Mie. 14. Nov 2018, Santa Fe - Argentina
Europa

TRAS LA CONDENA, EL DIVORCIO...?

TRAS LA CONDENA, EL DIVORCIO...?

La monarquía española sigue exigiendo el divorcio de la infanta...

MADRID-ESPAÑA  Ya ha dejado de ser un trascendido. La infanta Cristina (hermana del rey Felipe VI), prepara su divorcio. Su cónyuge, Iñaki Urdangarín, actualmente cumple en prisión su condena por corrupción (ambos en la foto, en tiempos de sonrisas). La noticia ya había sido de comentario en épocas anteriores a que él fuera juzgado y condenado, pero resultaba evidente que “la monarquía” esperaba el momento para esta decisión.
La infanta tiene 53 años, y en sus comentarios privados –se dice- considera que Iñaki es inocente. Pero…

Este divorcio en marcha, era previsible, si se tiene en cuenta que en su momento ella tomó conocimiento del engaño de su cónyuge con una mujer (cuyo cónyuge había sido testigo de su boda…). La pareja se casó en 1997 y al investigarse la denuncia de corrupción que recayó sobre Iñaki, salieron a la luz pública los correos privados que él mantenía con su amante.

Allí “el trascendido” del engaño se transformó en una infidelidad ante la mismísima justicia. Desde que se produjo el escándalo de corrupción, la familia real apartó a la infanta. Su “retorno” al rebaño monárquico solo podrá concretarse (según se sabe en pasillos reales) si ella concreta el divorcio. Incluso este pedido “real” de Juan Carlos, también habría sido aceptado por Felipe VI.

La infanta está radicada en Ginebra (Suiza) con sus hijos. Uno de sus abogados ya ha tomado contacto con abogados de confianza de la familia monárquica para analizar pautas del divorcio. Inclusive ha trascendido (de parte de alguna amiga íntima de ella), que ya existe una búsqueda de un “cómodo inmueble” en esta capital.

Urdangarín (50 años), cumple desde junio una pena de cinco años y diez meses de prisión en una cárcel de Ávila (cerca de Madrid). Fue condenado por delitos fiscales, tráfico de influencias, prevaricación, fraude y malversación. Hechos efectuados por años, y donde nadie puede entender cómo los servicios de inteligencia monárquicos no le “avisron” de semejantes deslices al rey Juan Carlos...