Mar. 11. Dic 2018, Santa Fe - Argentina
Política

CUADERNOS, FALTA DE MÉRITO... TE ENTERASTE...?

CUADERNOS, FALTA DE MÉRITO... TE ENTERASTE...?

Los medios hegemónicos no le dieron cobertura a la noticias...

CIUDAD DE BUENOS AIRES-ARGENTINA  Durante semanas los medios hegemónicos y su claque nacional (e internacional) instaló que la existencia de fotocopias de un cuaderno constituían la mejor prueba de “la corrupción k”. Todo tipo de opiniones, análisis, ratificaciones, “demostraciones”, “testigos” y lo que se buscara para sostener lo incomprobable, pues todos saben que una fotocopias… no son prueba de absolutamente nada (¡).

Sin embargo, el tema logró quedar instalado en la socidad argentina, que por semanas y semanas se abocó a dicho tema, mientras se continuaba con el plan político de destrucción del país. Ni qué hablar de la inflación, la desocupación y los ajustazos…

Finalmente, y ante semejante montaje político-mediático sin sustento alguno, el juez federal Sebastián Casanello entendió la inexistencia de evidencias para procesar a Cristina Fernández. Desde la Oficina Anticorrupción (OA) y la Unidad de Información Financiera (UIF), usadas como “fuerza de choque” de Cambiemos se instía en que la exmandataria estaba involucrada en lavado de dinero del empresario Lázaro Báez.

Que el dinero de Báez era de ella, que actuaba como su testaferro. Quizás si la sociedad gobernante (macrismo+UCR+medios hegemónicos) hubieran analizado los antecedentes o leído el testamento de Báez, se hubieran dado cuenta que todos sus bienes son suyos. Tal es así que –tras su muerte-, él establece que se cree un fideicomiso con su esposa e hijos como beneficiarios. No pudiendo dividirse los bienes por 10 años. Muestra palmaria de quién es el propietario.

La Cámara FederalMartín Irurzun y Mariano Llorens– había obligado al juez a indagara a Cristina (aunque no existía qué hecho se le podía atribuir…). Porque ella no figura en cuenta alguna; no tiene sociedad alguna; no realizó ninguna transferencia dineraria; no es citada (ni referida) en ninguna operación. Inclusive el mediático (arrepentido) Leonardo Fariña (exconyuge de Karina Olga Jelinek…) al que se lo suele presentar como “un testigo clave”, al momento de aclarar se refirió a que Báez siempre le afirmó que el dinero era suyo. Y también aclaró el mediático recibido de buchón carcelario, que el mismo empresario le contó que él era amigo de Néstor Kircner, y no de Cristina.

O sea que el mismísimo “datero judicial” Fariña, desliga a Cristina (¡), aunque los medios hayan instalado otra cosa.

Las acusaciones (si: acusaciones) se basan en que Báez y Kirchner tuvieron negocios conjuntos: porque compraron terrenos, construyeron viviendas, alquilaron hoteles… y hasta se sacaron fotos juntos (¡). Lo que –para el odio acusador- eso era “prueba” suficiente para concluir que el dinero era de Cristina.

Lo afirmaba la sociedad gobernante, pero también sectores de la (cooptada) justicia federal. Y que si Báez sacó dinero del país, lo depositó en el exterior y constituyó sociedades fronteras afuera, también Cristina participa de ello (¿?), en lo que el juez califica como “operaciones de lavado de dinero”.

Todo lo cual al final carece de sustento. Las sociedades están constituidas Báez y su círculo cercano (Daniel Pérez Gadin y Jorge Chueco), y los únicos beneficiarios son los cuatro hijos de Báez. La torpeza de la OA los llevó a sostener que el testamento podría ser un indicio que el dinero de Báez no era de él (¿?)…

Sin embargo, en ese testamento, Báez ordena que si se desea vender algún bien, debe ser tras el acuerdo de su esposa e hijos. De esa forma queda plenamente ratificado que la fortuna es exclusivamente familiar.

Cuando el juez Casanello dicta la falta de mérito a Cristina, lo que hace no es más que afirmar que no existen elementos para procesarla, aunque tampoco le dicta el sobreseimiento. Es así que ordena más medidas de prueba.

Un dato a recordar en todo este montaje refiere a la salida de dinero al exterior (hacia Suiza) a través de las financieras Provalor y SGI. A la última, los medios hegemónicos le impusieron como forma popular para identificarla, “La Rosadita”. No fue un nombre elegido al azahar, sino que estuvo perfectamente pensado, para tratar de vincular (mediáticamente) a esa financiera con la Casa Rosada, cuando gobernaba el peronismo.

Sin embargo, esos mismos medios que instalaron tal sobrenombre, son los que callaron, ignoraron u ocultaron que entre quienes operaban con dicha financiera se encoentraba el empresario Angelo Calcaterra (primo de Mauricio Macri, y su socio), y un buen número de… empresarios macristas.

El tema es tan grave, que hasta el propio Casanello le dice a la UIF que (atendiendo a lo dicho por el “arrepentido” Fariña), se usaron varias ‘herramientas’ para fugar dinero. Por lo que la UIF debería investigar a esas “cuevas” y quienes operaron en ellas.

Se espera que ahora la Cámara Federal termine procesando a Cristina en esta causa, pese a que todo el odio antiperonista fue incapaz de aportar una prueba en contra de la exmandataria. Todo ha sido un montaje político-mediático.

Eso sí: en la tarde del viernes 9 de noviembre, cuando se conoció la decisión del juez Casanello, la información apenas fue comentada por los medios. Todos estaban ocupados en la final de la Libertadores, en la sensación térmica en la capital argentina, y en los pronósticos de lluvias para el resto del país