Mar. 16. Jul 2019, Santa Fe - Argentina
Notas

GUAIDÓ CON LAS MAÑAS DE UN SIMPLE CORRUPTO…?

GUAIDÓ CON LAS MAÑAS DE UN SIMPLE CORRUPTO…?

Comienza a caer en desgracia...?

CIUDAD DE MÉXICO-MÉXICO  (PrensaMare)  El legislador venezolano Juan Guaidó dejó de defender los intereses de su Nación, para convertirse en un empleado de la estrategia golpista de Washington. Son elecciones personales.

Para ello, cumple a rajatablas todas y cada una de las pautas determinadas por el Pentágono, en cuanto a autoproclmarse “presidente”, a “designar embajadores”, a hablar “en nombre del pueblo venezolano”, a ser recibido como “máxima autoridad” de su país, y a proclamar a los cuatro vientos la defensa de la “libertad y la democracia” (aunque ello suene y sea contradictorio con su accionar). Son elecciones personales.

Inclusive ha recibido “ayudas solidarias” sin que nadie lo haya designado para ello. Lo cual, ya le ha comenzado a causar un gravísimo problema. Porque se sospecha que ha terminado cometiendo actos de corrupción. Lo cual llama la atención, pues pareciera que se trata de una maniobra organizada por sus propios mentores, para sacárselo de encima, cuando ya no lo necesitan por los fracasos político-diplomáticos de la ofensiva golpista estadounidense.

Guaidó es denunciado por “corrupto”, cuando en verdad lo debería haber sido por traicionar a su Nación (¡).

Lo concreto es que el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha decidido iniciar una investigación judicial contra los miembros de la junta directiva de la empresa Citgo (situada en EEUU). Esta empresa es subsidiaria de Pdvsa (Petroleos de Venezuela SA), y la Asamblea Nacional en desacato (en realidad, Juan Guaidó en persona), designó una nueva “junta directiva” (en consonancia con el Pentágono), y le entregó “ayudas económicas” al citado legislador, al igual que a sus más cercanos colaboradores.

El dinero era para solventar una intervención militar golpista desde Colombia y contra Venezuela. La maniobra se disfrazaría como una intensión para ingresar «ayuda humanitaria». Entre el grupo de beneficiarios de ese dinero (que pertenece al estado venezolano), se encuentra el mismísimo (prófugo de la justicia de su país) Carlos Vecchio. Este personaje aparece integrando la nueva “junta directiva” de Citgo, y como «embajador» del supuesto “gobierno” de Guaidó, ante el gobierno de Donald Trump.

Para el Departamento de Justicia de EEUU, la maniobra de la nueva “junta directiva” le permitió al grupo liderado por Guaidó, alterar la contabilidad y realizar una maniobra para manipular más de… 70 millones de dólares.

Mediante dicha alteración de los libros contables, se pudo pagar los bonos 20-20, respaldados por la empresa Citgo. A través de ese ilegal cambio, se pagaron intereses por 71 millones de dólares en sesión del martes 7 de mayo.

Este hecho se agrega a una serie de denuncias en el sentido que el grupúsculo de dirigentes que aparece liderado por Guaidó ha cometidos estafas, robos y gastos injustificados a través de usos sin control de dineros públicos (saqueados al estado venezolano) o recibidos en calidad de “ayudas humanitarias”. Acciones efectuadas en forma personal o a través del uso de falsas ONG que crearon, para poder recepcionar tales dineros.

Dichas sumas, de las que no se sabe con exactitud cuanto alcanza, pero que podrían estar en el orden de los 80 a 100 millones de dólares (independientemente de lo robado a Citgo), fue aportado por ayudas verdaderamente solidarias del exterior; por organismos y/o entidades estadounidenses; y por grupos, dirigentes, organizaciones y/o entidades del neoliberalismo y la derecha internacional.

De ahora en más lo que mejor debería hacer Juan Guaidó es cuidarse en extremo. Su papel de títere estadounidense ya no es tan necesario…por lo menos vivo. De allí que su “valor” podría estar en que los estadounidenses deseen convertirlo en un “mártir”…

Guaidó sabe mucho sobre el golpismo, pero además –seguramente- debe haber tenido que dar participación a terceros en el aprovechamiento de los dineros recibidos. En tal sentido, a más de uno le debe convenir que Guaidó jamás hable.