Lun. 21. Oct 2019, Santa Fe - Argentina
Editorial

ALBERTO FERNÁNDEZ, EEUU, RUSIA Y CHINA

ALBERTO FERNÁNDEZ, EEUU, RUSIA Y CHINA

Mirando a futuro...

SANTA FE-ARGENTINA  (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  De triunfar el peronismo en las elecciones, se encontrará con un negrísimo panorama. Por ello ya trabaja en contactos con sectores del poder estadounidense, ruso y chino.

Ello no significa colocar a todos los actores en el mismo nivel ni consideración. Con EEUU el tema es exclusivamente económico y financiero, y lugo polítivo. Con las otras dos potencias, es estratégico (y luego económico-financiero).

Alberto Fernández dejó en claro semanas atrás que “un país como Argentina no puede enemistarse con Estados Unidos”. Ocurre que a nadie escapa que la dependencia argentina con sectores de dicho paíos es tremenda.

Desde allí operan bonistas y bancos acreedores, particularmente desde que Mauricio Macri instaló en Argentina un festival financiero. Y donde –para peor- se ha caído nuevamente en manos del FMI.

Uno de los operadores en cuanto a contactos fluídos con el ambiente económico-financiero estadounidense es Guillermo Nielsen. Otro es –lógicamente- Sergio Massa. A otros sorprendió que fuera el gobernador tucumano Juan Manzur quien también abriera puertas recientemente en Washington y Nueva York. Los acreedores defienden sus intereses y quieren tener un canal de comunicación fluído con el peronismo.

Massa estuvo en ese país y recibió –nuevamente- una ‘ayuda’ de su referente, Rudolph Giuliani (exAlcalde de Nueva York). Aunque por una cuestión de tacto político, se trató de no mostrar ese contacto en razón que Giuliani es el abogado de Donald Trump

Sucede que –mirando a futuro-, Trump (y Giuliani) está enfrentado a Joe Biden. (recordar el reciente escándalo de Trump al pedirle a su par ucraniano que invertigara a Biden). Ocurre que ambos políticos (uno republicano por la re-elección, y el otro demócrata) –seguramente- van a aspirar a la próxima presidencia estadounidense.

La cabeza de Giuliani hoy está en la defensa de Trump; máxime que los demócratas del Capitolio lo intimaron para que presente documentación sobre las presiones al mandatario de Ucrania, Volodymyr Zelensky.

Igualmente, Fernández sabe que es bien visto por los poderes de ese país, y que los canales ya están abiertos y funcionan a la perfección.

Por el otro lado, las relaciones con Vladímir Putin y Xi Jinping, están en manos –lógicamente- de Cristina Fernández. Porque ya ha tenido buena relación y porque es la única –dentro del peronismo y la Nación- en condiciones de mantener un contacto serio, confiable y estratégico.

En este sentido, se dabe que operadores encubiertos (de adentro y fuera) del peronismo, han comenzado a “trabajar” para tratar de golpear a los posibles candidatos del peronismo ante ambas embajadas.

Para EEUU es de vital importancia tratar de afectar todas las relaciones con ambas potencias, para obligar a Fernández a negociar (y cerrar una claudicación total) ante ellos.

Para Cristina, en esta etapa durísima que se avecina, se considera que hasta Felipe Solá podría cumplir un importante papel en estas relaciones internacionales, en particular con los estadounidenses.

Se sabe que Fernández desea aprovechar de Massa sus contactos fluidos con los estadounidenses y con algunos sectores con los que supo entablar un arelación a partir de acompañar a Mauricio Macri a la Cumbre de Davos 2016

Está visto que toda la credibilidad que perdió Massa en Argentina, ha conseguido mantener y acrecentarla en EEUU, desde 2015 en adelante. Ello puede servirle al proyecto de reconstrucción que pretenden llevar adelante Fernández-Fernández.

La gran duda en Wall Street es si el peronismo intentará renegociar una quita de deuda. Y –trascendió- que Massa ya les ha garantizado que no.

Los primeros contactos solo dejaron en claro que los dueños de los dineros mundiales no piensan traer de diciembre 2019 en adelante ni un dólar para invertir en el país (gane quien gane), excepto si se “aclara” un poco el panorama de YPF y Vaca Muerta. Respecto a la petrolera, han dejado en claro que ‘recomiendan’ una total reprivatización.

Este es el estado de situación del peronismo a nivel de las tres principales potencias mundiales. Quedando en claro que –aunque no les guste- ambos políticos de la fórmula entienden que el máximo problema argentino pasa por re-componer las relaciones con el poder washingtoniano. Lógicamente que desde otro nivel de negociación, abandonándose la claudicación aceptada mansamente por Macri.

Respecto a Moscú y Beijing, el tema es a nivel estratégico, a futuro y de construcción lenta. Ambos centros no pueden (ni querrán) ofrecer salvavidas alguno. Se entiende: más allá de las declaraciones, y fotos sonrientes, cada uno atiende su juego (e intereses).