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EN ITALIA, CONDENA PARA REPRESORES

EN ITALIA, CONDENA PARA REPRESORES

MILANO-ITALIA  (PrensaMare)  Desde Italia se ha firmado el pedido de extradición para tres ex militares chilenos. Están acusados por el Fiscal de Roma de la muerte y desaparición de ciudadanos de origen italiano.

Los tres ha sido condenados a cadena perpetua. Además, se ha pedido la detención provisional contra otros tres militares del Ejército chileno durante la dictadura del general Augusto Pinochet.

Otras 14 condenas para exponentes de las juntas militares y servicios de seguridad de países sudamericanos (entre los años ’70 y ’80), se han convertido en definitivas. Los Jueces han rechazado los recursos presentados por los defensores aceptando la solicitud del Fiscal General.

La llamada “Operación Cóndor”, se extendió por 7 países latinoamericanos donde los represores actuaban coordinadamente y cooperando entre si, como una gran organización terrorista de ultraderecha.

La idea de esta operación la propuso un oficial estadounidense, durante una reunión en Santiago de Chile con el dictador Augusto Pinochet (en septiembre de 1973). Ello se concretó en la Décima Conferencia de los Ejércitos Americanos.

Promotor fue el General brasileño Breno Borges Fortes cuando anunció en el pleno de la Conferencia “que era necesaria una grande alianza entre los servicios secretos con el fin de combatir el comunismo y cualquier propósito subversivo”. Formaron parte de dicho operativo continental los gobiernos dictatoriales de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay.

Se estima que entre 1973 y 1980, fueron detenidas 400.000 personas, desaparecieron más de 30.000 mil y asesinados a 50.000.

Para lleva adelante este plan macabro promulgaron leyes especiales, prohibieron las actividades de partidos políticos, militarizaron las sociedades, planificaron arrestos de masa, cooperaron entre si con sus servicios de inteligencia y organizaron escuadrones ‘legales’ o paramilitares (y parapoliciales), que actuaban con impunidad.

Si alguna prueba le faltaba a esta organización ilegal y continental, ella se produjo a través de un Juez paraguayo. Éste en una investigación (en una estación de policía en Asunción), descubrió un archivo que describía la suerte de miles de víctimas, secuestradas, torturadas y asesinadas por las fuerzas armadas de los siete países.