Jue. 25. Feb 2021, Santa Fe - Argentina
Opinión

HAY QUE APARTAR A LOS DIVISIONISTAS (Iván O. Rugeles)

HAY QUE APARTAR A LOS DIVISIONISTAS (Iván O. Rugeles)

CARACAS-VENEZUELA  (por Iván Oliver Rugeles)  Esto dijo el Presidente Nicolás Maduro en su encuentro en Miraflores con dirigentes del PSUV:

«Es un crimen dividir a la revolución. Los divisionistas se prestan conscientemente por su ego (..) Por ahí hay gente trabajando para dividir al chavismo, yo lo denuncié el 23 de enero, y lo vuelvo a denunciar…”

Más adelante agregó, con mucha firmeza, que una vez sean plenamente identificados quiénes son esos personajes, la Dirección del Partido  convocará a toda las fuerzas del GPP para denunciarlos ante el país y ante el mundo, con sus nombres y apellidos, estén donde estén…

Su alocución fue transmitida por el canal estatal Venezolana de Televisión, desde el Palacio de Miraflores, luego de una reunión entre de la directiva del PSUV.

Desde nuestra mirada, nos parece acertado y demasiado necesario separar del partido a quienes no están realmente convencidos no solamente de la necesidad de hacer la Revolución, sino de profundizarla, proceso de cambio radical que inició e impulsó con voluntad creadora el Comandante Hugo Chávez, a partir de su designación como Presidente de  todos los venezolanos en 1998 y, obviamente, sin que olvidemos que desde mucho antes, en 1982 (17 de diciembre), ya lo había prometido, con su juramento en el Samán de Güere: “Juro por el Dios de mis padres, juro por mi patria, juro por mi honor que no daré tranquilidad a mi alma ni descanso a mi brazo hasta no ver rotas las cadenas que oprimen a mi pueblo por voluntad de los poderosos. Elección popular, tierras y hombres libres, horror a la oligarquía”

Por supuesto, esa decisión es una necesidad para asegurar, cada día más, la fortaleza de los mayores esfuerzos que nos garanticen la estabilidad de la Revolución, por supuesto, en el marco de la preservación de la Soberanía de la Patria, al costo que  fuere necesario, y de la más absoluta independencia en nuestro derecho a tener relaciones diplomáticas, comerciales,  culturales y de la naturaleza que fueren, con los pueblos del mundo que a los venezolanos se nos ocurran, sin presiones injerencistas extranjeras de ninguna índole. Esta es una posición que no puede estar en discusión y menos aún que pueda ser puesta en duda en  las instancias partidistas de todo el espectro del Polo Patriótico o negociada en ninguna mesa de diálogo con factores de la social democracia u otros…  

En paralelo a esas indagaciones sobre la lealtad de la militancia revolucionaria en las filas del PSUV, debemos con igual empeño y con la misma urgencia, limpiar de escuálidos las instancias del gobierno nacional en general, estatal y municipal, pero sobre todo, de los niveles gerenciales en todas sus escalas, los cuales están invadidos de esos especímenes, y en esto no creemos equivocarnos,  de enemigos acérrimos de la Revolución y que han llegado a esas posiciones por sus vínculos de sangre o de amistad, con dirigentes altos y medios del chavismo, ojo…, en todas sus expresiones, es decir aquellos del PSUV o de las otras toldas políticas que hacen parte del Polo Patriótico.

En este sentido, creemos necesario reiterar nuestro llamado  que hicimos en fecha reciente al alto Gobierno, en el sentido de que debe ponerse las pilas, como se dice en criollo, para limpiar de camaleones y enemigos jurados de la Revolución los estamentos del Estado, en todas sus instancias, pero sobre todo y con la mayor urgencia, las gerencias bajas, medias, altas y muy altas del gobierno, sobre las cuales se tenga la mínima sospecha de que quienes ocupan esos cargos, llegaron allí sólo y únicamente para robar y/o para desestabilizar la institucionalidad del país, como parte de los planes del imperialismo yanqui y sus aliados de la UE, para derrocar al Presidente Maduro y pulverizar el chavismo.

