Jue. 02. Abr 2020, Santa Fe - Argentina
Notas

EL POBRE PAPEL DEL ESPAÑOL SÁNCHEZ

EL POBRE PAPEL DEL ESPAÑOL SÁNCHEZ

Nada cambia en España...

BARCELONA-ESPAÑA  El mundo sabe desde hace décadas, cual ha sido y es el papel que debe cumplir España para con Latinoamérica. La de un representante fiel del imperialismo anglosajón. Cumplió el dictador Francisco Franco, y luego cada uno de los gobiernos que se sucedieron, bajo la cobertura de la monarquía juancarlista. Ahora su hijo (Felipe VI) debe continuar con dicha tarea.

Cada uno de los políticos que se alternen en la administración española, están atados a ello desde el (olvidable) Pacto de La Moncloa. No interesa si se presenta como “centista”, “derechista” o “socialista”. Nadie debe –ni puede- salirse de ese mandato.

Es por ello que ahora que el jefe del Ejecutivo español visitará Cuba, desde Washington le han dado las indicaciones de los que debe hacer.

No ha sido una “filtración”, ni un “trascendido”. Ha sido expuesto desde el mismísimo Gobierno de los Estados Unidos. Le han indicado a  Pedro Sánchez, que debe aprovechar su próxima visita a la isla caribeña para presionar al país para que “se democratice”. Y que pida al gobierno cubano “que no intervenga más en las acciones del Gobierno de Venezuela”.

En momentos normales o de políticos dignos este hecho habría causado revuelo, dichos y desmentidas. Pero lejos de ello, se acepta con total normalidad. EEUU da una orden, y sus empleados obedecen. Así de claro y contundente.

El papel de Sánchez será el que le otorga Washington, que no es otro que el de “mandadero”. Ahora el propio Sánchez tiene tiempo, hasta su programado viaje (22 y 23 de noviembre), de tratar de disimular lo indisimulable.

Si un jefe de gobierno es tratado así (por Washington) es porque así es considera (en Washington).

Los visitantes anteriores a La Habana fueron sus pares, el derechista Adolfo Suárez (en septiembre de 1978), y el también socialista Felipe González (en 1986). Es bueno recordar que Sánchez, en su visita a Nueva York en el reciente septiembre se ofreció “públicamente” para cumplir un papel de país “facilitador” en la búsqueda de una solución a la situación en Venezuela.

Pero ello no ha sido de interés de Trump y su gente. Ellos consideran que no necesitan la oferta de Sánchez, y que directamente esperan que sea Nicolás Maduro el que se acerque y muestre intención de diálogo. El tema es que asípresentada la situación, esperan una cladicación del mandatario, para sí imponerle una serie de pautas. Lo de Sánchez –para la diplomacia de EEUU-, ni siquiera sirve como una mascarada dialoguista.

Tanto es así que Washington cuestiona duramente la gestión que ha llevado adelante (desde hace 2 años) el expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero (para abrir el diálogo entre la oposición y el Ejecutivo venezolano). Lo que significa que Sánchez ni siquiera ha sido capaz de comprender la posición estadounidense respecto a una gestión de Rodríguez Zapatero que no solo que no les interesa, sino que constantemente la sabotean.

Esta nueva situación de vergüenza para los españoles, no hace más que demostrar en manos de qué clase política está el país.