Mar. 13. Nov 2018, Santa Fe - Argentina
Opinión

NICARAGUA: ALFABETIZACIÓN ECONÓMICA CONTRA EL GOLPISMO

NICARAGUA: ALFABETIZACIÓN ECONÓMICA CONTRA EL GOLPISMO

Los nicaragüenses deben avanzar en interiorizarse sobre economía, para comprender que tienen en sus manos el frenar a las derechas locales e internacionales...

MANAGUA-NICARAGUA  Para seguir avanzando hoy, una vez derrotado de mal llamado “Golpe Suave”, y para que nunca más se repita tan bochornoso capítulo de nuestra historia, necesitamos una nueva Campaña Nacional de Alfabetización… en el terreno de la economía.

Antes del fracasado “Golpe Suave” la mayoría de la gente en Nicaragua creía que la paz, la estabilidad y la prosperidad de la que gozábamos se debía a un acuerdo entre el Gobierno Sandinista, los sindicatos y el COSEP. Eso solo era cierto en parte. Entre otras cosas, no se mencionaba con suficiente énfasis que la economía de los sectores populares, desde la producción campesina de alimentos hasta todo tipo de empresas familiares y por cuenta propia juegan un papel determinante, tanto porque generan la inmensa mayoría del empleo como porque controlan importantes actividades económicas, desde el sector turismo hasta el transporte.

Lo cierto es que, aunque la dirigencia de los gremios empresariales como COSEP, AMCHAM y UPANIC hicieron todo lo posible por paralizar la economía, no lo lograron. Tras tres meses de violencia y tranques, los mercados no dejaron de funcionar, los precios se mantuvieron sorprendentemente estables, el desabastecimiento fue muy poco y focalizado y la economía no se descarriló. Es cierto que los paros armados (es decir, obligar a la gente a cerrar sus negocios bajo amenaza de violencia) de la derecha causaron grandes daños a la economía del país:

  • El crecimiento este año se espera que retroceda del 5 al 1%.
  • Uno de cada cuatro negocios tuvo que cerrar.
  • Se perdieron 119.567 empleos.
  • El sector público tuvo daños por 205.4 millones de dólares.
  • El sector transporte sufrió pérdidas por 525 millones de dólares.
  • El sector turístico perdió 231 millones de dólares.
  • Hubo que recortar las inversiones públicas en 4,018 millones de córdobas.
  • Se dejaron de percibir 7,462 millones de córdobas en impuestos, lo que implica que hubo que reducir el presupuesto de la Nación en casi toda esa suma.

Para hacernos una idea de esas pérdidas, lo que Nicaragua recibe cada año en remesas o lo que ahorra al producir el 90% de los alimentos que consume en el país y así no tener que importarlos anda por los 400-500 millones de dólares al año.

El terrorismo económico de la dirigencia del COSEP, la AMCHAM, UPANIC y denás golpistas afectó a los sectores populares: recordemos cómo quemaron mercados como el de Masaya y cómo las vendedoras del Mercado Oriental tuvieron que organizarse para repeler los intentos de los vandálicos por quemarlo. Otro caso emblemático fue el incendio de la sede del CARUNA y de las sedes del MEFCCA en diferentes puntos del país.

Sin embargo, el terrorismo económico también afectó a las propias empresas capitalistas ya que muchas de ellas se vieron obligadas a cerrar al no poder pagar los sueldos a sus empleados. Los empresarios tienen todo el derecho (y también el deber moral) de preguntarse si los líderes que han elegido realmente representan sus intereses.

En realidad, creemos nosotros, los dirigentes del COSEP, AMCHAM y UPANIC representan los intereses de grandes bancos y de otros grupos extranjeros. Representan los intereses de un capital especulativo que no da crédito, no genera empleo y tampoco quiere pagar impuestos ni cotizar al INSS. En realidad, viven del resto de la sociedad sin aportar nada a cambio.

Afortunadamente, las familias nicaragüenses cuentan con los medios para salir adelante de esta situación. Nuestro país es pobre, pero no somos “pobrecitos”, tenemos con qué defendernos: *

  • 94,1% de las entidades económicas y sociales corresponden a la economía popular.
  • Estas unidades ocupan a casi 3 millones de personas o el 73,7% del empleo nacional.
  • Los sectores populares responden por el 42.4% del PIB.
  • Esos sectores manejan 55.7% del ingreso y el 61,8% del gasto disponible en la economía.
  • La producción campesina controla la producción de alimentos y cerca del 80% de la tierra está en manos de pequeños y medianos campesinos.
  • Las cooperativas y empresas asociativas y familiares controlan la mayor parte del turismo en el país, así como todo el transporte.

Lo que necesitamos para librarnos para siempre de los golpes “suaves” (o “duros”) de los especuladores mafiosos es utilizar esos recursos que manejamos, tanto en los sectores populares como en los empresarios verdaderamente interesados en invertir en el país, para crear cadenas de comercialización y de financiamiento solidarias con apoyo público que potencien la economía nacional y que ayuden a que la riqueza se quede aquí, entre nuestra gente y no vaya a alimentar las cuentas bancarias de los paraísos fiscales.

Así estaríamos construyendo un sólido modelo económico para la Nicaragua “con todos y por el bien de todos”, esa Nicaragua con los obreros y campesinos en primer lugar con la que soñó el General Sandino. La Economía Política es la ciencia que estudia las relaciones de producción en una sociedad. ¿Quiénes producen la riqueza y quiénes se apropian de ella? Si sabemos las respuestas a esas preguntas mejor podremos hacer acuerdos y alianzas de largo alcance que beneficien a todo nuestro pueblo.

En estos momentos, los golpistas desesperados por su fracaso, están impulsando una campaña brutal de desinformación, especialmente en el terreno económico. Dicen que no hay dólares y habrá inflación, dicen que habrá paro indefinido, que habrá bloqueo económico… Todas esas son falsedades que difunden para crear el pánico en la gente.

Si el pueblo dominara bien conceptos como qué es la inflación, quiénes generan el empleo, qué alternativas económicas tenemos como nación y como funcionan las instancias económicas, el pueblo todo y las familias podrían ejercer su ciudadanía de manera mucho más efectiva y sería mucho más difícil engañarlas y mantenerlas en la zozobra.

La mayoría del pueblo confía en que el camino emprendido por el Gobierno Sandinista desde su regreso en 2007 es el correcto. Pero con mayores conocimientos de economía esta fe y esta confianza serían mucho más sólidas. Por eso necesitamos alfabetizarnos económicamente.

Tras el derrocamiento de la dictadura somocista, un 53% de la población nicaragüense no sabía leer ni escribir. Por eso, la primer medida del Frente Sandinista, decidida incluso antes del propio 19 de julio de 1979, fue impulsar una Campaña Nacional de Alfabetización. Esa campaña llevó a que en 1987 Nicaragua tuviera su primer Constitución Política verdaderamente democrática, realizada con la participación de todo el pueblo.

Propongo que hoy, a 39 años de distancia, nos planteemos una Campaña Nacional de Alfabetización Económica informando mejor a nuestro pueblo sobre estos temas. Se pueden hacer folletos, vídeos y otros materiales con lenguaje sencillo, pero el elemento clave es que nosotros los comunicadores, periodistas y formadores de opinión dominemos mejor el terreno económico desde la perspectiva de los sectores populares y las familias.

(*) Datos tomados del libro “Quién produce la riqueza en Nicaragua”, de Orlando Núñez Soto y César Martínez, Consejo de la Economía Social – Revista Correo, 2018