Jue. 18. Jul 2019, Santa Fe - Argentina
Opinión

MENSAJE DEL ARZOBISPO DE PARÍS

MENSAJE DEL ARZOBISPO DE PARÍS

Tras las llamas en Notre Dame...

PARÍS-FRANCIA  Luego del feroz incendio que destruyó parcialmente la histórica y emblemática catedral de Notre Dame, el arzobispo de París, monseñor Michel Aupetit, envió un mensaje a sus sacerdotes y diáconos. El arzobispo agradeció al alcalde, a todos los que le enviaron mensajes de apoyo y simpatía y especialmente destacó “el coraje de los bomberos que salvaron la catedral de un desastre total”.
La Carta del arzobispo:Queridos hermanos,
Estamos profundamente entristecidos. Nuestra Señora de París, nuestra hermosa catedral donde cada uno de nosotros ha vivido momentos de gracia y comunión, está parcialmente destruida por el fuego.
Estamos ante un gran misterio en el corazón de la Semana Santa, durante el cual acompañamos a Cristo en su pasión y en su muerte para celebrar finalmente su gloriosa resurrección en el día de Pascua.
Ya sabemos, ante la inmensa emoción y la increíble solidaridad que han aparecido, que todo será reconstruido. Pero también entendemos, siguiendo el ejemplo de San Francisco de Asís, que debemos escuchar el llamado del Señor para reconstruir la Iglesia, toda su Iglesia.
Es el seguimiento de Cristo, la difusión vivida de su mensaje y el desarrollo de un mundo basado en el amor a su imagen, lo que construirá la sociedad de fraternidad a la que aspiran todos los hombres. Sé que has dado tu vida por esto y que permaneces fiel más allá de las muchas pruebas que estamos atravesando. Sé agradecido desde el fondo de tu corazón.
Por supuesto, nuestra Semana Santa estará profundamente perturbada. Saint-Sulpice será la sede de la Misa de Crismal, mañana a las 18.30. Nos reuniremos para una comunión fraterna alrededor de un bufé en los locales generosamente puestos a nuestra disposición en el ayuntamiento del distrito 6.
Agradezco en esta ocasión al alcalde y a todos los que me enviaron mensajes de apoyo y simpatía. Un agradecimiento especial va para el coraje de los bomberos que salvaron la catedral de un desastre total.
En comunión con cada uno de ustedes, en el oficio que nos encomendó el Señor Jesús, les repito mi amistad fraterna y mi afecto. Volvamos nuestra mirada a María, nuestra madre, la centinela de la esperanza.

Nuestra Señora de París, ruega por nosotros”.