Jue. 22. Ago 2019, Santa Fe - Argentina
Opinión

UN VESTUARIO QUE FUE UN ‘REAL’ POLVORÍN…

UN VESTUARIO QUE FUE UN ‘REAL’ POLVORÍN…

Una derrota que ha sido más que ello...

MADRID-ESPAÑA  El Real Madrid ha atravesado su peor quincena en muchas décadas. Algunos memoriosos sostienen que más que ello: que es la peor de su historia.

Dos derrotas ante el Barcelona de local; afuera de la Copa del Rey; despedido de la Liga; y sacado de la Champions

Por ello no llamó la atención que tras la contundente derrota (4-1) en pleno Santiago Bernabeu a manos del Ajax, el vestuario hirviera y se produjeran cruce de expresiones durísimas.

Tras la reprobación del público y con la el dolor de haber sido eliminados de la Champions, los jugadores llegaron al vestuario, donde minutos más tarde apareció el todopoderoso titular merengue.

Florentino Pérez, habló y en un momento, dirigiéndose directamente al capitán Sergio Ramos (que no había jugado por cumplir una suspensión), y acusó a los deportistas de ser poco profesionales.

El silencio era total en ese instante, pero inmediatamente fue el propio Ramos, quien respondió. Sostuvo que el problema del equipo no era la falta de profesionalidad de los futbolistas sino la falta de gol derivada de una mala planificación de la directiva.

Pérez –egocéntrico, caprichoso y despreciativo-, no soportó que le respondiera ante todos los futbolistas, y se enfureció. Lo amenazó. Señalandoló con su dedo índice de la mano derecha lo amenazó con echarlo.

Pero no se amilanó Ramos, que respondió: “Tú me pagas y yo me voy ahora”. Agregando como forma de reproche: “Yo lo he dado todo y me he partido la cara por este escudo, por este club, y hasta por ti”.

Puede el jugador responderle de esa manera al poderoso empresario y omnipotente presidente del club…? Si; puede, y lo hizo. Y ante decenas de testigos silenciosos y sorprendidos por la situación.

Porque fue Ramos el que le dio oxígeno político a Pérez en el 2014, para que pudiera continuar al frente del club.

Fue gracias a ese gol que anotó Ramos en la final de Lisboa (Portugal) que le permitió al Real Madrid ganar la décima Champions. Esa victoria inicó la etapa triunfal madridista, y le otorgó respaldo y prestigio a un Pérez que estaba duramente cuestionado. Tanto que muchos pensaban que se acercaba su fin al frente del club.

Al plantel, poco y nada de gracia le hacía que cada vez que sufrían una derrota, apareciera en el vestuario Pérez para reprocharles. Y en esta última instancia, Ramos se cansó y salió en defensa del plantel.

Los conocedores de entretelones en la Casa Blanca, venían anticipando que en cualquier momento se produciría un enfrentamiento. Porque otros dirigentes (que poco cuentan para Pérez, y que no deciden absolutamente nada con los jugadores) también efectuaban comentarios despectivos y descalificadores para los deportistas.

Un tema que no pasó desapercibido en los últimos tiempos (4 de marzo), fue la conferencia de prensa brindada por Luka Modric. En ella el centrocampista expresó públicamente que el problema del Real era la falta de gol, ante la partida de Cristiano Ronaldo.

Florentino Pérez entendió de manera clara que esas palabras y en boca de un deportista de bajo perfil (nada conflictivo y “querible” por todos), era una maniobra del plantel. Que lo estaban exponiendo ante dirigentes del club y simpatizantes merengues. Que se cuestionaba directamente su apuesta por Bale y Benzema (y Asencio, también). Porque ellos eran los responsables de reemplazar en los goles al portugués (marchado/echado a la Juventus).

Pérez consideró que el plantel había llegado demasiado lejos. Por ello, tras la derrota ante el Ajax, no dudó en ir sobre ellos y acusarlos. Una actitud agresiva y desmedida; poco política y autoritaria.

