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EL PÉSIMO NEGOCIO DE KIM BASINGER

EL PÉSIMO NEGOCIO DE KIM BASINGER

NUEVA YORK-EEUU  (PrensaMare)  Todos conocen quien es Kim Basinger. Lo que muy pocos saben es que se arriesgó, compró un pueblo (si, un pueblo), y ello la llevó a la ruina.

Basinger ha sido una reconocida actriz, que a partir de 1989, se trfansformó en una sex-symbol mundial. La película 'Nueve semanas y media' (junto a Mickey Rourke), la subió a la fama.

Pero ello no fue gratuito. El dificilísimo rodaje -con tortura psicológica incluída-; exigencias extremas; ataques de pánico; y el carácter del director Adrian Lyne, le dejaron secuelas.

La “locura” de Lyne llegó a tanto que ella y Mickey Rourke tenían prohibido hablar entre ellos (fuera del rodaje) para hacer aún más creíble la trama del filme.

Posiblemente a acusa de las consecuencias que le dejó esa filmación, posiblemente a un capricho, posiblemente obedeciendo a un error económico-financiero, Basinger terminó comprando el pueblo de Braselton.

Una superficie de 2.000 hectáreas, ubicado cerca del lugar donde ella había nacido. Fueron más de 20 millones de dólares invertidos en marzo de 1989.

Dicha transacción le otorgó (además) de promoción. Su intención era crear un parque temático sobre Hollywood (con estudios de grabación para atraer también a la industria cinematográfica).

Para los 500 habitantes del pueblo, el desembarco de Basinger fue tomado con una mezcla de ilusión, como de desencanto o desinterés. Pasaron los años y al final se terminó hablando de un fracaso y Basinger se declaró en bancarrota. Tiempo más tarde vendió el lugar por apenas... un millón de dólares.

Actualmente el lugar está habitado por 2.000 habitantes y cuenta con plantas fabriles y hasta de una bodega prestigiosa.

En la década de los ’90, fimó 'Ella siempre dice sí'. Y nuevamente se presentaron problemas; otro tipo, pero problemas al fin. Porque se sumaron los retrasos de las escenas por diversos motivos, pero también porque ella –se sabía- llevaba una intensísima vida sexual con su colega, Alec Baldwin.

Eran tiempos en que Basinger mostraba ciertos caprichos, que solían gustar a algún tipo de prensa, pero que causaban grandes molestias. Porque rechazaba filmar cuando había sol (¡); o se negaba a repetir el guión pautado porque... no el gustaba (¡); y también exigía que le proveyeran de agua Evian para lavarse su cabello...

Exigencias de diva a nivel mundial que de a poco comenzó a sumar reveses. Fue así que debió pagar 8 millones de dólares a los productores de 'Mi obsesión por Helena' (por no cumplir un acuerdo verbal).

Sus finanzas fueron convirtiéndose en un problema, hasta que se vio obligada a aceptar protagonizar una famosa publicidad navideña para Freixenet. Lo que la ayudó económicamente en tiempos malos.

Lentamente fue desapareciendo y muchos hasta se olvidaron de ella. Actualmente su actividad se reduca casi exclusivamente a su hija, la modelo Ireland Baldwin. Se ha visto obligada a vender una de sus propiedades por falta de liquidez. Mantiene una discreta relación personal con Mitch Stone.

Para los analistas, la elección de comprar aquél pueblo –del que casi nadie conoce su nombre (Braselton; ubicado en el condado de Jackson en el estado de Georgia), fue el principio de todos sus grandes problemas.

A partir de allí sus finanzas comenzaron a presentar problemas, hasta quebrar, lo que teminó influyendo en toda su vida, hasta estos días.

Kimila Ann Basinger...

Tiene 67 años –nacida en Athens, Georgia-, además de acrtirz ha sido productora y modelo. Hizo una treintena de filmes, donde las más recordadas son: Nunca digas nunca jamás, Nueve semanas y media, Fool for Love, Batman y L.A. Confidential.

Se casó con el maquillador Ron Snyder (en 1980), del que se divorció 9 años después. Posteriormente (en 1993), con el actor Alec Baldwin, padre de su hija Ireland Eliesse, y de quien se separó en 2002.