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PROCESAN A REPRESORES POR ABUSO SEXUAL

PROCESAN A REPRESORES POR ABUSO SEXUAL

SALTA-ARGENTINA  (PrensaMare)  El juez federal Julio Bavio procesó por abuso deshonesto al coronel retirado Virtom Modesto Mendíaz (foto). El mismo se desempeñó como jefe de la Policía de Salta en épocas de la dictadura. Lo mismo recayó para los ex comisarios Joaquín Guil y Roberto Arredes, a quienes también les impuso embargos por $ 500.000 para cada uno. Fue por el abuso sexual en la Central de Policía cometido en perjuicio de una joven que trataba de recuperar el cuerpo de su hermano (que había sido asesinado por policías).

Los ex jefes policiales…

Niegan haber tomado parte en el hecho, pero el magistrado destacó que se trató “de un hecho ocurrido en la propia Central de Policía de Salta, por lo que resulta inverosímil que Mendíaz, Guil y Arredes, cúpula de dicha fuerza de seguridad pública con oficinas en ese ámbito, hayan podido desconocer el ilícito”. En razón de ello “deberán ser considerados como los autores mediatos y no materiales del abuso deshonesto”.

Agregó que estos delitos sexuales son parte de un “un proceder sistemático susceptible de enmarcarse en la represión ilegal imperante” en el marco del terrorismo de Estado, que imperó entre 1976 y 1983.

La causa investiga…

La denuncia de una mujer tucumana que el 24-4-1975 llegó a esta capital provincial a tramitar la entrega la entrega del cuerpo de su hermano. El mismo era peronista y militante de la JP (Juventud Peronista) que había sido masacrado junto a otro compañero en la villa turística de San Lorenzo. Este operativo conjunto fue realizado por la policía salteña y la Federal.

Fue así que la mujer debió trasladarse a la Jefatura de la Policía a buscar una autorización (requerida por la morgue del Hospital San Bernardo para la entrega del cadáver). Fue allí que enterados de su presencia, las autoridades policiales ordenaron que fuera llevada a una habitación. Allí fue obligada a desvestirse delante de una veintena de uniformados y abusada por uno de los jefes.

En su denuncia, la mujer contó que el abusador llevaba la voz cantante frente a los efectivos, por lo que dedujo que se trataba del “Jefe de la Policía, afirmación que sostenía por la forma en que este sujeto se comportaba frente al resto de los policías ‘con autoridad y voz de mando’”, se señala en el procesamiento.

Tras recuperar el cuerpo de su hermano, la joven fue seguida por miembros de la Policía salteña, y se lo hicieron notar: antes de salir de la provincia se detuvo a comprar flores y allí los uniformados la bordaron e interrogaron sobre los motivos de esa detención. El juez Bavio –con los elementos de pruebas- sostuvo que el abuso “habría afectado severamente su integridad sexual, como así también su dignidad como persona, dejándole incluso graves secuelas futuras”. Agregando: "El caso, sin dudas debe ser analizado desde el prisma de la perspectiva de género, abandonando las posturas estereotipadas que descalificaban a la declaración de la persona abusada por el hecho de haber denunciado en forma tardía o por no estar avaladas por pruebas directas que la corroboren como lesiones, certificados médicos, testigos”.

También expuso que se debe “analizar que la damnificada era una mujer vulnerable, indefensa, atemorizada y acongojada, que representaba para los represores de turno, la hermana de un ‘subversivo abatido’ y como tal, no sólo debía ser menospreciada por los cobardes que la atendieron en la central de la policía de la provincia, sino también habrían justificado, so pretexto de requisa por razones de seguridad, el violento abuso descripto por la víctima”.

El magistrado agregó que estos "padecimientos” fueron una modalidad de esos tiempos, recordando testimonios de otras víctimas que dieron cuenta de que "las violaciones y distintos hechos de índole sexual fueron percibidos como ‘secundarios’" en el momento de las denuncias, "más aun cuando como en el caso, los que perpetraron el ultraje en su contra eran los mismos que abatieron a su hermano simulando un enfrentamiento y además mantuvieron un proceder intimidante en todo el periplo que recorrió hasta la ciudad de Tucumán”.

Si bien los imputados…

Niegan la participación, para el juez la publicidad realizada por la misma Jefatura de Policía respecto a la muerte del hermano de la joven abusada coloca a estos jefes en un escenario en el que era imposible desconocer todo lo relacionado a ese caso. Subrayó que "la privación ilegítima de la libertad, los apremios ilegales, la violación, la esclavitud sexual, la prostitución forzada y cualquier otra forma de violencia sexual de gravedad comparable, entre otros, resultan ser delitos de lesa humanidad”.

Mendíaz como Guil cuentan ya con condenas reiteradas por otros actos de terrorismo estatal cometidos antes y durante la vigencia de la dictadura. Arredes (que integró la plana mayor de la Policía de Salta), no ha llegado a juicio oral todavía.