Mie. 14. Nov 2018, Santa Fe - Argentina
Notas

LADRAN SANCHO...

LADRAN SANCHO...

La ciudad de Luján muestra la coherencia política argentina...

SANTA FE-ARGENTINA  (por Esteban D’Arret)  Lamentablemente, el acto realizado en la bonaerense Luján, convocado bajó la consigna de “Paz, pan y trabajo”, fue un éxito. No por los convacantes y/o lo concurrentes, sino porque ese éxito significa que todo marcha mal en el país.

Porque –aunque los medios y la sociedad de Cambiemos no se percatenb-, faltan paz, pan y trabajo.

Que los gobernates se enojen porque la Iglesia Católica fue protagonista en dicho suceso, es entendible. Por un lado, quieren una Iglesia “neutra” (¿?); aunque desearían una visita de Francisco para sacarle provecho y sostener que esa Iglesia “apoya” al macrismo…

También les molesta esta posición, pues es evidente que el gobierno ha sellado (desde la campaña electoral 2015) un pacto con los cultos evangélicos. Y fiel a su estilo, el macrismo gusta confrontar.

Por el otro se quejan porque quien durante años fue su aliado –Hugo Moyano- ahora los ha desilusionado.

Lo cierto es que la Iglesia Católica recibió a organizaciones sociales y sindicatos, que mostraron una clarísima posición opositora. De allí que no resultara inocente, ni inesperado que fiel al oportunismo que caracteriza a cierta clase dirigencial, apareciera el radical jefe del interbloque de Cambiemos en Diputados, Mario Negri, para expresar: “Lo natural es que la Iglesia reclame por los pobres, pero también es natural que lo haga por la corrupción. Habrá sido un descuido”.

Merecen comentario o análisis las palabras de quienes han alquilado un centenario partido por cargos en el gobierno…?

Pero no solo el oficialismo se molestó; también lo hicieron los que se autocatalogan de “izquierda” y de “progresismo”. Ello también debe es comprensible. Porque históricamente estos sectores se han caracterizado por hablar “por izquierda”, para actuar “por derecha”. Sin cimentarios.

El encuentro de la ciudad de Luján, para que no queden dudas, se hizo sin que ello constituya una confrontación con el Papa Francisco. No podrá afirmarse que se hizo con “su consentimiento”; pero si que no se confrontó con las posiciones que el pontífice sostiene desde que asumiera el cargo. Más claridad…?

Desde el oficialismo se muestran “preocupados”, porque sostienen (equivocadamente) que Francisco “articula” a la oposición. Una expresión pequeña, maníquea y sin sustento. No solo político, lo cual es entendible, si sus líderes son Mauricio Macri, Elisa Carrió y Gerardo Morales… Sino histórico, pues no saben –ni siquiera- revisar la historia.

Cuando sus antecesores, abuelos y bisabuelos de esta clase dominante y gobernante asaltaron el gobierno en septiembre de 1955, las parroquias y los sacerdores de base estuvieron junto a los desplazados. En la década del 60 y 70, ese mismo sector religioso estuvo junto a los que enfrentaban a los gobiernos seudo-democ´raticos y las dictaduras. En los 80, también cobijaron a los perseguidos. Mientras ello sucedía quienes hoy gobiernan estuvieron… “del otro lado”.

De allí que no tienen capacidad analítica; porque antes de cualquier análisis son defensores de clase. Y como tal, muestra su odio de clase. Inclusive contra la Iglesia Católica que no les es servil o genuflexa, como ocurriera en ciertas etapas de la historia argentina.

Que el arco opositor se reorganice, y avance hacia una confluencia de objetivos, más que una “concreción” de Francisco, es consecuencia del daño que la sociedad Cambiemos impone a la Nación.

De allí que tampoco es sorpresivo que los medios hegemónicos hayan brindado una cobertura ligth a la gigantesca movilización, donde se escuchó la palabra del obispo de Mercedes-Luján, Adrián Radrizzani, bajo la consigna “Paz, pan y trabajo”. Las “operaciones” de prensa han sido demasiado burdas, en el intento por “desprestigiar” o minimizar dicho acto. Desde ataques a Moyano, al reportaje clarinetista del (impresentable) José Ottavis; desde el exagerado tratamiento de la muerte de una menor (“el caso Sheila”), al empate de Boca JuniorsTodo es válido a la hora de entretener y desviar la atención.

Tanto que la presencia de decenas de miles de movilizados a Luján, fue mostrado como un “acto opositor”, con un detallado informe (cuasi-policial) de los asistentes.

Inclusive los medios le dieron buena cobertura (dentro de la maniobra general), al encuentro de los “izquierdistas” y “progresistas” efectuaron a nivel nacional. Y allí se destacaron las palabras del gobernador santafesino, Miguel Lifschitz: “No es bueno que la Iglesia tome partido en ningún sentido. Es una institución de carácter religioso que debería estar por encima de la coyuntura y las banderías políticas… Es pública y notoria la relación que siempre ha tenido algún sector del sindicalismo con determinados estamentos de la Iglesia católica”. Coincidiendo con esta manifestación, apareció el dirigente del Partido Obrero, Néstor Pitrola: “Es una estrategia de entrega del movimiento obrero al clero, que ha cambiado el rechazo del aborto por la contención del estallido. Se trata de impulsar al peronismo como variable de recambio para 2019 mientras pasa el ajuste”.

Todo es entendible, y existe plena coherencia. En el fondo, la derecha, el neoliberalismo, el antiperonismo, la “izquierda" y el “progresismo”, del mismo lado. Casi como si se tratara de reeditar (el 1945) con una conocida Unión Democrática.

Frente a tanta evidencia, más de un católico debe pensar: “Ladran Sancho, señal que cabalgamos…”.