Mar. 25. Jun 2019, Santa Fe - Argentina
Editorial

LA OPORTUNIDAD EXISTE

LA OPORTUNIDAD EXISTE

Nada es definitivo, pero...

SANTA FE-ARGENTINA  (por Rodolfo O. Gianfelici, Editorial)  En medio del sacudón político producido por Cristina Fernández al anunciar la fórmula que integrará, surgen interrogantes. No por su decisión, sino por saber en definitiva a quién apoyan los que se presentan como los (supuestamente) más duros antimacristas…

Digamos que Cristina Fernández es la política natural con más votos y poder de convocatoria de la oposición argentina. Lo ha demostrado con sus planteos, sus propuestas y sus decisiones. Se han encargado de ratificarlo el macrismo y su justicia servil, junto a los medios hegemónicos.

“La” única opositora; “la” única enemiga que tiene el poder neoliberal gobernante, es ella. El resto solo forma parte del opo-oficialismo y del oposicionismo-inútil (históricamente reconocido, protagoniszado por una supuesta izquierda confrontativa).

A la hora de hacer nombre –aunque no se quiera caer en ello-, se puede decir que Juan Manuel Urtuvey, más Miguel A. Pichetto, más Eduardo Duhalde, más Roberto Lavagna, más Marcelo Tinelli (¡), más Sergio Massa, más Juan Schiaretti, más algún otro dirigente peronista que ande por ahí, no llegan a sumar en conjunto en todo el país, ni la cuarta párte de los votos que Cristina Fernández posee (que obtuvo) –solo- en provincia de Buenos Aires.

Con esa sola referencia, se puede referir a que ella conduce el espacio propio (que algunos tratan de “achicar” con el nombre de “kirchnerismo”) y unos cuantos aliados más. Por lo cual está en condiciones de marcar la orientación política con total tranquilidad, como lo hace, sin fijarse en el resto.

Es ese resto el que vive preocupado por ella, al igual que el macrismo. Tanto que fueron, junto a los medios hegemónicos quienes a partir de diciembre de 2015 anticiparon que ella era un “cadáver político”, y que “no vuelve más”.

Pero… en ese juego político, ella realizó una gran jugada; de tanta calidad, que fue totalmente inesperada y sorprendió a todo el arco opositor y a los servicios de inteligencia (locales e internacionales) que tanto trabajan, y que le otorgan “letra” a muchos dirigentes, gobernantes y medios hegemónicos.

Su decisión está cargada de mensajes. No se limita a una posición egocéntrica (pese a los votos logrados cuando fue electa senadora nacional); abre el juego para avanzar en la unidad peronista a través de un dialoguista puro, como es Alberto Fernández; reconoce las limitaciones que ha tenido (y tiene) el autodenominado “kirchnerismo”; en su momento -2017- lanzó Unidad Ciudadana como espacio “autónomo”, y comprendió que desde adentro del mismo lo sabotearon porque la apertura significaba que algunos perderían espacios; mostró su predisposición superadora al solicitar que “se bajaran” los candidatos del sector en la elección provincial cordobesa; advierte que el país avanza hacia una situación muy cercana a la terminal, ante la destrucción al que lo llevó Cambiemos; pide conformar un acuerdo político más allá de lo electoral; la situación internacional se ha agravado (no es la de 2003-2008), y se hace cada vez más difícil disponer de un espacio autónomo para negociar; lo que no se construyó hasta diciembre de 2015 (se quiso?), y no se pudo hasta mayo de 2019, lo quiere impulsar con la mayor humildad, inclusive cediendo espacios; se busca edificar un amplio frente nacional y popular en medio de una Nación hipotecada y con escaso (o casi nulo?) margen de maniobra internacional; inclusive Alberto Fernández es una persona de ‘llegada’ a diferentes sectores de poder (nacional e internacional), con los que Cristina no ha mantenido ni mantiene buena relación.

Lo antedicho alcanza y sobra como para entender quién es la dirigente política más importante del país en la última década.

Su planteo marcha en el mismo camino – en este especial momento nacional e internacional-, del Braden o Perón, y de Liberación o Dependencia. No es exagerado; como tampoco pensar que se asiste a un momento histórico para el país en el que habrá que comenzar a hablar de un término olvidado: Reconstrucción Nacional.

Todos esos eslóganes, hoy quedan resumidos en su propuesta política que contiene la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández.  

Todo lo que desconfíe de esto, es oportunismo y/o incapacidad y/o traición. El país no solo ha sido destruido por Cambiemos, sino que ha sido hipotecado para que no disponga de ningún poder de negociación. Han querido establecer la claudicación total y definitiva. El peronismo debe encargarse que ello no ocurra. La oportunidad existe.