Mar. 29. Set 2020, Santa Fe - Argentina
Opinión

EL CAPITALISMO USA LA PANDEMIA PARA DESTRUIR A LA HUMANIDAD (por Diego Olivera Evia)

EL CAPITALISMO USA LA PANDEMIA PARA DESTRUIR A LA HUMANIDAD (por Diego Olivera Evia)

CARACAS-VENEZUELA  (por Diego Olivera Evia, BarómetroLa crisis moral y ética de la acción del fascismo latinoamericano.

Ante el alud de críticas por lo que la opinión pública percibió como una ‘mala gestión’ de la pandemia, algunos gobernantes argumentaron también que la celeridad del ataque pandémico les había pillado por sorpresa… Donald Trump, por ejemplo, no dudó en afirmar repetidas veces -cuando se produjeron en su país las primeras muertes por coronavirus, meses después de China o de Europa, que "nadie sabía que habría una pandemia o una epidemia de esta proporción", y que se trataba de un "problema imprevisible", "algo que nadie esperaba", "surgido de ninguna parte.

Se pueden decir muchas cosas para explicar la escasa preparación de las autoridades ante este brutal azote, pero el argumento de la sorpresa no es de recibo. Primero, porque hay un proverbio famoso en salud pública: "Los brotes son inevitables, las epidemias no". Segundo, porque decenas de autores de ficción y de ciencia ficción -desde James Graham Ballard a Stephen King pasando por Cormac McCarthy o el cineasta Steven Soderbergh en su película Contagio (2011)- describieron en detalle la pesadilla sanitaria apocalíptica que amenazaba al mundo. Tercero, porque personalidades visionarias – Rosa Luxemburgo, Gandhi, Fidel Castro, Hans Jonas, Ivan Illich, Jürgen Habermas- avisaron, desde hace tiempo, que el saqueo y el pillaje del medio ambiente podrían tener consecuencias sanitarias nefastas.

Porque epidemias recientes como el SARS de 2002, la gripe aviar de 2005[27], la gripe porcina de 2009[28] y el MERS de 2012 ya habían alcanzado niveles de pandemia incontenible en algunos casos y habían causado miles de muertos en todo el planeta. Quinto, porque cuando se produjo la primera muerte por el nuevo coronavirus en Estados Unidos, el 10 de marzo de 2020 en Nueva Jersey -como ya hemos dicho-, hacía casi tres meses que la epidemia había estallado en Wuhan y había desbordado rápidamente todo el sistema sanitario tanto en China como en varias naciones europeas; o sea, hubo tiempo para prepararse. Y sexto, porque decenas de perspectivistas y varios informes recientes habían lanzado advertencias muy serias sobre la inminencia del surgimiento de algún tipo de nuevo virus que podría causar algo así como la madre de todas las epidemias.

El más importante quizás de estos análisis fue presentado, en noviembre de 2008, por el National Intelligence Council (NIC), la oficina de anticipación geopolítica de la CIA, que publicó para la Casa Blanca un informe titulado «Global Trends 2025: A Transformed World». Este documento resultaba de la puesta en común -revisada por las agencias de inteligencia de Estados Unidos- de estudios elaborados por unos dos mil quinientos expertos independientes de universidades de unos treinta y cinco países de Europa, China, la India, África, América Latina, mundo árabe-musulmán, etc.

Con insólito sentido de anticipación, el documento confidencial anunciaba, para antes de 2025, "la aparición de una enfermedad respiratoria humana nueva, altamente transmisible y virulenta para la cual no existen contramedidas adecuadas, y que se podría convertir en una pandemia global". El informe avisaba que “la aparición de una enfermedad pandémica depende de la mutación o del reordenamiento genético de cepas de enfermedades que circulan actualmente, o de la aparición de un nuevo patógeno en el ser humano que podría ser una cepa de influenza aviar altamente patógena como el H5N1, u otros patógenos, como el SARS coronavirus, que también tienen este potencial".

