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COLOMBIA: LAS BANDAS CRIMINALES CON APOYO DEL ESTADO

COLOMBIA: LAS BANDAS CRIMINALES CON APOYO DEL ESTADO

CIUDAD DE MÉXICO-MÉXICO  (PrensaMare)  Desde hace muchos años, la sociedad colombiana sufre el accionar creciente de las bandas parapoliciales y paramilitares de derecha.

Cuentan con un respaldo desde el poder estatal, que no solo no las reprime, sino que las alienta. Pero en el pasado septiembre de 2021, en la tramitación del juicio contra el paramilitar Carlos Mario Jiménez (alias Macaco), en una corte federal en Florida (EEUU), salieron a la luz importantes documentos desclasificados de la CIA y del Departamento de Estado.

De ellos se confirma que en Colombia existe una “relación unificadora” entre las fuerzas del Estado y los grupos paramilitares.

Tanto es así que el juez federal Edwin Torres en su fallo expuso: “Los actores estatales apoyaron activamente las operaciones del Bloque Central Bolívar BCB (que encabezó Jiménez) mediante el intercambio de inteligencia, armas y uniformes militares”.

La sentencia hizo responsable a Jiménez del asesinato de Eduardo Estrada, un líder social y periodista baleado en 2001 (en el departamento de Bolívar); además de haber torturado a su cónyuge.

En la causa, el magistrado tuvo a disposición una decena de informes desclasificados de la CIA y del Departamento de Estado. Eran memorándum, informes, y cables diplomáticos (secretos) que detallaban la existencia de colaboración entre las bandas paramilitares y el Estado.

De dichos análisis se comprobó que en el 2001 la CIA había reportado que antes del crimen de Estrada, mandos militares había mantenido una excelente relación con los paramilitares del BCB y de las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia). Inclusive se informaba que a causa de una decisión estatal, los paramilitares debieron “reubicarse”; que si bien algunos de sus integrantes fueron detenidos, ello fue temporal, porque inmediatamente fueron liberados y se les reintegraron las armas.

Lo curioso de esta causa es que el criminal Jiménez ha sido extraditado a EEUU, no por su accionar como terrorista de ultraderacha, sino por narcotráfico (único caso que se le acusa).

También se cita en uno de los documentos elaborado por la embajada de Estados Unidos en Bogotá (en 1999), aseguraba: “las Fuerzas Armadas de Colombia no han perseguido activamente a los miembros de los grupos paramilitares porque los ven como aliados en la lucha contra la guerrilla”.

Jiménez inicialmente estaba ligado a la actividad ganadera, pero luego organizó una banda paramilitar. Se sumó al Bloque Central Bolívar (una continuidad de las bandas AUC). Combinaba su actividad terrorista con el control (junto a otros ‘empresarios rurales’) de los cultivos de coca en la región del sur de Bolívar.

Quedó demostrado que los militares no estaban disconformes ni disgustados con el accionar parapolicial y paramilitar. Inclusive los altos mandos del Ejército colombiano consideraban que ellos eran necesarios combatir a la guerrilla.

Inclusive se expuso la declaración del general Néstor Ramírez, quien en una reunión de mandos expuso que no era asunto del Ejército perseguirlos. Justificó ello en que “estos eran delincuentes apolíticos y por lo tanto no amenazaron el orden constitucional a través de actividades subversivas” (expresión textual expuesta en el cable enviado por la embajada a Washington).

Entre la documental colectada por el juez se hizo referencia a la masacre de El Salado, donde alrededor de 450 integrantes de las AUC asesinaron a 60 personas después de torturarlas durante 6 días. Ni el Ejército ni la Policía intervinieran. Los crímenes fueron cometidos en la cancha de fútbol del pueblo.

Inclusive la inteligencia estadounidense informó a Washington que el Ejército colombiano estaba al corriente de la presencia de los paramilitares en la zona y se retiraron. Se probó que el general Rito Alejo del Río, comandante en esos tiempos en el área, protegía y entregaba armas a los paramilitares.

Hasta se transportaba a los criminales que integraban las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu), en 2 aviones militares (en el suroriente de Colombia), para que –en ese caso- fueran a asesinar a casi medio centenar de campesinos.

Carlos Mario Jiménez (alias Macaco), fue extraditado a EEUU, donde cumplió 11 años de prisión (de una sentencia de 33 años); fue por cargos relacionados con narcotráfico. No fue juzgado como terrorista ni violador a los derechos humanos. En 2019 fue repatriado a Colombia, donde permanece bajo custodia.

En este año de 2021 Jiménez reconoció acciones del Bloque Central Bolívar, que incluyeron crímenes, violencia sexual, desplazamientos obligados, desapariciones, y torturas... Si estos terroristas no hubieran tenido protección del Estado y el Ejército hubiera resultado imposible que tuvieran presencia (como AUC) entre 1997 y 2006, en 13 de los 32 departamentos colombianos.