Lun. 29. Nov 2021, Santa Fe - Argentina
Asia

DISGUSTO DE WASHINGTON CON LOS SAUDITAS...?

DISGUSTO DE WASHINGTON CON LOS SAUDITAS...?

MILANO-ITALIA  (PrensaMare)  Un hecho político ocurrido en Irak ha producido reacciones encontradas en sectores de la diplomacia y del Pentágono estadounidense.

Ocurrió a finales de septiembre, cuando en Bagdad (Irak) se reunieron representantes de los gobiernos de Irán y de Arabia Saudita. Fue un encuentro que se venía programando desde meses atrás en que las partes –con mediación irakí- analizaron la posibilidad de un encuentro formal.

Al final ello ha sucedido dando inicio a una ronda de conversaciones entre los dos países (revelaron fuentes diplomáticas iraquíes). Analizaron temas pendientes de acuerdo con una hoja de ruta previamente acordada. Ello también consideró el avance hacia establecer representación diplomática entre los dos países.

Fue un encuentro altamente positivo según trascendió, y el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Saeed Khatibzadeh, anunció que en los últimos meses se han realizado contactos más organizados con Arabia Saudita: «Hubo buenas conversaciones sobre temas bilaterales».

En agosto, se efectuó una conferencia regional de la que tomaron parte jefes de estado y altos funcionarios árabes, que incluyeron en esta capital, a los ministros de Relaciones Exteriores de Irán y Arabia Saudita.

Este acercamiento de ambos países ha generado apoyos y a la vez duros reparos dentro del seno del gobierno de Joseph Biden (aunque no de manera pública).

Para unos, se trata de un avance de la estrategia estadounidense en el sentido que ha ‘encargado’ a sus amigos sauditas que desarrollen una política de “acercamiento” con los iraníes, tras la salida urgente de Afganistán y los éxitos de la diplomacia iraní en los últimos tiempos a nivel asiático.

Para otros, se trata de un grueso error, en consideración a que Irán debe ser tratado aún con más dureza que la actual; reclaman aumentar las sanciones y hasta se arriesgan a que ‘sería necesario’ demostrar fuerza militar rápida, para detener lo que consideran una “grave expansión iraní” en la región.

Posiblemente -atendiendo a cómo opera el poder estadounidense-, ambas posiciones tengan razón y ambas sean impulsadas desde el mismo poder de la Casa Blanca.