El informe advertía, con impresionante antelación, que "si surgiera una enfermedad pandémica, probablemente ocurriría en un área marcada por una alta densidad de población y una estrecha asociación entre humanos y animales, como muchas áreas del sur de China y del sudeste de Asia, donde no están reguladas las prácticas de cría de animales silvestres lo cual podría permitir que un virus mute y provoque una enfermedad zoonótica potencialmente pandémica…".

Los autores también preveían el riesgo de una respuesta demasiado lenta de las autoridades: “Podrían pasar semanas antes de obtener resultados de laboratorio definitivos que confirmen la existencia de una enfermedad nueva con potencial pandémico. Mientras tanto, los enfermos empezarían a aparecer en las ciudades del sureste asiático. A pesar de los límites impuestos a los viajes internacionales, los viajeros con leves síntomas o personas asintomáticas podrían transmitir la enfermedad a otros continentes". De tal modo que “olas de nuevos casos ocurrirían en pocos meses. La ausencia de una vacuna efectiva y la falta universal de inmunidad convertiría a las poblaciones en vulnerables a la infección. En el peor de los casos, de decenas a cientos de miles de estadounidenses, dentro de los Estados Unidos, enfermarían, y las muertes, a escala mundial, se calcularían en millones".

Como si ese documento no fuera suficiente, otro informe más reciente, de enero de 2017, elaborado esta vez por el Pentágono y también destinado al presidente de Estados Unidos (que ya era Donald Trump), alertó de nuevo claramente que “la amenaza más probable y significativa para los ciudadanos estadounidenses es una nueva enfermedad respiratoria” y que, en ese escenario, "todos los países industrializados, incluido Estados Unidos, carecerían de respiradores, medicamentos, camas hospitalarias, equipos de protección y mascarillas para afrontar una posible pandemia..

A pesar de tan explícitas y repetidas advertencias, Donald Trump no dudó en deshacerse, unos meses después de este último informe, del Comité encargado -en el seno del Consejo de Seguridad Nacional- de la Protección de la Salud Global y la Biodefensa, presidido por el almirante Timothy Ziemer, un reconocido experto en epidemiología. Ese Comité de técnicos era precisamente el que debía liderar la toma de decisiones en caso de una nueva pandemia… "Pero –explica el periodista Lawrence Wright, que entrevistó a Ziemer y a todos los miembros de ese Comité- Trump eliminó a quienes más sabían sobre este asunto… Uno de tantos errores colosales del presidente de Estados Unidos. Los anales mostrarán que ha sido responsable de uno de los fallos de salud pública más catastróficos de la historia de este país.

Si hubiera escuchado, hace meses, las advertencias de los servicios de inteligencia y de los expertos en salud pública sobre la grave amenaza que suponía el brote de coronavirus en China, la actual explosión de casos de covid-19 podía haberse evitado. Hubiese bastado también que Trump y otros dirigentes mundiales escucharan los repetidos avisos de alerta difundidos por la propia OMS. En particular el grito de alarma que esta organización lanzó en septiembre de 2019, o sea la víspera del primer ataque del nuevo coronavirus en Wuhan.  La OMS no dudaba en prevenir que la próxima plaga podía ser apocalíptica: "Nos enfrentamos a la amenaza muy real de una pandemia fulminante, sumamente mortífera, provocada por un patógeno respiratorio que podría matar de 50 a 80 millones de personas y liquidar casi el 5% de la economía mundial. Una pandemia mundial de esa escala sería una catástrofe y desencadenaría caos, inestabilidad e inseguridad generalizadas. El mundo no está preparado.

