Jue. 28. Ene 2021, Santa Fe - Argentina
Editorial

AQUELLA POBRE ALEGRÍA DE ROSENKRANTZ DEL 2020…

AQUELLA POBRE ALEGRÍA DE ROSENKRANTZ DEL 2020…

SANTA FE-ARGENTINA  (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  El traslado de jueces durante la gestión de Mauricio Macri (2015-2019) fue una maniobra para ubicar amigos, desplazar “enemigos”, y con ello garantizarse una “justicia genuflexa”.

Cuando el actual gobierno decidió buscar la normalización de tantas irregularidades, la derecha, el antiperonismo y el neoliberalismo, con los medios hegemónicos a la cabeza, instalaron que el peronismo “buscaba desplazar jueces”.

Nada más alejado de la realidad. Pero con el PRO, la UCR, y la CC al compas, lograron instalar ello en la sociedad; inclusive realizaron marchas en plena pandemia, para “oponerse al autoritarismo” (¿?).

La cuestión que la oposición transformó tal tema (que en nada les interesa a decenas de millones de ciudadanos que afrontan problemas cotidianos y más ‘humanos’ a diario) en una ‘cuestión de Estado’, por semanas. Fue así que debió intervenir la desprestigiada Corte Suprema de Justicia.

Si. Estamos hablando del más elevado tribunal argentino, que con integrantes cuestionados y con constantes peleas internas y muestras de manejos ‘amiguistas’, es la muestra más palmaria de un Poder Judicial que hasta el momento no se ha enterado que desde 1983 estamos en democracia.

Todavía es necesario sacudir este poder cerrado, corporativo, derechoso, excluyente y hasta monárquico, y hacerlo encajar en las necesidades de una sociedad que avanza en pleno siglo 21.

Lo concreto es que al final los cortesanos hicieron conocer su posición respecto a tres jueces que fueron ubicados a dedo por el macrismo y sus amigotes, que se consideran con derecho (si: jueces que no cumplen las normas vigentes y se consideran con derechos…), y se niegan a acatar las mismas.

Al conocerse la votación de la Corte, se supo que fue un 4-1, donde nuevamente el mismísimo presidente, Carlos Rosenkrantz, quedó en… absoluta soledad.

Este personaje, llegado de la mano y la gracia del grupo Clarín (que inicialmente aceptó ingresar por la ventana…), ya se había pronunciado a favor del reclamo del trío de jueces reclamantes.

Si. El mismísimo titular del Cuerpo opinaba –coincidiendo con ellos- que debían quedarse para siempre en los cargos que les regaló Mauricio Macri.

Como para que no quedaran dudas de quien manda dentro de la Corte, en ese momento Rosenkrantz habló públicamente (cuando solo debería hacerlo por sus fallos) y desde los medios de prensa antiperonista, que se encargaron de instalar y fogonear el tema como una batalla política, para debilitar al gobierno nacional.

Pero no contento con ello, impuso el tema en un acuerdo extraordinario. Para posteriormente señalar que el Consejo de la Magistratura no debió revisar en forma retroactiva los traslados (dispuestos por una integración anterior del organismo).

A la hora de votar los 5 cortesanos, Rosenkrantz lo hizo en disidencia, reconociendo los ‘derechos de los jueces’, y advirtió que la Magistratura no debe activar ningún procedimiento (este cuerpo propone concursos, al igual que los otros 4 de sus pares).

También sostiene que el único que podría revisar los traslados, sería el Poder Judicial. Pero quizás lo más ‘raro’ o llamativo sea que Rosenkrantz pretende otorgarle inamovilidad a jueces que llegaron a cargos por traslados, sin concurso ni acuerdo, porque ello… garantiza la la independencia judicial (¿?).

Por ello expresa: “La inamovilidad es, desde el punto de vista institucional, una inmunidad indispensable para asegurar que el Poder Judicial pueda funcionar con independencia de las otras dos ramas del gobierno nacional, el Ejecutivo y el Legislativo”.

Frente a tamaño posicionamiento, los cortesanos Horacio Rosatti, Juan Carlos Maqueda y Ricardo Lorenzetti, sostuvieron totalmente… lo contrario. Para ellos, considerar que los jueces y juezas pueden ser nombrados por traslados a un cargo permanente es lo que pone en peligro la independencia.

Tienen razón: porque los trasladados no es que lo hacen por una decisión ‘apolítica’, ‘exclusivamente judicial’, y/o de personas ‘neutras’. En este caso fueron acomodados por la alianza política Cambiemos, liderados por el político Mauricio Macri. Vaya causalidad… el mismo presidente que intentó que Rosenkrantz (junto a Rosatti) ingresaran “por la ventana” en la Corte por una decisión… política.

Particular visión la de Rosenkrantz que defiende la injerencia política (del Poder Ejecutivo) para poner y sacar jueces a su gusto y necesidad.

El voto mayoritario expresó: “Tal como están concebidos, los traslados de magistrados de forma definitiva no cumplen con los recaudos constitucionales para la designación de magistrados y por ello socavan el pilar fundamental de la independencia judicial y los derechos de los justiciables”.

Nuevamente en soledad, Rosenkrantz perdió por goleada: 4 a 1…

La única alegría de este cortesano ha sido que desde la oposición neoliberal y derechista, liderada por Juntos por el Cambio, coincidieron con él.