Jue. 23. Ene 2020, Santa Fe - Argentina
Política

AMBITO Y SUS INTERROGANTES

AMBITO Y SUS INTERROGANTES

SANTA FE-ARGENTINA  (Editorial PrensaMare)  Tras conocerse quien será responsable de la Seguridad en el gobierno de Alberto Fernández, el diario Ambito, le dedicó un importante artículo.

Fue sábado 7 (día siguiente que se conociera el gabinete del gobierno venidero), y se tituló: “Qué piensa la nueva ministra de Seguridad sobre las bandas narco, Hezbollá, el terrorismo y la relación con EEUU”.

Cualquiera que relea el títlo, podría pensar que en verdad no es un artículo periodístico, sino una pregunta de la embajada estadounidense en Argentina…

Pero no. Se trata de un artículo que busca mantener el mismo pensamiento de Mauricio Macri y todo su gobierno, respecto a la problemática nacional en materia de seguridad, pero con una visión… washingtoniana.

Ello es entendible para Macri, el PRO, los radicales, Elisa Carrió, el ARI y toda la derecha y el neoliberalismo que por cuatro años azotaron el país. Pero no debería serlo para la prensa que se considera “libre” e “independiente”…

El responsable del artículo sería un tal “Sebastián D. Penelli”, y lo que expone resulta interesante porque es lo que el poder pinesa e instala. Y con el que deberán lidiar Fernández y sus colaboradores.

Veamos…

Sabina Frederic brindó una entrevista a Ámbito a principios de noviembre. Durante la charla, dio precisiones sobre los posibles lineamientos en Seguridad del nuevo gobierno de Alberto Fernández… La principal propuesta de Fernández a partir del 10 de diciembre será la creación de un Consejo Nacional de Seguridad, creado por una ley… con participación de expertos de todas las áreas, mirada federal y bajo un mando político civil…”.

Al preguntarle sobre la gestión macrista, responde: “En los últimos cuatro años el gobierno de Cambiemos ha sobreactuado y tomaron una distancia de las políticas anteriores que creo que no ha sido tal, no hubo criterios tan diferentes, fue algo más del discurso. La diferencia más clara fue en el aumento de la población del sistema carcelario, ahí Cambiemos hizo un desastre, metieron miles de personas en las cárceles en condiciones pésimas. En muchas otras cosas en distancia entre el discurso gubernamental y lo que los miembros de las fuerzas de seguridad efectivamente hicieron, porque los integrantes de las fuerzas tienen límites”.

Ante el interrogante sobre fue más lo que se dijo que lo que se hizo, dijo: “Si, claramente. Sacando a los miembros desquiciados, como los efectivos que disparan por la espalda, que son casos dispersos con un discurso que los habilita, en general cuando salen los protocolos de derribo de aviones o para la manifestaciones, dentro de la fuerza dicen que no se pueden hacer y que son una locura. Por abajo ocurrieron menos cosas de las que por arriba se promovieron. En el plan discursivo hubo una sobreactuación de las diferencias respecto del Gobierno anterior y la idea del próximo presidente creo que será bajar el tono y tener una política de Estado, y no una política banal, sin caer en manipulaciones”.

Ante el interrogante de porqué en México se dice que los ‘carteles de droga no existen’, respondió: “Es una orientación que acá no llega y que hoy con el gobierno de AMLO (Andrés Manuel López Obrador) tiene más repercusión, que está asociada a cómo en los últimos 30 años la política de lucha contra el narcotráfico no solo en México, ha estado marcada por una coproducción entre el estado mexicano y el estadounidense. Lo que se pone en discusión es cómo esas narrativas fueron alimentadas por los medios de comunicación, la ficción, las series televisivas (de Netflix), la literatura y las novelas, que construyeron una imagen, una representación del narco y el cartel de drogas, como si fuera externa al Estado. Autores como Oswaldo Zavala y John Ackerman coinciden que el Estado mexicano fue un gran productor de las drogas, no es que los carteles existen como organizaciones criminales externas, sino que son grupos alimentados por las propias decisiones de los estados mexicano y norteamericano. La tesis central es que la guerra contra las drogas después de la caída del muro de Berlín fue la doctrina de seguridad nacional de Estados Unidos para intervenir en gobiernos latinoamericanos. Hay una fabricación, espectacularización y sobreactuación de los grupos criminales, las mafias y las bandas narco. Sin negar la violencia en México, ni la violencia de estado, hay que empezar a ver de qué se habla cuando se dice banda criminal, cuántos son, quiénes las integran”.

El siguiente interrogante fue si en Argentina también se sobreactúa a las bandas narco. Y dijo: “Se construyen imágenes que son incontrastables. No hay ninguna evidencia empírica que lo se habla sea crimen organizado o narcocriminalidad. Hay una ausencia de datos concretos. Muchas son incautaciones de gente que transita la droga, son redes de transporte, como camioneros. Son decomisos en tránsito. Mucho es marihuana, que también hay que debatir si tiene sentido seguir penalizando el consumo, o no ir a otro forma de regulación. La cantidad de dinero que se pierde por perseguir el tráfico de una droga blanda, que en muchos casos produce menos efectos que el alcohol, es una locura. También hay cocinas de drogas o bunker de droga, que son de gente que vive en condiciones paupérrima. Si hay que buscar a grupos que le hacen daño al Estado es en lavado de dinero, no en el transporte”.

