Mar. 21. Set 2021, Santa Fe - Argentina
Notas

EL ENCUENTRO SECRETO DEL CHE CON GOODWIN

EL ENCUENTRO SECRETO DEL CHE CON GOODWIN

CIUDAD DE BUENOS AIRES-ARGENTINA  (PrensaMare)  Flavio Tavares, periodista y exguerrillero, fue un principalísimo protagonista del encuentro secreto entre el Che Ernesto Guevara y un funcionario de John Kennedy, hace 6 décadas atrás.

Tavares fue el encargado de las gestiones en la uruguaya Punta del Este, que tuvo su concreción, pues el encuentro pudo efectuarse (aunque él –lógicamente- no participó).

Dario Pignotti ha sido el encargado de dar a conocer esta noticia que se mantuvo desconocida por tantos años. La reunión se produjo en agosto de 1961, luego del inicio del embargo contra Cuba (y al margen de la cumbre de Punta del Este convocada por la OEA para impulsar la Alianza para el Progreso).

Se estima que dicha reunión ha sido la más importante celebrada entre un emisario del comandante Fidel Castro y un hombre de confianza de Kennedy; y fue el resultado de la voluntad de ambas partes. Fue allí donde el papel del brasileño Flavio Tavares –cercano al argentino-, periodista y exguerrillero resultó importante. Se encargó de las conversaciones secretas para acercar a dos gobiernos que acababan de romper relaciones diplomáticas.

Tavares consideró que la conferencia en Punta del Este fue histórica, pues puso sobre el tapete la gravedad del conflicto entre Estados Unidos y Cuba, y el cual terminóinfluyendo en toda América Latina.

El embargo y el bloqueo desde EEUU sobre Cuba surgió durante el mandato del presidente republicano Dwight Eisenhower; lo que se profundizaría con su sucesor, el demócrata Kennedy. Políticas que lejos de revertirse se fueron agudizando con el paso de los años y los posteriores mandatarios en la Casa Blanca.

Las reuniones en Punta del Este comenzaron el 5 de agosto de 1961 (4 meses más tarde de la fracasada invasión de Playa Girón y 14 meses antes de la crisis de los misiles que tenía la Unión Soviética en la isla caribeña).

En dicho encuentro continental, Cuba fue el único país que rechazó la Alianza para el Progreso presentada (en marzo de 1961) por Kennedy.

Tavares relató (a Página 12) que "El 18 de agosto el Che desapareció de Punta del Este, todo el mundo comenzó a preguntarse donde estaba, y luego nos enteramos que había viajado en una avioneta a Buenos Aires, hasta el Aeropuerto de Don Torcuato, para reunirse con el presidente Arturo Frondizi en la residencia de Olivos. Al día siguiente viajó a Brasilia donde lo recibió el presidente Janio Quadros que lo condecoró con la Gran Cruz de la Orden del Cruzeiro de Sur".

La presencia del Che en Argentina y en Brasil generó las inmediatas reacciones de los militares y de las derechas políticas que presionaron a ambos mandatarios (ninguno de los dos terminarían sus mandatos).

La sala de sesiones en territorio uruguayo se instaló en el Hotel Casino Nogaró. Fueron días donde trabajaron al máximo personajes de seguridad y espías, especialmente estadounidenses.

El Che se alojaba en un hotel modesto; no donde lo hizo el grueso de los delegados. En verdad que era el personaje que atraía todas las miradas. Cada vez que él hablaba todo se silenciaba. El Che no leía; se expresaba parado; siempre su direccionamiento fue hacia Estados Unidos.

No dudó en reclamar un trato igualitario de parte de Washington; y rechazó el intento criminal de invasión de Playa Girón, que fue organizado y financiado por Estados Unidos.

El Che vestía de uniforme militar, y no dudó en confrontar con el Secretario del Tesoro mister Doug Dillon. Las dos posturas eran contrapuestas y claras. El resto de los delegados mayoritariamente se alinearon con EEUU ilusionados que recibirían ‘toneladas’ de dólares en ayudas. Por su parte los representantes de Argentina y Brasil apenas cumplieron el papel de abstenerse.

A la hora de votarse, se aprobó la Alianza para el Progreso, y aislando a Cuba. De esta forma, la diplomacia de Washington preparaba el camino para coronar –al año siguiente, 1962-, la expulsión de Cuba de la OEA.

Dillon era un republicano, que ocupaba un puesto elevado en el gobierno del demócrata Kennedy. También integraba la delegación estadounidense, como Asesor, Richard Goodwin (que respondía directamente al mandatario y con el que mantenía una relación de amistad). Kennedy y Goodwin venían de Boston; el primero daba discursos que le preparaba y escribía el segundo.

Tavares encaró la tarea de acercamiento entre los dos gobiernos en forma secreta pero decidida. Nadie sospecharía de él que era un ‘simple’ periodista trabajando para un diario de su país y haciendo colaboraciones para la agencia cubana Prensa Latina.

Una noche el Che se reunió con su madre Celia, su padre don Ernesto Guevara Lynch, sus hermanos y la tía Beatriz, en el Playa Hotel. A pedido de Celia, pudo participar Tavares (que hasta fotografió el encuentro familiar). A partir de allí, Tavares mantuvo más cercanía con el Che en la conferencia. Y en uno de esos momentos "el Che me hizo saber que le parecía bien conversar reservadamente con Goodwin" (relató Tavares).

En un encuentro gastronómico casual, Goodwin también manifestó su disposición para el diálogo. Fue así que se avanzó; la reunión Guevara- Goodwin se hizo y "nunca hablé con el Che de lo que pasó en la reunión" (Tavares).

Recién en 1996 se conoció parte de este encuentro al descalificarse un cable secreto enviado por Goodwin a Washington (el 22-8-1961). En dicho mensaje el diplomático estadounidense dice que se abrió la posibilidad de un deshielo.

Goodwin mantuvo (en su informe secreto) reservado optimismo sobre el encuentro, aludiendo a que el Che era firme en sus convicciones y poseía sentido del humor.

Goodwin falleció en 2018. El Che había sido asesinado en 1967. Dillon murió en 2003

Al referirse a la propuesta estadounidense analizada y aprobada por la OEA en Punta del Este, el Che expresó allí: “... quedó demostrada la naturaleza falsa de la 'Alianza para el Progreso', la intención imperialista que tiene... aunque, naturalmente, todavía no se pueden saber los resultados exactos... pues se basa en un armazón de suposiciones y falsedades que en el mejor de los, casos debe ser todavía sancionada por la realidad y, lo más probable es que la realidad demuestre que se estaba frente a una gran estafa que se hace a los pueblos de América" (23-8-1961).