EEUU apoya los asesinatos en Chile, Bolivia, Ecuador y Colombia

Para nadie es sorpresa la facilidad con la que el Gobierno de los Estados Unidos -independiente de quién sea el que esté a la cabeza- interviene en la política local de sus países “aliados” cuando ésta no coincide con sus intereses. En esta línea es que el Secretario de Estado Norteamericano, mano derecha del presidente Trump, Mike Pompeo, anunció este lunes que están “trabajando para apoyar a los gobiernos” de América Latina. Para luego asegurar que “Cuba y Venezuela” podrían intentar “secuestrar las protestas”.

Es preciso recalcar que el “mito cubano” es una de las excusas más antiguas de los gobiernos estadounidenses para intervenir países latinos. Fue precisamente para combatir el surgimiento de “una nueva Cuba” que Estados Unidos intervino en el Golpe de Estado de 1973 a favor de los golpistas con el empresariado chileno detrás. Sin embargo, a este mito se le ha sumado el fantasma de Venezuela que ya incluso raya en la caricatura (no olvidar el famoso #Chile zuela durante las elecciones de 2017). Lo que de conjunto no es otra excusa para poder intervenir políticamente en la región.

No es solo Chile, fue Puerto Rico, es Ecuador, Colombia y el golpe en Bolivia. El enorme y heroico alzamiento de las masas trabajadoras contra sus condiciones de miseria sostenida por los gobiernos locales ha asustado al gran capital norteamericano. La inestabilidad que enfrentan las derechas locales no da confianza a los grandes dueños del mundo de que puedan resolver las crisis de manera autónoma, sino que tiene que intervenir todo el peso del imperialismo norteamericano.

Colombia la base de la droga y los asesinatos a indígenas y luchadores sociales

La convocatoria a la protesta tuvo su origen en una confluencia entre los sindicatos y varios movimientos sociales. Desde allí creció y ahora suma a organizaciones de estudiantes, de campesinos, de mujeres, de indígenas, de afrodescendientes y, por supuesto, a opositores del gobierno. La hipocresía del presidente de Colombia, Duque ha creado una crisis política y un ataque a los pueblos indígenas.

Entre las razones iniciales del descontento se encuentran iniciativas como la propuesta de reducir el salario para los jóvenes hasta ubicarlo en 75% del mínimo y los supuestos planes para eliminar la parte pública del sistema de pensiones. También se acusa al gobierno de querer privatizar empresas estatales como Ecopetrol.

El Ejecutivo de Duque ha negado la veracidad de muchas de estas medidas, varias de ellas han sido esbozadas públicamente por personas u organizaciones próximas al gobierno, incluyendo al expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez, líder del oficialista Partido Centro Democrático. Otros señalamientos se basan en intenciones que sus críticos le atribuyen al gobierno.

“Los organizadores del paro nacional dicen que se podría dar una eliminación de la pensión cómo derecho de los trabajadores”, señala un texto sobre “las 10 razones del paro nacional” publicado en la web de la Escuela Nacional Sindical. En respuesta, desde el gobierno se afirma que la convocatoria se basa en falsedades.

Plan Condor II

“Hay muchas voces que llaman a incendiar la sociedad y a la violencia basados en mentiras”, señaló Duque la semana pasada. Los cambios políticos en América Latina y el Caribe estos últimos años, se han visto reflejados en un serio debilitamiento de los organismos multilaterales regionales. Se reflotó la nefasta y retrógrada OEA, que, como simbolismo, es un grave antecedente contra la soberanía regional y posiblemente ahora asistimos al surgimiento del Plan Cóndor.

La creación del ‘Foro para el progreso de América del Sur’, Prosur, el pasado 22 de febrero, no parece ser una improvisación y, entre más repite el presidente chileno Sebastián Piñeira que “no es un foro ideológico” menos creíble se hace. Lo que debe preocupar y ocupar a América Latina y el Caribe es la discusión a puertas cerradas que sostuvieron esos presidentes de Prosur. Si no hubiese planes oscuros de por medio, la reunión realizada en Santiago de Chile habría sido transmitida por los medios de comunicación.

