Vie. 06. Dic 2019, Santa Fe - Argentina
Opinión

LOS GOLES EN CONTRA DEL FÚTBOL ARGENTINO

LOS GOLES EN CONTRA DEL FÚTBOL ARGENTINO

Grandes deudas que son ignoradas...

SANTA FE-ARGENTINA  El fútbol argentino no ha podido escapar a la realidad nacional. Por ello todo es un caos; un retroceso contínuo, donde no se avisora el final.

La AFA, la Superliga, el fútbol argentino es el fiel reflejo del gobierno de Mauricio Macri, los radicales y sus aliados. Impresentable a nivel local y la comicidad a nivel internacional.

El fútbol en toda su dimensión tomado como ‘algo’ mercantilista exaltado a la enésima potencia. Con el poder macrista arrollando al poder afista; recortándolo y acotándolo, para que el verdadero poder lo tengan los clubes (“grandes”, se entiende…).

La entidad madre acorralada y paralizada como pocas veces se vio en democracia; porque Macri quería que la AFA (sinónimo de “Estado”) claudicara; y que la naciente Superliga (sinónimo de “los mercados”) la reemplazara y se quedaran con el botín.

Y si era posible, llevar a los clubes a transformarlos en un mega-negociado, para que lavadores, medios comunicacionales, “empresarios”, especuladores (nacionales pero principalmente internacionales) se quedaran con lo construido por millones de simpatizantes, socios y dirigentes. Convertir a los clubes en “SA” (sociedades anónimas).

El fútbol argentino muestra el tipo de sociedad que el neoliberalismo impone como su construcción ‘democrática’. Pocos clubes muy poderosos, con numerosos otros clubles empobrecidos. Un espejo de la sociedad que en sus primeros 3 años de gestión he venido edificando Mauricio Macri, y sus socios radicales, neoliberales, oligárquicos y neofascistas tercermundistas.

Boca Juniors y River Plate lejos de todos, en lo deportivo y económico. Con la rara paradoja que el primero tiene superávit… Raro con un radical devenido en macrista de la primera hora como Daniel Angelici, está al frente.

El segundo hiper-endeudado, con un Rodolfo D’Onofrio como presidente que es el mejor ejemplo de “lo nuevo” en cuento a dirigente. Un señor que se encargó de ser el liquidador de la Caja Nacional de Ahorro y Seguro en épocas de Carlos Saúl Menem… que aparece protegido por la prensa hegemónica que lo presenta como un ‘señorito inglés’…

Parecería que este es el rumbo que será difícil de rectificar, y donde la campaña de 2018-2019 de Racing, bien puede aparecer como “la excepción que confirma la regla” (de la hegemonía de Boca-River).

A nivel futbolístico todo sigue cuesta abajo. Partidos peleados, friccionados, de torpezas, de urgencias, o como gusta calificar al periodismo: “intensos” (¿?). Parejo en muchos aspectos, pero por la chatura. Donde “lo económico” influye sobremanera, cuando todo se reduce a contrataciones de refuerzos que solo algunos (Boca-River) pueden alcanzar. Con futbolistas que se van al exterior, y con “lo que queda” que va rotando entre el resto de los clubes.

Con clubes que se desesperan por cumplir las exigencias de la Conmebol, y corren detrás de la zanahoria (como el pobre burro…) para no quedar afuerza de las “competencias internacionales”.

Hipotecándose con la ilusión que el jugar una copa (Libertadores y/o Sudamericana) le sirva como una salvación… que nunca ocurrirá. Porque el proyecto de ‘este’ fútbol es el de pocos y muy ricos, junto a muchos y muy pobres.

En medio de todo ello, la desorientación dirigencial y de entrenadores, que le son funcionales. Aunque en estos últimos se llega a entender, pues necesitan trabajar. Y en ese sentido, la “necesidad tiene cara de hereje”.

River sumó en el 2018, 3,6 millones de dólares en televisación local; otros 6 por ganar la Libertadores; y 1 extra por ir al Mundial de Clubes en los Emiratos (10,6 millones de dólares, sin considerar otros conceptos).

Boca cobró 4 millones por la tv; 3 por ser subcampeón (7 millones). El tercero fue Independiente en “un gran año”, sumando 3,1 millones televisivos.

La Superliga paga a los clubes teniendo en cuenta 3 criterios. El monto dispuesto se divide mitad y mitad. La primera de ellas en partes iguales entre todos los clubes (hoy: 26).

La otra mitad se reparte; un 25% según el mérito deportivo; y el restante 25%, tiene en cuenta el mérito histórico.

Así (y llendo a los números), según esa mecánica de reparto, cada club cobró 1,1 millón de dólares ($ 44.750.000); la gran diferencia estuvo en los otros 2 conceptos.

A nivel de la alicaída AFA, es claro que Boca tiene ‘algo’ más de peso que el resto. A nivel Conmebol, está cada vez más claro que allí el gran peso es riverplatense. No es para menos… en la entidad regional sudamericana, le agradecen a Rodolfo D’Onofrio el haber trabajado en contra del proyecto para que Sud América contara con una fuerte entidad de los clubes sudamericanos (que negociara y exigiera a la Conmebol).

Si se tienen en cuenta aquella suspensión del partido copero en La Bombonera; los casos de doping en jugadores de River; y la escandalosa resolución del partido revancha de la final de la Copa Libertadores 2018, se entiende los favores que cobra River…

En medio de todo ello, los dirigentes futboleros argentinos se enorgullesen (¿?) en que están copiando a las ligas europeas… Lo que significa avanzar hacia mirarse en un sucio y viejo espejo, con el Real Madrid y Barcelona (y Juventus-Milan-Inter; y Arsenal-los Manchester-Liverpool-Chelsea), superpoderosos, con decenas de clubes apenas subsistiendo.

Nada parece detener a los grandes ideólogos del fútbol argentino. Se imaginan iguales a Florentino Pérez, Román Abramovich, Claudio Lotito, o Avram Glazer, sin percatarse que son apenas gestionadores eficientes para llevar una final copera a jugarse en suelo europeo...