Jue. 28. Ene 2021, Santa Fe - Argentina
Editorial

EL ADULTO LIONEL. Y AHORA…?

EL ADULTO LIONEL. Y AHORA…?

SANTA FE-ARGENTINA  (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  Hasta que en medio de la pandemia por coronavirus se conociera que Lionel Messi quería irse del Barcelona, existía sobre él una serie de consideraciones, pensamientos, preconceptos y/o dudas.

Se decía que no había ganado un Mundial, como si ello significara algo más que eso: no ganar un Mundial. Y…?

Se decía que era ´pechofrío’ o tibio o sin garra. Para que le serviría ser malintensionado, violento, o “guerrero”…?

Se decía que había brillado porque lo rodearon Xavi, Iniesta y otros grandes. Acaso el fútbol no es juego colectivo, donde los grandes brillan porque forman parte de un todo…?

Se decía que su forma de ser, más bien callado, parco y sin muestras de exteriorizaciones poco servían para conducir. Y quién dijo que él quería ser conductor…?

Se decía que solo le interesaba el dinero, y no la selección argentina. Si fuera así, cuál es el delito? Acaso él no forma parte de la maquinaria hipercomercial de un fútbol hiperprofesionalizado y mundializado…? Y si no le interesaba la nacional, para que viajaba y jugaba…?

Se decía que ponía técnicos y compañeros. Acaso está mal que dirigentes -y llegado el caso, entrenadores-, conversen y escuchen a quienes son los referentes en su plantel, los más respetados por los rivales, los que mejor entienden el fútbol…?

Todos esos planteos y decires de hinchas, fanáticos, periodistas y opinólogos se producían porque se estaba hablando del más grande futbolista de esta etapa. Reconocido por propios, ajenos y cientos de millones de espectadores y televidentes de todo el mundo. Tanto es así que la selección de Argentina (sí: la mismísima representación nacional) cobra valores diferentes si juega o no Messi. Lo mismo le sucede al Barcelona.

Para más: quienes esponsorean al club catalán firmaron sus contratos con cláusula que incluye la presencia de Messi en el club.

Dentro de esta realidad, Messi era considerado un futbolista atemporal. No se analizaba su edad; o lo que es diferente: se lo seguía imaginando siempre cuasi-adolescente. Sin embargo, ha cumplido los 33 años.

Ya no es aquél joven que debutó con 16 años el 16 de noviembre de 2003 en un amistoso ante el Porto. Tampoco ese que con apenas 17 años debutó con la nacional argentina, el 17 de agosto de 2005, ante Hungría.

Esa decisión de Messi indicando que deseaba irse del Barcelona, lo transformó para amplísimos sectores de las sociedades de los decires, en un hombre. Dejó de ser el eterno adolescente y se convirtió en adulto. Posiblemente ese deseo de la juventud eterna haya sido una idealidad de cientos de millones de mortales que han querido ver en él, al alegre encantador de los campos de juegos, al representante eterno del no envejecimiento.

Pero repentinamente y sin que nadie lo esperara y deseara, Messi dejó de frotar su lámpara futbolera y se terminó el encantamiento. Se transformó de la noche a la mañana en un mortal más.

Eso duele, molesta, causa otras sensaciones.

La primera: que en esta disputa, el adulto Messi se equivocó; jugó mal sus cartas y perdió. Que se dio cuenta tarde que la situación podía terminar enfrentándolo en tribunales con el Barcelona.

Que si se iban de la ciudad, sus hijos llorarían… Que la dirigencia del club decidió confrontar con el plantel y particularmente con los jugadores más destacados y representativos.

Que ellos mismos designaron un entrenador que es a todas luces un recordado exfutbolista de la entidad, pero a la vez un incondicional de los dirigentes, sin interesarle (al parecer) ningún jugador en particular.

En otras palabras: el adulto Messi sigue en el club porque no tiene más remedio. Intentó mostrar su fuerza y fue (en esa ‘batalla’) derrotado.

Respecto al Barcelona, es un tema aparte, pues está claro que la dirigencia es lamentable. No por confrontar con Messi (y otros históricos del plantel), sino por carecer de presente y futuro. Gracias a Messi se transformaron en un club internacional. Sin Messi (o contra Messi) volverán a ser un club liguero español. Pero es un tema de sus asociados y simpatizantes.

Lo concreto es que Messi está sobrellevando una nueva etapa de su vida. La cual no es fácil porque coincide con un momento malo del equipo; en cuenta regresiva para marcharse en el 2021; formando parte de un club que sigue sin proyecto; preparando sus valijas para terminar de engrosar (merecidamente) sus cuentas bancarias como lo hicieron Pelé, Cristiano Ronaldo, Johan Cruyff, Ronaldinho, Neymar…

Sin que nadie lo imaginara ni previera, la incapacidad dirigencial del Barcelona y los errores de Lionel Messi, lo desnudaron con toda su adultez.