Evidentemente que este tipo de respuestas incomoda al periodista y dice: qué se necista, entonces?: Y debe escuchar de la que será nueva funcionaria: “Se necesita policía de investigación, con este gobierno la policía federal quedó estancada. Falta inteligencia e investigación criminal para prevenir el delito, que es distinto de la AFI, que hace inteligencia de Estado. Si hay organizaciones criminales hay que encontrarlas y desalentarlas, si es que realmente las hay. Y además, hay que informar a la ciudadanía de qué estamos hablando, porque estamos alimentando un enemigo que ni sabemos qué es. Lo único que vemos en los procedimientos son personas detenidas, pero no sabemos quiénes son, de dónde, quiénes están atrás. No sabemos qué se está persiguiendo. Que haya más decomisos no significa que haya menos drogas. Según Sedronar, se triplicó el consumo en los últimos años de todas las sustancias y los chicos dicen que es más fácil conseguirlas que antes. No estamos resolviendo el problema de las drogas”.

Ante el interrogante de si los militares deben combatir el narcotráfico, su respuesta fue contundente: “No, creo que se deben mantener al margen”.

Es así que se llega a la pregunta de: Usted anularía los cambios al decreto que reglamentó nuevamente la  ley de defensa…?. Respondiendo: “Ni los militares están de acuerdo. Sé que no están a favor de eso. Respecto de la intervención en terrorismo hay más divergencia de opiniones en el ámbito militar, pero hoy eso no es una amenaza para la Argentina. Es un invento de este Gobierno creer que el terrorismo internacional es una amenaza para nosotros. De hecho, se detuvo a gente que no tenía nada que ver. Otras naciones que sí tienen problemas con el terrorismo, arrastran al país. Las fuerzas del Operativo de Integración Norte desplegada hace un año a partir de la reglamentación de la ley de defensa de julio de 2018 van a la frontera a hacer tareas de adiestramiento, no tiene tareas operativas, y eso es porque los militares se negaron”.

La respuesta sorprendió al interrogador que dice: “Cómo que se negaron?”. Si, se negaron en un contexto de baja presupuestaria muy fuerte, que terminó con la negativa de los militares a desfilar el 9 de Julio de 2018. Hubo amenazas de retiros masivos de los organismos hacia arriba. El contexto en que se tomó esa decisión (usar las FFAA para combatir el narcotráfico) hizo que los militares decidieran no ir en las condiciones ni siquiera de Fortín 1 y 2 del gobierno anterior, que sí fue una operación de logística, donde cobraron viáticos. En este caso, no”.

No contento con el rumbo de lo escuhado (y sin buscar profundizar), el periodista directamente se puso en defensor de la teoría anglosajona-israelí y le preguntó si calificaría a Hezbollá como una organización terrorista. Teniendo que escuchar: “Es comprarnos un problema que no tenemos. Fue una exigencia de Estados Unidos al Gobierno. El terrorismo es un problema de los países de la OTAN, no es nuestro”. Con-tun-den-te…

Luego el periodista lleva el interrogatorio al tema de la ‘seguridad regional’, donde pregunta se debe existir coordinación. Una pregunta que no se sabe bien a qué se refiere con ello. Si es un tema amplio y abierto; si es a lo que hizo en su momento la presidenta Cristina Fernandez, o si es una referencia al macabro ‘plan cóndor’ de épocas dictatoriales…

La respuesta fue: “Hubo una experiencia muy importante entre las fuerzas armadas de Argentina, Brasil, Chile, Perú y Bolivia que creó una relación de cooperación, con el operativo Cruz del Sur. Se alcanzaron relaciones de solidaridad increíbles y eso hay que recuperarlo. Es muy difícil hoy con la situación con Brasil, pero hay que intentar reflotarlo o extenderlo, incluso con México”.

El periodista dejó para lo último lo que en verdad más le interesaba a él y al poder dominante. Cuál será el vínculo en materia de seguridad con EEUU. Respondiendo la futura funcionaria: “Tenemos que aprender y tomar algunas cosas de los Estados Unidos, no comprar modelos, recetas o negocios. Hay que tener una relación inteligente, mucho dependerá de cuál es la autonomía o soberanía del próximo gobierno en esta materia. Cambiemos perdió soberanía. Sin comprar recetas de tolerancia cero, se puede ver qué instrumentos tienen y adaptarlos a la realidad argentina. Hay que ser inteligente, no quedar encandilados con lo que vende Estados Unidos, ni ser mercenario, ni cortar la conexión, eso no tiene sentido. Hay cosas que se pueden aprender de ellos y de otros países, como Francia o Portugal”.

Respuestas claras y totalmente diferenciadas del macrismo-radicalismo y lo que pretende impulsar o imponer el poder (incluido el mediático).