Vie. 23. Ago 2019, Santa Fe - Argentina
Opinión

FRANCIA: QUINTA PROTESTA DE LOS “CHALECOS AMARILLOS”

FRANCIA: QUINTA PROTESTA DE LOS “CHALECOS AMARILLOS”

No alcanzó la macha atrás del presidente francés...

PARIS-FRANCIA  El último sábado el país vivió una nueva jornada de protestas de los “chalecos amarillos”. Ha sido el quinto sábado consecutivo de movilizaciones y ocupaciones de espacios públicos. Lamentablemente han quedado centenares de heridos y miles de detenidos. Este hecho se suma a una semana ‘caliente’, pues el viernes de vivió una huelga general.

Resulta evidente que el retroceso del presidente de la República, Emmanuel Macron, no ha alcanzado para conformar los reclamos populares.

El primer ministro, Edouard Philippe, ha tenido que hacer frente a una moción de censura en la Asamblea Nacional francesa planteada por el ala izquierda de la Cámara. Si bien logró superar el difícil momento, no se entiende cómo hará para conjugar las promesas de Macron con las políticas que exigen desde Bruselas (la UE).

Todo comenzó con el aumento de los impuestos a los carburantes. Pero esa protesta inicial se fue diversificando y aparecieron otros reclamos, cuestionando el aumento del coste de la vida. Todo comenzó el 17 de noviembre en Francia, pero se han producido reclamos similares en Bélgica e Israel. Ese primer díal el balance dejó 227 personas heridas y 117 fueron detenidas por la Policía; y una mujer muerta.

Una semana más tarde se repitieron los reclamos y 7 estaciones del metro de París tuvieron que ser cerradas por las protestas. Hubo una fuerte represión con 140 detenidos y 30 heridos. Agregándose en este segundo evento destrozos en inmuebles, quema de autos y roturas en comercios; lo que incluyó saqueos.

Macron rechazó la violencia y defendió sus medidas económicas. Lejos de tranquilidad la situación se fue caldeando y llevó al mandatario –el 28 de noviembre- a admitir que estaba dispuesto a recibir a una “delegación” de los “chalecos amarillos”, para discutir la situación.

En Bruselas (Bélgica) protestas similares terminaron siendo reprimidas; también protestaban por la subida en los precios de los combustibles y los impuestos. Las detenciones llegaron al medio millar. Inesperadamente, apareció una muestra de solidaridad desde Alemania, con paros en los transportes públicos.

El tercer sábado de protestas francesas hizo elevar el nivel represivo, con lanzamiento de gases lacrimógenos, y cañones de agua. Hubo alrededor de 500 detenidos y 133 heridos (23 de ellos, policías). Las acciones violentas llegaron a los Campos Eliseos y el Arco de Triunfo. Replicándose las protestas en numerosas ciudades francesas.

Tras ese duro tercer sábado de protestas, el primer ministro francés canceló su viaje a la Cumbre del Clima de la ONU; en el Gabinete se analizó imponer el Estado de emergencia.

Así, el 4 de diciembre, el primer ministro, Edouard Philippe anunció que se suspendía el aumento de las tasas de los combustibles previstos y se disponía una ‘moratoria’ de 6 para la entrada en vigor de la medida. Pero fue una reacción fuera de tiempo, pues las reivindicaciones se habían engrosado, y los “chalecos amarillos” iban sumando cada vez más adhesiones a nivel de trabajadores, estudiantes y otros sectores sociales. Inclusive los partidos políticos, sorprenidos por estas protestas y descolocados, debieron posicionarse y lo hicieron contra Macron.

El 8 de diciembre, al salir a la calle la cuarta protesta sabatina, el gobierno sacó a las calles a 89.000 efectivos policiales. Alrededor de 280 institutos de estudiantes secundarios se paralizaron; hubo represión y quedaron 700 estudiantes presos.

En París los detenidos superaron los 1.100; y 71 heridos; a nivel nacional hubo otros 300 presos. Los daños y quemas se incrementaron. En Burdeos se sucedieron las acciones vandálicas y saqueos. En París se cerraron los museos y la Torre Eifel, y se hicieron controles policiales para poder ingresar a determinadas áreas territoriales aordonadas por la policía.

El sábado 15 se produjo la quinta jornada. Con la novedad que se decieron suspender numerosos partidos de fútbol de la Ligue 1; una forma de evitar concentraciones masivas.

La generación de novedades informativas sobre esta nueva jornada de protesta fue que los “chalecos amarillos” perdieron fuerza. Que las protestas fueron menores en cantidad de participantes y de sitios.

Resultó evidente que existió una llamatica coincidencia de las principales cadenas y medios informativos europeos para informar, buscando devaluar y hasta descalificar la protesta.

En París se produjeron enfrentamientos y lanzamientos de gases lacrimógenos. En el interior se destacabn los bloqueos en las carreteras.

Mientras Macron ha dicho que el país “necesita calma, necesita orden”, los reclamantes piden una mejor distribución de la riqueza. Lo que evidencia que se trata de posiciones prácticamente irreconciliables.

En medio de esta situación, llamativamente apareció el Centro Wiesenthal salió a expresar que los “chalecos amarillos” tienen “odio a los judíos”. Una forma de pretender desviar el tema en discusión y buscar quebrar el interior de dicha protesta.