argentina, para favorecer electoralmente a Macri; y que es sospechada de hechos corruptos, es el mismo Fondo que el que conduce Georgieva. La diferencia (si existe) es apenas un cierto maquillaje; nada más.

El tema es que la crisis que ya vivía el capitalismo mundial, se ha visto agudizado por la pandemia. Lo que pretende este FMI es efectuar los ‘cambios’ necesarios para garantizar que (en el fondo) no cambie absolutamente nada

De allí que si debe impulsar ciertas medidas que no le eran comunes imponer al FMI –con ese objetivo-, lo va a hacer (e imponer). El tema es que la derecha y el neoliberalismo argentino, ni siquiera comprende la existencia de esa política maquilladora…

De allí que aparecen estando a la derecha del FMI.

Por ello rechazan la paciencia negociadora argentina, que conduce el Ministro de Economía, Martín Guzmán. No solo se oponen, sino que operan constantemente para debilitar la posición argentina. Se han opuesto a la refinanciación propuesta y lograda por el gobierno de Alberto Fernández, ante los acreedores privados.

Son tan antinacionales y antipopulares que no están de acuerdo con que Argentina haya tenido éxito en ello, logrando un plazo mayor de pagos, con un período de gracia y con una fortísima baja de la tasa de interés.

Ante semejante fracaso, que los dejó expuestos ante la sociedad, ahora trabajan a destajo para que el FMI logre imponer un fuerte ajuste de la economía argentina.

En su momento, Macri logró que el FMI le otorgara el más grande crédito de la historia del organismo a un país, porque EEUU así lo decidió. El entonces presidente Donald Trump exigió que así ocurriera; inclusive violando normas internas del FMI, que recomendaban no otorgar tal préstamo.

El tema estará en ver qué hace (opina y exige) EEUU, en tiempos de Joseph Biden. Las visitas del Jefe del Comando Sur, Craig Faller, y la del asistente especial del presidente y director senior para el Hemisferio Occidental, Juan González, acompañado de la subsecretaria interina para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Julie Chung, no son simple coincidencia…

El poder mundial tiene todo ‘en la misma bolsa’. Todo tiene que ver con todo. Y ellos van a estar haciendo valer su poder para sacar el mayor provecho, ante una Argentina de rodillas (como la dejó Macri).

Es cierto que EEUU, a través de la Secretaria del Tesoro, Janet Yellen, pretende lograr que el G-20 autorice un impuesto mínimo sobre las corporaciones. Pero en dicho grupo, Argentina es apenas un voto…

Todo lo cual deja en evidencia que Argentin a necesita mucho más del poder de influencia y decisión de EEUU, que a la inversa (por si alguien lo dudaba).

Bueno es aclarar que la funcionaria Yellen no tiene nada de “populista”“izquierdista” o “progresista”Simplemente considera que ese impuesto mínimo global le podría asegurar al capitalismo mundial que “las economías prosperen”; claro que esos dineros van a ser manejados y direccionados por los poderosos, no por los más pobres y necesitados.

En ese camino, Biden autorizó un aumento del capital del FMI en DEG (Derechos Especiales de Giro). El mismo tiene como objetivo ser un auxilio financiero en tiempos de pandemia (a lo que Trump se oponía).

Mientras el FMI busca herramientas para que nada cambie, la derecha y el neoliberalismo argentino reclama medidas regresivas, mientras pone el grito en el cielo parloteando que el gobierno argentino… paraliza la economía (¿?).

Porqué se sitúan a la derecha de la derecha…? Veamos:

* Para Yellen y el FMI existe una gran evasión (de parte de las multinacionales) que derivan sus ganancias a paraísos fiscales (que hipócritamente EEUU y Europa protegen). De allí que impulsan ese impuesto a la renta empresarial. Argentina aprobó un aporte a las grandes fortunas (por única vez); y decenas de quienes están obligados a pagar, iniciaron acciones judiciales oponiéndose a ello.

Desde el FMI, ante la pandemia, se propone la expansión fiscal para ayudar a los sectores débiles y vulnerables de las sociedades. Aceptan que la política fiscal sea "flexible y solidaria" (por ahora). Están de acuerdo que los Estados otorguen una protección social (dirigido a mujeres, los sub-ocupados, los jóvenes, y las minorías). La derecha/neoliberalismo argentina rechazan “mantener vagos”.

* El FMI concluyó que el aumento de la concentración económica, impactó negativamente en la economía. El hecho que las empresas obtengan más márgenes de ganancias no llevó a que invirtieran más (afectando el crecimiento y la producción). Ante ello, los derechistas y neoliberales argentinos reclaman pagar menos impuestos, y avanzar en una flexibilización laboral (para despedir sin costos ni justificación alguna).

El FMI indicó (reconociendo) que la inflación es multicausal; es decir: que tiene varias causales, no solo y exclusivamente (como sostienen los economistas ortodoxos), que es provocada por la emisión monetaria. Los enrolados en Juntos por el Cambio acusan al gobierno argentino de solo hacer funcionar “la maquinita” (de emitir billetes), reclamando que ello se detenga.

Desde el organismo financiero se afirma que en medio de la pandemia (e inclusive una vez superada), se agrandarán las desigualdades sociales y las desigualdades entre países ‘ricos’ y ‘pobres’. Haciendo mención a que ello ya es evidente en el acceso (o no) a las vacunas. La derecha autóctona primero se opuso a la campaña vacunatoria; ahora reclama que faltan vacunas; y propone un acceso privado (el que quiera vacunarse, que la compre). Lo que significa que quien tenga dinero podrá salvarse, el resto que quede en manos de Dios…

El Fondo considera que –según lo explicado por científicos-, la única forma de frenar y derrotar al virus es que cada vez más habitantes del mundo estén vacunados. Solo ello podrá garantizar una progresiva reanudación de las actividades económicas internas, regionales y mundiales. La derecha/neoliberalismo argentina se opuso activamente al plan vacunatorio nacional y ahora exige y ‘lucha’ por la “libertad”, oponiéndose a medidas de cuidado.

El FMI concluyó que no todos los países avanzan al mismo ritmo vacunatorio (inclusive muchos países no pueden acceder a las dosis). Entiende que un mundo vacunado redundará en un beneficio de la economía mundial, al comenzar a generarse más empleos y reactivarse el comercio. La derecha/neoliberalismo argentina ideologiza el tema y sigue dudando y rechazando el uso de las vacunas de Rusia, y de China (y seguramente de la que lanzará Cuba).

Frente a estas posiciones, el gobierno argentino sigue tratando de sacar ventajas (semana a semana) en una dura negociación, que –lamentablemente- no terminará por definirse en la mesa de discusión de la que toma parte el ministro Guzmán, sino en Washington (EEUU) y Bruselas (Unión Europea).

Pero por lo menos, es bueno –y saludable- que la ciudadanía sepa cual es el lamentable papel de la derecha, el neoliberalismo y en antiperonismo.