Sab. 17. Ago 2019, Santa Fe - Argentina
Editorial

GRAVEDAD INSTITUCIONAL EN ARGENTINA

GRAVEDAD INSTITUCIONAL EN ARGENTINA

El neoliberalismo desencajado...

SANTA FE-ARGENTINA  (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  Escuchar al presidente Mauricio Macri tras el resultado electoral sufrido, ha sido una muestra de patetismo.

Tras conocer el resultado y dar su opinión a lo ocurrido, el macrismo se dedicó a armar una estrategia política. Fue así que el presidente no se hizo cargo de la derrota, y culpó a los votantes, y reclamó una autocrítica al kirchnerismo.

Esas expresiones lo desnudan totalmente ante los argentinos y el mundo: una persona con semejante incapacidad, no puede conducir un país. Es la muestra cabal de su torpeza y analfabetismo. Un personaje que tomó el país como si fuera una empresa y la manejó con la banda que eligió para ello (si: una verdadera banda empresarial), que choca con la realidad y no se hace cargo de sus desastres y consecuencias.

Un irresponsable por donde se lo mire. Un peligro para la gobernabilidad. Por ello quienes lo sostuvieron hasta ahora y se beneficiaron con su mamarracho de gestión, comienzan a abandonarlo y buscan sacar la ventaja que más les conviene, al cambiar (a futuro) las condiciones de su reinado.

Que el presidente diga que los votantes se equivocaron, porque no lo votaron es una muestra más de su desprecio por la democracia. Para él (y su banda) los votantes solo sirven si los respaldan a ellos; si no, “se equivocan” (¡).

Un presidente que le exige una “autocrítica” a quien le ganó, suena a que está en sufriendo una suerte de desequeilibrió. Sr Macri: la autocrítica la debe hacer usted, ante el golpe electoral (urnazo) sufrido.

Pero además, que califique a quien lo derrotó estrepitosamente como “kirchnerismo”, solo lo muestra como el exponente más bajo del grietismo creado por los medios hegemónicos. A Macri (y su banda gobernante), le ganó el grueso del pueblo y votantes peronistas.

A los líderes, a los conductores, se los reconoce en los peores momentos. Los argentinos asistimos a una dramática situación: un mitómano, un desequilibrado, un perdido muestra todas sus limitaciones, y lo peor es que es presidente.