Lun. 26. Oct 2020, Santa Fe - Argentina
Opinión

CRONICA DE UNA DERROTA ANUNCIADA (por Manuel J. Gaggero)

CRONICA DE UNA DERROTA ANUNCIADA (por Manuel J. Gaggero)

CÓRDOBA-ARGENTINA  (por Manuel Justo Gaggero)  En un día como hoy, del año 1982, los mandos militares que respondían a la dictadura genocida  que habían iniciado el 2 de abril el desembarco en las Islas Malvinas y Orcadas del Sur  se rindieron al ejército colonial inglés a cuyo frente estaba el Mayor General Jeremy Moore.

La Casa Rosada la ocupaba el general Leopoldo Fortunato Galtieri responsable de centenares de secuestros, torturas y asesinatos de militantes populares y revolucionarios. Su decisión y, la de Junta Militar, de llevar adelante una antigua reivindicación nacional sólo obedecía a la intención de lograr “apoyo popular” en una desesperada “Huida hacia adelante”.

El evidente fracaso del plan económico y las movilizaciones del 30 de marzo de ese año mostraban el claro repudio de nuestro pueblo al régimen castrense que ensangrentaba el país desde aquel funesto 24 de marzo de 1976. Desde años antes, por información de nuestros compañeros del equipo de inteligencia de nuestro Partido (PRT-ERP) sabíamos que la dictadura planificaba iniciar conversaciones con el gobierno británico para lograr una administración compartida del territorio en disputa ya que un reciente informe de la Misión Rowland había detectado importantes yacimientos petroleros en el mar territorial que rodeaba al mismo.

Ello sumado a la crisis seria que enfrentaba Inglaterra en donde aumentaban las protestas contra la Primera Ministra Margaret Thatcher generaban un escenario que podía favorecer la negociació ya que el alto costo que suponía extraer el petróleo determinaba que las empresas petroleras –Shell entre otras - exigieran estabilidad política para enfrentar los mismos.

Para frustrar este proyecto organizamos una gira, en los primeros meses del año 1979, por diferentes países europeos juntamente con Héctor Sandler; un extraordinario dirigente democrático, ex diputado nacional a la sazón exiliado en la ciudad de México. La idea era hacerles saber a los parlamentos y gobiernos de Francia, España, Italia, Gran Bretaña, Suecia y Holanda que el movimiento popular y democrático exiliado y, proscripto en el país, no aceptaría compromiso alguno suscripto por una dictadura que violaba las leyes y la Constitución y asesinaba, mantenía en prisión y obligaba al exilio a miles de compatriotas.

Fuimos recibidos en todos los países que visitamos y como represalia, como era su costumbre, los genocidas secuestraron en Buenos Aires a uno de los hijos de Héctor. Por suerte y, gracias a la presión internacional, fue liberado. En Londres detectamos que el Partido Conservador al cuál pertenecía la Primera Ministra no aceptaría acuerdo alguno con el gobierno argentino ya que tenían una fuerte presión de los residentes ingleses en las Islas.

Con este marco  cuando tuvimos la noticia del desembarco aquel  2 de abril de 1982  les  planteamos claramente  a los gobiernos amigos de Nicaragua y  de Cuba que más  allá del heroísmo de los soldados –que quedó demostrado –la oficialidad preparada para torturar y matar a adversarios  políticos e ideológicos como eran  nuestros compañeros no  garantizaba el  triunfo y, por el contrario, en la medida en que recrudecieran los combates se rendirían.

Los genocidas, por el contrario, especulaban con que Gran Bretaña no   realizaría un esfuerzo militar importante teniendo en cuenta la distancia que existía geográficamente. Además dada su abierta colaboración con los Estados Unidos en sus planes de agresión a Nicaragua y su involucramiento en la Guerra en El Salvador, descontaban que la Casa Blanca se mantendría neutral.

Todas hipótesis que se desmoronaron. El Reino Unido realizó la mayor movilización militar desde la Segunda Guerra Mundial para recuperar las Islas  y Washington priorizo sus acuerdos estratégicos en la OTAN a sus compromisos con el régimen de un “país bananero, sin bananas”.

Por ello no fue una sorpresa el “final anunciado”. En esos días estaba participando en un Congreso Internacional contra el Imperialismo, el Sionismo, el Colonialismo y el Apartheid que se estaba realizando en Libia convocado por el líder revolucionario de esa Nación Muammar Al Khaddafi.

Para hacer conocer nuestra posición en el llamado “Conflicto del Atlántico Sur” llevaba, para distribuir, un documento suscripto por nuestro referente Enrique Gorriarán Merlo que  titulamos “Las Malvinas son Argentinas. Los Desaparecidos También”.

En una extraña paradoja del destino a esa Convención llegó desde Buenos Aires una “delegación argentina” integrada por Carlos Saúl Menem, Herminio Iglesias, un ex senador de apellido Rodríguez y un personaje vinculado a la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos: Horacio Calderón. Al ex gobernador de La Rioja lo conocía desde 1964 cuándo visitaba el departamento de Alicia Eguren y John  William Cooke y como tenía una gran memoria apenas me vio se acercó para estrecharme en un fuerte abrazo y comenzó a distribuir entre los asistentes el documento del “Pelado”.

Este que durante la década del 90 fue responsable de la profundización del modelo de Martínez de Hoz, de la destrucción de 2 millones de puesto de trabajo y del incremento de la pobreza estructural, en ese momento hacia suya nuestra postura.

Más paradójico era aún que fue durante su “reinado” que Ricardo Gorriarán fue secuestrado en México y traslado ilegalmente a nuestro país. Es evidente que es y era un claro exponente de una corporación política sin principios, con un permanente doble discurso.

Nuestro “encuentro” sería una anécdota tragicómica sino tuviéramos en cuenta los resultantes de las gestiones de estas conducciones políticas a lo largo de los últimos 50 años. Por ello, al recordar aquel 14 de junio que sin duda es una fecha cargada de dolor para los familiares de los caídos en Malvinas, no perdemos de vista que fue el comienzo de la derrota del Terrorismo de Estado.

Por lo que parafraseando aquella consigna decimos nuevamente: “Las Malvinas son argentinas y los 30 mil desparecidos también” (Abogado. Periodista. Ex Director del diario “El Mundo” y de las revistas “Nuevo Hombre” y “Diciembre 20”).