Dom. 17. Oct 2021, Santa Fe - Argentina
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AUSTRALIA COLABORÓ CON EL GOLPE DE PINOCHET

AUSTRALIA COLABORÓ CON EL GOLPE DE PINOCHET

SANTIAGO-CHILE  (especial para PrensaMare)  Gracias a un gran trabajo de prensa, diplomático, y político, Australia ha logrado instalar ante el mundo que se trata de un tranquilísimo país de canguros, mar, bellos paisajes, tranquilidad, paz y construcción de futuro.

Pero a 48 años del golpe de Estado cíviomilitar que derrocó al Gobierno constitucional de Salvador Allende en Chile (el 11-9-1973), el mundo se ha sorprendido.

Ocurre que el Archivo de Seguridad Nacional (de EEUU) publicó el 10 de septiembre de 2021 documentos inéditos. En ellos se revela la importante colaboración que prestó Australia a la CIA para apoyar la criminal intervención de Estados Unidos en Chile.

Apenas asumido Allende (fines de 1970), en 1971, la CIA le pidió al Servicio de Inteligencia Secreto de Australia (ASIS), que abriera en esta capital chilena una oficina secreta.

Su misión sería la de desarrollar “operaciones de espionaje clandestinas”, para desestabilizar al Gobierno de la Unidad Popular.

Para ello, llegaron a Santiago, equipos y agentes australianos encubiertos que pasaron a recibir apoyo y colaboración de informantes chilenos. La información que colectaban era entregada (como informes de inteligencia) a la sede de la CIA en Langley (Virginia, EEUU).

La tarea fue amplia y se extendió por años. Recién desactivaron tal oficina poco antes del golpe, que daría nacimiento a los 17 años de dictadura pinochetista.

La noticia ha tomado por sorpresa a muchos, luego que EEUU decidiera desclasificar información secreta y referida a los australianos de la ASIS. El Archivo de Seguridad Nacional, tiene su sede en Washington.

La autorización de...

La colaboración australiana con la CIA fue autorizada por el ministro de Relaciones Exteriores del Partido Liberal, William McMahon. Igualmente la parte “gruesa” del trabajo de los australianos permanece sin conocerse, censurada.

La ASIS se sumó activamente a la estrategia de la administración del presidente estadounidense Richard Nixon, para hostilizar al gobierno de Allende. En diciembre de 1972, al hacerse cargo como nuevo primer ministro del Partido Laborista australiano, Gough Whitlam, ordenó al director del ASIS cerrar las operaciones de Chile.

A Whitlam le preocupaba que la intervención de su país en Chile pudiera conocerse (así consta en un memorando de una conversación entre Whitlam y el director del ASIS, general William Robertson). Igualmente el premier se encargó de explicar que ello no significaba que estuviera en contra de EEUU, y mucho menos que apoyaba a Allende (¿?). No quería que en EEUU creyeran que tomaba esa decisión “como un gesto hostil hacia Estados Unidos en general o hacia la CIA en particular”.

Pero lo cierto fue que la oficina recién se cerró en julio de 1973 (2 meses antes de la intervención militar de Pinochet). Igualmente, un agente del ASIS permaneció en Santiago hasta después del golpe militar del 11 de septiembre (pero para ese entonces, de la oficina ya no quedaba ni un papel, pues todo había sido destruido).

Esta desclasificación...

Ha sido consecuencia de una insistente tarea y reclamación de un exanalista de inteligencia del Ejército australiano y profesor de Estudios Internacionales y Políticos en la Universidad de Nueva Gales del Sur (en Canberra). Fue así que han salido a la luz la existencia de operaciones secretas del ASIS en Indonesia, Camboya y Chile.

Las autoridades de Australia insisten en que debe mantener en secreto la mayoría de los detalles sobre las operaciones de la ASIS en Chile. Justifica ello en que admitir ante el público australiano que ayudó a destruir la democracia chilena sería un golpe que afectaría la credibilidad del gobierno (¿?). Ahora interviene la justicia australiana, para determinar si debe obligar al Gobierno a publicar esos registros históricos.

Lo cierto es que se ha dado un primer paso y ha quedado demostrado que el país de los canguros, mar, bellos paisajes, tranquilidad, paz y construcción de futuro, tiene sus manos sucias, manchadas de sangre y debe una explicación a los chilenos (además de pedido público de disculpas).