Preocupa más aún cuando el presidente de Brasil Jair Bolsonaro acaba de visitar Estados Unidos donde además de reunirse con su homólogo, realizó una sonada visita a la CIA. Los líderes del Foro Prosur comparten profundas coincidencias, entre ellas: su sumisión y admiración por el presidente Donald Trump, su deseo de hacer desaparecer cualquier movimiento progresista, su odio a las ideas izquierdistas, su deseo de colaborar militarmente con Estados Unidos y la OTAN, la decisión de restaurar las ideas del neoliberalismo y las privatizaciones, entre otras.

Unasur bajo ataque

Entre sus tácticas para afincar su proyecto, utilizan el método del descrédito. Argumentan que la Una sur ha fracasado aduciendo que hay un “exceso de ideologismo y de burocracia”. Lo cierto es que, si la Una sur está prácticamente inactiva hace más de tres años es por el sabotaje que realizaron los representantes de algunos países, que intentaron imponer un Secretario General, sabotearon la convocatoria a reuniones y no permitieron la aprobación del presupuesto. El presidente colombiano Iván Duque dijo que la Una sur será reemplazada por Prosur, y a esos ataques se sumó el vicepresidente de Brasil, Hamilton Mourão, quien considera que la Una sur murió.

A más de eso, suenan cínicas las palabras del presidente chileno Piñera cuando dijo que Prosur “está abierto a todos los países que cumplan con dos requisitos esenciales. Primero, vigencia clara de la democracia y del estado de derecho y segundo, respeto pleno a las libertades y a los derechos humanos de sus habitantes”.

El presidente chileno nos quiere dar lecciones de democracia y derechos humanos cuando él mismo hace unos años, expresó su profunda solidaridad con el dictador Pinochet, quien fue uno de los líderes del Plan Cóndor en Sudamérica, que ocasionó mucho dolor y muerte en el Cono Sur. La pregunta clave que debemos hacernos luego de la creación de Prosur es: ¿qué hay detrás de eso? La declaración firmada es apenas la fachada.

Estados Unidos y los gobiernos afines a Trump han puesto todo su empeño para que la OEA sea el único el foro de discusión política en la región; por otro lado, si de aranceles y comercio se trata, ahí están la Asociación Latinoamericana de Integración Ala di, el Mercosur y la Comunidad Andina. ¿Para qué entonces un nuevo foro? Algunas acciones, en especial del presidente Bolsonaro, que al parecer ahora es el factor de cohesión del grupo, podrían ayudarnos a entender.

La nueva realidad de América Latina bajo el mando de EEUU

La sociedad humana avanza hacia una crisis global, en el marco del capitalismo, el resurgimiento del fascismo en Europa y América Latina, impulsado por el modelo imperial de EEUU, con la presidencia del magnate Donald Trump, que ha impuesto sus reglas del juego, logrando controlar a la Unión Europea (UE), como a la OTAN el brazo militar de la UE, en ese mismo sentido aplica mecanismos, para intentar controlar a la Organización de Estados Americanos (OEA).

Un informe de la CELAC advertía los posibles efectos del modelo gringo desde las promesas de campaña y a partir de la (inesperada) asunción al Gobierno de Donald Trump suenan las alarmas sobre un “retorno al proteccionismo” en Estados Unidos (EE. UU.) como amenaza al orden global neoliberal.

Se ha renovado la discusión liberalismo-proteccionismo desde una postura hegemónica que plantea ambas alternativas como contradictorias y en la que el proteccionismo sería un lastre del “populismo de derecha” de Trump que atenta contra los logros del neoliberalismo a nivel internacional. Así, desde la prensa hegemónica -que se hace eco de las voces expertas más calificadas- se viene advirtiendo sobre los perjuicios de los lineamientos proteccionistas impulsados por el Gobierno, en particular, los efectos en la economía y geopolítica internacional y, también, para América Latina y el Caribe (ALC).