Sab. 19. Ene 2019, Santa Fe - Argentina
Editorial

LA MACRINITA DE MAURICIO…

LA MACRINITA DE MAURICIO…

La maquinita (de billetes) se transformó en la macri-nita...

SANTA FE-ARGENTINA  (por Rodolfo O. Gianfelici)  Uno de los latiguillos de la derecha y en neoliberalismo ha sido apelar a la “no emisión” de dinero. O como comúnmente se dice: “a no hacer funcionar la maquinita” (que los produce). De esa forma –sostienen-, se evita el engrosar el gasto público, envilecer la moneda (el peso argentino) y no generar inflación.

Sin embargo a la hora de gobernar, Mauricio Macri ha roto todos los records que se podían imaginar. En cuanto a “reactualizar” (en 2018) 15 veces el Presupuesto; a devaluar en más de un 100%; y a fabricar billetes.

Maniobras que han estado muy lejos de servir para crear empleo, lograr las ‘famosas’ inversiones, atraer capitales, hacer crecer la industria, o de efectuar obras de infraestructuras.

El festival de la “patria financiera” re-instalado por sus políticas ha llevado al Banco Central (BCRA) a una grandísima expansión de la base monetaria en 2018.

La misma llegó en el recién terminado año a los $ 407.864 millones. Lo que significa un aumento interanual del 40,7%. Un auténtico (lamentable) récord histórico.

De esta forma los tres responsables de conducir dicha entidad (Sturzenegger, Caputo, y Sandleris) pagaron $ 131.957 millones (U$S 3.400), en concepto de intereses.

Los números monetarios del macrismo en 2018 son: base monetaria de $ 1,4 billones (U$S 37.000 millones); reservas brutas: U$S 65.806 millones (+ U$S 10.751 millones); el stock de las Leliq: $ 722.449 millones (U$S 19.000 millones).

Depósitos en pesos: $ 2,75 billones (de ellos, $ 2,05 billones son privados, $ 1,25 billones de depósitos en dólares).

Así, la base monetaria más los depósitos llegan a $ 4,15 billones (de los cuales $ 3,15 billones, son privados). El stock de préstamos privados fue de $ 1,55 billones, y los en dólares: $ 581.000 millones. En total, el stock de préstamos privados alcanzó los $ 2,13 billones.

Esto significa que la elevada liquidez del sistema financiero no se canalizó hacia el crédito (como en cualquier “economía seria”), que debe ser el principal negocio bancario, sino que fue a parar al… BCRA. Primero con la compra de las famosas Lebac; y ahora con el mega-negociado de las Leliq.

Así, ha desaparecido el crédito a intereses razonables, pues los bancos apuestan a la “bicicleta financiera”. Lo que lleva al macrismo a hipotecar el futuro del país, pues para “tentar” a los especuladores, se les pagan intereses anuales entre el 60% y el 70% (¡).

En el 2018 el BCRA “inyectó” $ 407.864 millones (127% más que en 2017). El principal factor fueron las Lebac que llevaron la emisión a casi $ 1,3 billones y en menor medida el pago de intereses (casi $ 132.000 millones) y los Pases ($ 83.000 millones).

El Tesoro solo recibió $ 30.500 millones (Adelantos Transitorios, y tal como exigió el FMI, no se le transfirió Utilidades).

Las Leliq se llevaron $ 709.470 millones; las ventas de divisas al sector privado otros $ 410.753 millones; y el Tesoro: $ 20.705 millones. De esta forma la emisión llegó a los $ 408.000 millones.

Una comparativa de lo que significa esta emisión, lo da que en 2017 la base creció $ 179.449 millones; en 2016, fueron $ 197.775; y en 2015 había llegado a los $ 161.325 millones.

A todo ello el macrismo y los defensores de estas políticas ‘destacan’ que el stock de reservas brutas marcó un récord de U$S 65.825 millones (un incremento de U$S 10.751). Claro que no explican que ello obedeció a las “ayudas” de organismos internacionales (U$S 19.408 millones), swap con el exterior (U$S 11.352 millones), y U$S 1.334 millones por encajes.

Lo verdaderamente preocupante es que las salidas fueron de U$S 15.968 millones por ventas de divisas al sector privado; y de U$S 5.375 millones por pagos del Gobierno a los especuladores con bonos y a organismos.

Así finalizó la Argentina de Macri el 2018. Con los desafíos de tener que cumplir con las políticas impuestas por el FMI. Lo que constituye una Espada de Damocles constante; porque más allá de los rostros felices de los gobernantes, el nivel de reservas brutas no otorga demasiado margen en caso que los mercados deseen disfrutar de un bocado más apetitoso de Argentina, y generen alguna corrida bancaria o cambiaria