En el cruce de palabras nada cordial (y de elevado tono), Ramos le dijo a Pérez que “No le metemos un gol a nadie porque ha habido una mala planificación”. Esa afirmación no se refería a planificación dentro del campo de juego, sino a un déficit dirigencial.

Aludió directamente a la salida de Cristiano Ronaldo y a la no llegada de alguna figura que –al menos- estuviera ‘un poco’ cerca de su efectividad en redes contrarias. Lo cual fue una directa acusación a Pérez.

El presidente se sintió ‘destratado’ por un empleado, y le respondió que si no estaba de acuerdo con la planificación, se lo sacaría de encima a él. Y Ramos, tampoco se calló, diciéndole que si le paga se iba “ahora”.

La goleada en plena casa madridista ha sido la ‘gota que rebalsó el vaso’. Pero dentro del plantel ya existían advertencias y comentarios; el ‘olfato’ les indicaba que existía una clara maniobra de Pérez, que era perjudicial para el plantel (y el club).

No era un tema reciente, sino que ya comenzaron a percibirlo en septiembre de 2018. En esos momentos, Ramos, junto a Keylor Navas, Marcelo, y Modric, analizaron los hechos y luego lo fueron comentando con sus compañeros (cada uno) más cercanos. Ellos habían concluido en que la maniobra de Florentino Pérez era la de reforzar el egoísmo de Bale (ante la salida de Cristiano Ronaldo que se caracterizaba por su compañerismo y esfuerzo). Que en su objetivo personalista por ser ‘él y solo ‘el’, los iría “entregando” uno a uno, como había hecho con Iker Casillas.

Si había intentado hacerlo con Cristiano Ronaldo; cómo no iba a hacerlo con ellos…? Porque en la personalidad de Pérez, los jugadores no son humanos, sino “cosas” a las que se usa y descarta de la peor manera cuando él lo decide.

Esta advertencia sustentada en ejemplos claros a lo largo de años, fue entendida por la mayoría del plantel que estaba alerta y rechazaba esta actitud esperada de Pérez, qué, más tarde o más temprano terminaría por cumplirse.

Y todo se les reforzó cuando vieron la forma de actuar de Santiago Solari, un protegido de Pérez. Porque el entrenador argentino, a sabiendas que contaba con el respaldo de Pérez (hasta cuándo…?), no dudó en operar tal como le gustaba y espera el presidente. Fue así que el entrenador de manera sagaz (y hasta “fuera de grabador”), apuntó a algunos de los jugadores del plantel.

Al no utilizarlos en sus formaciones, los expuso ante la opinión pública, los madridistas y la prensa en general como que eran responsables de "algo”. Una forma de señalarlos, marcarlos, o ‘apuntarlos’, mientras utilizaba a jóvenes de la cantera (que él conocía a la perfección). No fue casual que Solari descartara a determinados jugadores, y se apoyara en jovenes sin experiencia, a los que le falta mucho para ser titulares con la casaca blanca.

No fue casual el descarte del brasileño Marcelo, Mariano, Ceballos, Isco o Asensio. Tampoco fue casual que emergieran Valverde, Vinicius y Reguilón…

Dentro de esta maniobra, de la que no hablan los medios deportivos, Solari no dudó en formar el equipo con los mismos jugadores en tres partidos seguidos (Barcelona por la Copa del Rey; Barcelona por la Liga; y Ajax por la Champions), en pocos días. Ello no les permitió realizar una adecuada y correcta recuperación física; no apeló a una necesaria rotación, poniendo en riesgo los intereses deportivos del Real Madrid, con el fin de “quemar” a la mayoría de los jugadores de la plantilla.

El único interés de Florentino Pérez (con la ayuda de Solari) ha sido la de lograr su salvación, arrojando a los jugadores a los leones.