Mar. 21. Set 2021, Santa Fe - Argentina
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MAURICIO EL DINOSAURIO, FUE A HACER POLÍTICA A EEUU

MAURICIO EL DINOSAURIO, FUE A HACER POLÍTICA A EEUU

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SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare) Qué se puede decir de Mauricio Macri que no se haya dicho. Qué se puede llegar a imaginar de un personaje que reúne (como pocos argentinos) la incapacidad, la soberbia, la inutilidad, la corrupción, el desparpajo, la torpeza, la mentira, la falsedad, y por sobre todo: la ambición y el desprecio por sus semejantes.

No contento con lo que hizo en la Ciudad de Buenos Aires y en la nación, pretendía ser reelecto, y fue el primer candidato argentino que no logró la reelección. Consecuencia de su ‘magistral’ daño efectivizado entre 2025 y 2019.

Ya como opositor comenzó a mostrar todo su odio y desparpajo. Pretendió darle ‘consejos’ de cómo gobernar a Alberto Fernández (¡). Y en plena pandemia viola todos los protocolos de seguridad sanitaria, sin importarle nada, efectuando reuniones y viajes.

Ahora se fue a EEUU. Retorna a un país que en algún momento estuvo bajo el reinado de Donald Trump, un personaje cortado con la misma tijera que Macri. Ahora llega y el presidente es el demócrata Joseph Biden.

Pero Macri –al parecer- no se ha dado cuenta de ello. Actúa y se expresa como si Trump todavía estuviera en el Salón Oval.

Un país donde el actual mandatario se vio obligado a liberar las patentes de las vacunas contra el coronavirus (pese a él). Con la economía paralizada. Con cada vez más ciudadanos reclamando cobrar la ayuda social. Con alrededor de 70 legisladores demócratas que se expresaron a favor que EEUU pida al FMI llegara a un acuerdo ‘favorable’ a Argentina.

Claro que no todo es ‘progresismo’ desde dicho país, porque por algo Biden envió a sus funcionarios de gira al sur continental a ‘apretar’ gobiernos…

Mientras Macri siendo presidente atacó al estado, lo desfinanció y lo mega-endeudó sin apostar por obras trascendentes, Biden por estos días declaró (muy suelto de cuerpo): “En nuestra historia siempre hemos crecido con fuerte inversión pública e infraestructura”…

Si. Desde el país que a fuerza de dictaduras, sangre y fuego impuso el neoliberalismo, ahora aparece defendiendo la inversión pública. En tiempos de Donald Trump se destinaron para la inversión estatal, 2,2 billones de dólares. Lo que mantiene Biden.

Porque ellos saben (mejores que nadie) que a la hora de poner en marcha la reactivación de la alicaída economía local, los que invertirán no serán los privados. Es más: ellos saben (mejores que nadie) que una vez que el estado invierta, allí aparecerán los privados para sacar sus tajadas y enriquecerse aún más (a costa del estado).

El discurso de “los 100 años de democracia” (allá por la década de los ‘80) supo pegar fuerte en algún momento entre los argentinos. Inclusive hubo algún presidente que le dijeron (y se convenció) que era “el padre de la democracia argentina” (¿?). Lo cierto es que ello es solo una faceta del plan estadounidense lanzado a inicios de los ’80, para dar vuelta la página de la historia. Dejar de lado las dictaduras (que ellos impusieron) e instalar a democracias condicionadas, dóciles y debilitadas.

El paso de los años los llevó a poner en marcha el control de la justicia, la anarquización de los cuerpos policíacos y el lawfare.

EEUU no necesita (por ahora) de dictaduras. Le alcanza con lo anterior; particularmente con el lawfare que lanzó el demócrata Barack Obama (y su secretaria de Estado, Hillary Clinton).

No es casual que las justicias de Brasil, Argentina, Guatemala, Colombia, Chile, Uruguay y demás actúen casi en consonancia. Es más: ello es consecuencia de una política que EEUU (y sus aliados locales) se dieron por años, para disponer de una justicia corrupta.

Lo cierto es que Macri llegó a EEUU (violando la cuarentena que debía cumplir en Argentina al haber estado en contacto estrecho con un contagiado de coronavirus), para participar de un encuentro de derechistas de cuarto nivel. Lo que deja al descubierto su escaso nivel y repercusión internacional.

Pero… Este viaje del expresidente obedece a la necesidad de la derecha continental, o existe otro motivo…?

Y la verdad es que se sabe ya que existe otro motivo (u otros). Macri ya sabe –porque sus abogados y amigos de la justicia así se lo informaron-, que más tarde o más temprano (pero dentro de la actual gestión peronista), se verá obligado a dar respuestas ante la justicia.

Sus escándalos han sido tantos y tan torpes y burdos, que fue como robar un tarro de dulce de leche, comerlo en el camino e ir limpiándose en las paredes. Existen pruebas por todos lados.

Casos…? El Correo Argentino; el espionaje; los peajes en autopistas; los parques eólicos; los 3.000 (nunca hechos) jardines de infantes; el endeudamiento ante el FMI… (entre otros).

De allí que Macri necesita blindarse. Lo hace a través del endurecimiento de su discurso contra el gobierno peronista. Lleva al PRO (y arrastra a Juntos por el Cambio) en esa, su estrategia personal.

Macri quiere victimizarse; mostrarse como un “perseguido político” (). En ese camino de construcción eleva su limitado discurso político. Lo hace en Argentina y también en Miami; porque aspira a que quienes eran sus amigos de EEUU, y la derecha continental se solidaricen con él.

Macri desea llevar al presidente Fernández a una ‘negociación’. Que de allí surga un “perdón” para con él. Es por ello que eleva su nivel de fuego; un hecho que causa regocijo y alegría en el antiperonismo, el gorilismo clásico, los medios de prensa hegemónicos, y algunos dirigentes del PRO, de la UCR y de la Coalición Cívica.

El hecho es que esa política del odio permanente hace que muchos votantes se alejen de él; y los hipócritas dirigentes de Juntos por el Cambio, que piensan solo en conseguir algunos cargos más en las elecciones legislativas (2021) o en las presidenciales y generales (2023), entienden que ello “no es aconsejable”. Por ello tratan de mostrarse “dialoguistas” y no tan gorilas. Y eso Macri lo sabe.

Para peor, desde el gobierno argentino se han desinteresado totalmente de Macri. Ni lo toman en cuenta. Consideran que ya es “un cadáver político”, que apenas podría ‘dar pelea’ por alguna diputación nacional con la intención de conseguir fuero. Pero nada más.

Lo que les preocupa en serio (a Fernández y compañía) es el cinismo de los macristas “dialoguistas”, que dicen una cosa y hacen otra, agravando la situación sanitaria en plena pandemia.

Para peor (para Macri), su discurso fascista no tiene repercusión en los ámbitos de poderes internacionales. Tanto es así que la política de negociacón con los acreedores privados pudo ser resuelta por esta gestión de Fernández. Ahora trabaja para hacerlo de la manera más favorable con el FMI. Le han abierto una puerta en el Club de París, para escucharlo. Lo esperan los gobiernos de países europeos. El Papa Francisco lo respalda totalmente. En el mismo FMI entienden que deben ser “un poco” más flexibles. Sin olvidar los 70 legisladores demócratas de Biden.

Como si todo ello fuera poco, la vacunación avanza a ritmo parejo y sin detención (más allá de la gravedad).

Estas son las realidades que afronta Macri, que poco y nada tienen que ver con las preocupaciones del grueso de los argentinos. De allí su necesidad de ir a EEUU y (tratar) de hacer política…


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