No debemos jamás olvidar que en ese tema del injerencismo, esos factores de poder del mundo occidental, han acumulado una gran experiencia (Indonesia, República Dominicana, Chile, Argentina, Panamá, la atomización de Yugoslavia, etcétera, etcétera), por lo que la alerta temprana acerca de todo cuanto están haciendo o tramando para terminar de atrapar a nuestro país y convertirlo en otra Colombia, impone hacerle el debido y muy riguroso seguimiento con permanentes tareas de inteligencia y contra inteligencia. «En guerra avisada no muere soldado», no olvidemos la gran verdad de ese sabio dicho… 

Efectivamente, hay que limpiar los niveles gerenciales y de decisión en todas las instancias gubernamentales y consideramos que esa tarea debe comenzar desde ahora mismo y ser culminada lo más pronto, aplicando procedimientos del mayor rigor y las sanciones más severas, pues no podemos poner en peligro el éxito de la Revolución por inacción ante los intentos de socavar sus bases y, además, frente a lo que pareciera ser la instalación de la corrupción, entendida ésta y aceptada como si fuese una conducta normal de nuestra sociedad.

Con gran preocupación y angustia sentimos que ya pareciera haberse instalado en el país, a todos los niveles, el chantaje para obtener dinero: “10% y hasta 20% como condición para otorgar contratos de obras públicas y de servicios, u órdenes de compra de bienes y materias; policías nacionales bolivarianos detienen a conductores y si no tienen al día los documentos, como el seguro o el certificado médico, le resuelven el problema para que continúe, si les “regalan” diez o más dólares. A un pariente muy cercano, que tenía vencido el certificado médico, le ofrecieron en la Cota Mil, llenarle uno de muchos que cargaban en la chaqueta a cambio de 10 dólares y este pariente no le quedó más remedio que aceptar la oferta, pues nos alega que no podía dejar de acudir a una cita urgente de negocios en una notaría. En una Estación de Servicio, inmediata a la Urbina (frente al Materno Infantil de Petare), una señora le preguntó a uno de los guardias nacionales de custodia  que cómo hacía para llenar el tanque de su carro si no era el día que le correspondía y este le respondió que pagando 10 dólares lograba que la atendieran. A nosotros se nos hizo pagar 50 litros en esa misma bomba, hace escasas cuatro o cinco semanas y finalmente solo nos surtieron 30 y no porque estuviese a punto de acabarse el combustible, sino porque así lo decidió su dueño. Por cierto, en las cuatro ocasiones que hemos surtido nuestro tanque en esa misma Estación, no obstante que han tenido en buen funcionamiento el llamado el sistema del “biopago”, sólo te aceptan que pagues en efectivo; no hay manera que logres pagar con cargo a tu cuenta del Banco de Venezuela y ante tu reclamo, te contestan que ese Banco de Venezuela no sirve…                 

De manera que es nuestra primera obligación y nuestro mayor compromiso, no solo contener que la práctica de la corrupción se convierta en una necesidad vital para el desarrollo y la convivencia en nuestro país, sino que llegue a ser vista como un “mal menor”. Eso no podemos permitirlo que nos ocurra, hay que actuar ya contra una de los peores pandemias que pueden destruir la moral de un pueblo y para ello es preciso controlar, fiscalizar sin pausa alguna y con el mayor rigor, sin excepciones y, obviamente, imponer los castigos más severos, previstos en nuestras leyes, a todos quienes resulten ser sus directos responsables y respectivos cómplices…

Para quienes no lo sepan, pues son incontables los compatriotas que no vivieron o eran apenas unos niños durante la 4ta. República, tanto el Partido Acción Democrática, como el Demócrata Cristiano, más allá de que fueron siempre socios de uña y carne para esquilmar a Venezuela, se tenían entre sí mucho recelo, y por siempre fueron muy previsivos para mantener sus prerrogativas a salvo de extraños. Cuando se intercambiaban el poder, colocaban en las posiciones de decisión y de mando, sólo a sus respectivos militantes y para evitar que se colaran extraños, extremaron las medidas de revisión y verificación de las credenciales de los aspirantes o personas propuestas para ingresar a la burocracia del Estado, para no equivocarse, ambas toldas políticas disponían de unas instancia en sus direcciones regionales y nacionales que se las conoció, por igual, como las Secretarías de Profesionales y Técnicos, que tenían esa responsabilidad y que, nos consta, manejaban el tema con excesiva rigurosidad… Los Adecos y los Copeyanos jamás designaron en cargos de confianza, en cualquiera de sus niveles, a nadie que no militara en sus respectivos partidos…

No creemos que sea para nada difícil que nuestra Revolución haga lo propio y menos aún que se cuestione todo su derecho a designar en CARGOS DE CONFIANZA, sólo y únicamente a quienes sean sus militantes de sobrada solvencia moral y ética, técnicamente aptos para el desempeño de la responsabilidad que se les asigne, así como de comprobada convicción revolucionaria y -obviamente- soldados dispuestos hasta entregar su propia vida en defensa de la plena Soberanía y Libertad de la Patria, para asegurar el sagrado objetivo de ir a su desarrollo y crecimiento, en busca de la mayor felicidad para nuestro pueblo…