Jue. 19. Set 2019, Santa Fe - Argentina
Opinión

CAMBIEMOS O CÓMO DESTRUIR ARSAT

CAMBIEMOS O CÓMO DESTRUIR ARSAT

Coherente política de entrega de soberanía científica y comunicacional...

CIUDAD DE BUENOS AIRES-ARGENTINA  Se ha conocido que la firma estatal argentina Arsat deberá pagarle 7 millones de euros a la empresa SES por un satélite que ya superó su vida útil (¡).

Esta urgencia por regalar tantos millones de euros obedece a que de otra forma la UIT le quitará los derechos de uso de la banda Ka en la posición orbital 81 Oeste (era la banda era la que debía utilizar desde el 2019 a partir de este año debía operar el Arsat-3).

De esta forma la administración de Mauricio Macri le ‘alquiló’ a la empresa europea SES el satélite Astra-1H. De otra forma la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) le hubiera quitado sus derechos de uso de la posición orbital otorgada (cuyo uso permite brindar servicios de internet de banda ancha).

Tal banda debía operar a partir del 2019 con el satélite Arsat-3, pero Macri decidió suspender su construcción en el 2016. De esta forma Argentina cede soberanía y termina ‘alquilando’ un satélite que ya ha superado su vida útil.

Arsat había sido creada en abril de 2006 por decisión del presidente Néstor Kirchner. El objetivo era el de hacerse cargo del servicio satelital (en reemplazo de Nahuelsat, un consorcio privado de la alemana DaimlerChrysler Aerospace -actual Airbus-, y la italiana Finmeccanica -actual Leonardo-).

A ese consorcio se le había adjudicado en 1991 la provisión y operación de dos satélites. El primero, puesto en órbita en abril de 1997; el segundo debía estar listo para octubre de 2003, pero Nahuelsat no había comenzado a construirlo. Por ello el gobierno se hizo cargo del tema para no perder la posición orbital.

De esta forma nace la construcción de Arsat-1 (lanzado al espacio en septiembre de 2014). En la última etapa de construcción del Arsat-1, se comenzó a construir el Arsat-2 (en órbita desde septiembre de 2015).

En noviembre de 2015 el Congreso aprobó (Ley 27.208) el Plan Satelital Geoestacionario Argentino 2015-2035 (para ampliar de dos a seis satélites, siendo el primero de esa lista el Arsat-3).

Contraria a esa política soberana, Macri decidió abandonarla y en el 2016, el titular de Arsat, Rodrigo De Loredo, anunció la suspensión de su construcción. La “idea” al carecer de presupuesto para dicha tarea era la de “asociarse” con inversores privados o que la empresa estatal se endeudara.

En julio de 2017 los argentinos se anoticiaron que por decisión de Macri, la Arsat había firmado un pre-acuerdo con una empresa estadounidense (Hughes, que opera una flota global de satélites), para crear una nueva empresa. El control de dicha nueva empresa iba a estar en manos de Hughes (que tendría el 51% de las acciones). Se encargaría de fabricar Arsat-3 y brindar servicios de banda ancha satelital en el país.

Al decidirse suspender la construcción del Arsat-3, Macri puso en riesgo la conservación de la posición orbital 81º Oeste en banda Ka. Por ello ahora, para “solucionar” la equivocada decisión deciden ‘alquilar’ un obsoleto satélite, para reservar ese espacio.

Pagando la exorbitante cifra de 7 millones de euros, Argentina ‘alquila’ un satélite lanzado al espacio en junio de 1999. Tenía 15 años de vida útil, y ya se cumplió en 2014. Dispone de solo 2 transpondedores que operan en banda Ka, lo que significa que Argentina tendrá limitada capacidad para brindar servicios en esa frecuencia.

Se puede informar que al asumir Macri, fue designado Rodrigo de Loredo (radical) que su ‘mejor’ antecedente espacial es que era el yerno del radical Oscar Aguad… La gestión del precitado se caracterizó por la destrucción y paralización de la empresa. Intentó privatizar la empresa; hizo caer las ventas, ingresos e inversiones; no cumplió con la presentación de los balances ante la Inspección General de Justicia (IGJ); despidos de valioso personal jerárquico; informó de manera incorrrecta las ejecuciones presupuestarias; realizó una sospechada contratación de la consultora estadounidense McKinsey para desarrollar el plan de negocios de ARSAT, a la que se le pagó un millón de dólares…

Para llevar adelante esa política, contó con la ‘colaboración’ de Henoch Aguiar (exSubsecretario de Comunicaciones del radical Fernando de la Rúa), un empleado –como abogado- del grupo Clarín; de Marcelo Tesoro; Roberto Pérez; y el neo-peronista santafesino Oscar Cachi Martínez (personaje que siendo neoperonista fue mutando en menemista, kirchnerista, antikirchnerista, neoperonista y macrista...).

Y uno de los hechos más escandalosos –escondido por la ‘prensa seria’ del país- fue que a poco de asumir catalogó como incobrables” $ 247 millones (incluyendo además a otros $ 67 millones en los gastos corrientes de diciembre 2015 en el ítem: “otras pérdidas”). Entre los incobrables se encontraban… Telefónica, Claro, Telecom, Telespazio Argentina, el sistema de televisión satelital InTV, las fuerzas armadas y de seguridad, canales de televisión privados y públicos, RTA…

Llamativamente (¿?) en el sitio oficial www.arsat.com.ar/compania/autoridades no se puede acceder a dicha información.