Mie. 25. Nov 2020, Santa Fe - Argentina
Calcio Serie A

LA PARTICULAR HISTORIA DE MORATA

LA PARTICULAR HISTORIA DE MORATA

MADRID-ESPAÑA  (PrensaMare)  Muchos jugadores desean vestir la casaca de un club italiano. Álvaro Morata se ha dado el lujo de vestir la de la Juventus; marcharse y con el paso de los años, regresar al calcio para vestir la camiseta de la… Juventus.

Si. El español ha llegado por segunda vez a la casa blanquinegra de Torino. Todo ello en medio de una particular historia.

Mucho tiempo antes de ser un futbolista profesional y era un fervoroso simpatizante del Atlético de Madrid, asistiendo con su padre al Estadio Vicente Calderón.

Su ídolo era Fernando “el Niño” Torres, mientras llega a sumarse a la inferiores del club. Pero al llegara a la adolescencia su panorama no era muy alentador.

No tenía la mejor relación con sus compañeros, ni con el cuerpo técnico de su categoría. El rápido crecimiento le provocó lesiones seguidas, que lo hicieron caer anímicamente. Álvaro venía de una familia de clase alta y jugaba al fútbol por diversión. Cansado del contexto adverso, decidió marcharse.

Dejó de lado su amor por el Atlético y se sumó a la cantera del Real Madrid, donde pudo explotar. Brilló en las divisiones menores, y José Mourinho lo convocó para entrenar con la Primera cuando tenía apenas 17 años.

El portugués le dio un consejo que se grabó en su memoria: “Si haces las cosas bien aquí, no tendrás que trabajar nunca más en tu vida. Tú eliges hasta dónde quieres llegar”.

Pero estaba en un plantel muy poblado de delanteros, y tenía muy pocas chances de jugar. Mourinho lo apreciaba, pero no podía sacar a Cristiano Ronaldo o Karim Benzema para darle una oportunidad a él. Así, comenzó a analizar la posibilidad concreta de irse a jugar a un club de segunda línea. Pero cuando menos lo imaginaba recibió un llamado que no pudo rechazar.

Desde la Juventus apostaron por él y abonaron… 20 millones de euros. Tenía solo 21 años y había jugado poco y nada en el campeonato español. Ante ello, el Real Madrid añadió una opción de recompra en su contrato por si evolucionaba como jugador y lo querían de vuelta.

En la Vecchia Signora le dieron la casaca con el número… 9. Hizo una gran dupla con el argentino Carlos Tévez. Llegó como promesa y se convirtió en una realidad.

Tuvo su pico de rendimiento en el 2015, cuando le metió un doblete al Real Madrid en las semifinales de la Champions League y llegaron a la final. Marcó un gol en el partido decisivo, pero no alcanzó para doblegar al poderosos Barcelona de Lionel Messi, Luis Suárez y Neymar.

Dolió esa derrota, pero estaba en su mejor momento. Ganaban a nivel local y consideraba que había encontrado ‘su lugar’ en Torino. Pero, de manera inesperada hubo otra decisión que lo obligó a cambiar. Porque Zinedine Zidane lo reclamó y la dirigencia del Real Madrid lo ‘repatrió’ en 2016. Así lo determinaba el contrato y se vio obligado a dejar Italia.

Con la casaca merengue conquistó una Liga de España, la Champions League, la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes. Sin embargo, no estaba felíz. De ser figura en la Juventus se convirtió en delantero titular del llamado “Equipo B” del Real Madrid. Solo jugaba partidos de menor importancia.

Su relación era distante con Zidane. Hizo 20 goles en 43 encuentros durante esa temporada (el mejor registro de su carrera). Pero los partidos importantes los veía desde el banco de suplentes. Molesto con ese trato del entrenador y acercándose el Mundial de Rusia 2018, decidió irse del Real.

Es así que aterriza en el inglés Chelsea a mediados del 2017. Llegó como el futbolista español más caro de la historia hasta ese momento. Se pagaron 80 millones de euros por su traspaso. A los 25 años quería ser titular, marcar goles y tener la chanse de ser mundialista. Pero en Londres vivió el año de sus pesadillas.

A poco de instalarse en la capital inglesa lo afectó una pubalgia. En contra de las recomendaciones de sus médicos, eligió realizar un tratamiento especial en Alemania (para evitar perderse algún partido). Lo cierto fue que sin que nadie lo supiera (ante la gravedad de su condición física), Morata se tomaba un avión cada dos días para recibir dolorosas inyecciones en la espalda. Un tratamiento que le pasó factura dentro del campo de juego.

Fue así que ingresó en una etapa de estrés crónico, que explicó mucho tiempo después. Su esposa atravesaba un complicado embarazo de gemelos; la prensa lo castigaba por su bajo nivel; y él seguía soportadon sus dolores de espalda.

Pero aún le faltaba más. Poque el entrenador de España, Julien Lopetegui, lo llamó y le comunicó que no lo tendría en cuenta para el mundial. De esa forma su conclusión fue dolorosa: la salida del Real y todo un año de sacrificios no habían servido para nada…

Hasta que apareció lo que le revivió las ganas: el Atlético de Madrid lo contrata y cumple su ilusión de niño de jugar con la rojiblanca.

No fue una llegada fácil, pues los fanáticos del club no le perdonar que haya tenio un paso por el Real Madrid. Pese a ser simpatizante del club, nunca pudo ganarse a sus simpatizantes; y tampoco al entrenador Diego Simeone. No fue el paso que él esperaba.

Hasta que tuvo otra alegría más; y también inesperada, que le llegó (otra vez) de la mano de la Juventus. Porque el bianconeri lo fichó a los 27 años.

Otra vez con la ilusión intacta, cuando será padre por tercera vez y con la alegría –dice- de haber “vuelto a casa”. Algo que solo se paga con goles.