Dom. 05. Abr 2020, Santa Fe - Argentina
Editorial

EL PAÍS Y SU NUEVO ATAQUE A NICARAGUA

EL PAÍS Y SU NUEVO ATAQUE A NICARAGUA

SANTA FE-ARGENTINA  (por Rodolfo O. Gianfelici)  Hablar o referirse al español diario El País, es aludir a los reciclados franquistas, aduladores washingtonianos y grandes mentirosos del periodismo.

No lo hacen por error o equivocación al tener una –lógica y entendible- visión eurocéntrica, sino porque desde sus palabras llevan una constante lucha ideológica contra todo lo que sea nacional y popular en un país periférico.

Vale la pena, periódicamente, referirse a ellos…? Si. Si bien no lo merecerían desde el punto de vista intelectual o de aporte informativo, es bueno saber cómo los enemigos de los pueblos no detienen su accionar, y mes a mes, semana a semana y día a día “bajan línea” ideologizada disfrazada de “periodismo”.

En este caso, no referiremos al artículo del 12-3-2020, titulado: “La crisis política en Nicaragua, dejan 4.000 desplazados al mes” (firmado por un mexicano).

El derechista diario se refiere a que se cumplirán “dos años de la peor crisis política que ha azotado a esta nación centroamericana desde la guerra civil de los ochenta, con un saldo de más de 260 muertos y un número creciente de desplazados”.

Y recurriendo –dice- a datos de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) “ha calculado en más de 100.000 los nicaragüenses forzados a huir, con una media de 4.000 personas dejando el país cada mes”.

Habla que esa salida afecta e impacta a la vecina Costa Rica, recibiendo a nicaragüenses que “huyen de la violencia política, muchos nicaragüenses viven en condiciones precarias, en chabolas con casas de cartón, en parques en las principales ciudades, u ocupando fábricas abandonadas”.

Estas salidas, según El País se deben a que “buscan asilo a causa de la persecución y las violaciones de derechos humanos de parte del Gobierno del sandinista Daniel Ortega”.

Le acusa al gobierno de “una brutal represión contra las protestas que exigían el fin de su mandato”. Que las protestas “pusieron en jaque al régimen”. Que la responsable de la represión es “la vicepresidenta, Rosario Murillo”.

También agrega el medio que Costa Rica es “el país más estable de Centroamérica”. Que también huyen a Panamá y México; y en este último “los exiliados nicaragüenses han conformado una red de solidaridad para ayudar a quienes buscan refugio”.

También que 9.000 nicaragüenses se refugiaron en España y que “en el mundo hay un total de 103.600 personas nicaragüenses refugiadas”.

Habla de “supervivientes de la tortura”, y finalmente el diario apela a un informe del… Departamento de Estado estadounidense (¡).

Bueno, bueno… por lo menos estos añorantes del colonialismo español y el criminal franquismo (nunca juzgado) en esta oportunidad se han sacado la careta. No han dudado en ser voceros oficiales de Washington.

Es allí donde destacan que dicha área del gobierno (golpista e injerenciasta en Nicaragua), se preocupa por la “situación de los derechos humanos… y ha criticado con dureza al presidente Daniel Ortega, al que acusa de haber fortalecido la impunidad contra quienes han violentado los derechos humanos en el país centroamericano”. Agregando que el mandatario “ha fortalecido activamente la impunidad de los abusadores de derechos humanos que le son leales”.

Alega la existencia de “grupos parapoliciales e individuos ligados con el régimen de Managua”. Que se han producido “ejecuciones extrajudiciales, asesinatos durante las manifestaciones, desapariciones forzadas ejecutadas por fuerzas parapoliciales y detenciones arbitrarias”. Y además critica los “serios problemas del sistema judicial”.

Creer lo que afirman El País y el Departamento de Estado es poco serio. Casi suena a un chiste de pésimo gusto. Pero lo que si se podría hacer es un sencillo juego, reemplazando el nombre de Nicaragua, y poniéndole, por ejemplo, el de Chile.

O el de Colombia, o el de la actual Bolivia; o también el de Honduras o el de algún otro país de otros continentes donde EEUU en forma directa o –al igual que España- a través de la OTAN, han invadido para “democratizar” o “pacificar”.

La decadente Europa se niega a despertarse. Claro que, para hacerlo, antes deberá realizar una histórica autocrítica y pedido de disculpas por sus criminalidades colonizadoras de antaño y sus actuales acciones.

Pero si así sucediera –un verdadero milagro-, debería refundarse como un bloque independiente del poder anglosajón mundial. Mientras no lo haga, continuará desempeñando ses tristes papeles que le encarga el gerente de turno desde la Casa Blanca, que no es otra cosa que agachar la cabeza y ser dóciles voceros.