Jue. 04. Jun 2020, Santa Fe - Argentina
Notas

AQUELLA TRAICIÓN DE SADAT DE LA QUE NADIE HABLA

FIRENZE-ITALIA  (PrensaMare)  Durante la denominada ‘guerra fría’, la Unión Soviética solía tener ciertas actitudes de acercamiento o solidaridad con algunos (solo algunos) países en vías de desarrollo. Y dentro de esa política (que no buscaba hacer enojar a Washington), le entregaba equipos de defensa a precios accesibles a tales países.

Uno de ellos fue Egipto, que logró beneficiarse con esa política soviética. Pero inesperadamente –para Moscú- se produjo un sustancial cambio donde la relación cambió y no pudo recomponerse jamás.

Un hecho que –para qué negarlo- se debió a un delicado ‘trabajo’ efectuado por EEUU a nivel diplomático, militar y de las agencias de espionajes.

Tras ser derrocada su monarquía (alineada al bloque capitalista) en 1952, el país avanzó y se convirtió en un amigo de Moscú y en cierta forma en un nuevo aliado de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas).

Los envíos de cazas MiG-15 y de bombarderos IL-28 de la Unión Soviética a la Egipto, transformaron a este país en una preocupación para EEUU e Israel. La capacidad militar egipcia era potente en esos años, y se agregaba a ello la estratégica posición geofráfica, como ‘llave’ entre Europa, Asia y Africa.

En un determinado momento, ante la imposibilidad de los egipcios para cancelar parte del pago del equipamiento militar, Moscú decidió “olvidarlo”.

Cuando Egipto comenzó otro rumbo político durante la presidencia de Anwar Sadat (en la foto junto al general israelí Moshe Dayan), la Unión Soviética continuó enviando armamento a Egipto, con la seguridad que (más allá que los gobernantes egipcios eran anti-socialistas), mantendrían una postura independiente a nivel internacional.

Fue así que ya en la década del ’70, cuando el gobierno de Egipto recurrió a Moscú buscando nuevos aviones de combate que pudieran competir mejor con los F-4E Phantoms israelíes, le vendieron los MiG-23 soviético (nuevo caza de tercera generación que podría superar al F-4 con sus sofisticados sensores y sus misiles aire-aire).

Fue una operación de importancia; tanto que Egipto fue el segundo país después de Siria en recibir los aviones. Pero las presiones de Washington sobre los gobernantes egipcios, a la vez que la dependencia de éstos con dicha potencia era tanta que al final Egipto compartió el MiG-23 con la inteligencia y militares de EEUU.

Un golpe político y militar durísimo de asumir por los soviéticos.

Inicialmente el presidente Sadat negó haber enviado unidades de MiG-23 a Estados Unidos, hasta que la realidad lo dejó al descubierto y que estaba mintiendo.

Lo que ya se comentaba en círculos privilegiados de información militar mundial, fue confirmado (en en sus memorias) por quien era el jefe del Estado Mayor egipcio, Saad Shazly: "Cuando a finales de la década de 1970 empezaron a surgir informes de que Sadat había llegado a entregar cuatro aviones de combate MiG-23 a Estados Unidos, Egipto lo negó con indignación. El 26 de abril de 1984 la muerte del general de la Fuerza Aérea de EEUU Robert Bond mientras pilotaba un MiG-23 confirmó el secreto que el propio Sadat se había avergonzado de confesar ", explicó Shazly.

Pero este golpe no solo afectó a la Unión Soviética, sino a todos los países que se habían aprovisionado de dicho caza de última generación. Entre los perjudicados estuvieron países americanos; pero también los países de la órbita socialista de Europa.

Así, EEUU le asestó un duro golpe militar a decenas de países que vieron como se les caía su defensa aérea.

Con el paso de los años los MiG-23 han terminado por seguir en servicio en muchas unidades de reserva rusas. Sus variantes actualizadas han sido provistas a algunos de los antiguos clientes o aliados de la desaparecida Unión Soviética, como Etiopía, Siria, y Corea del Norte.

Una traición egipcia que trascendió mucho más allá de las relaciones bilaterales con Washington. Un duro golpe para los soviéticos y numerosos países del mundo, que quedaron expuestos a nivel militar aéreo (debilitados) por un tal… Anwar Sadat.