Lun. 21. Oct 2019, Santa Fe - Argentina
Eco-Ambiente

PROTEGIENDO AL PEZ-MANO ROJO

PROTEGIENDO AL PEZ-MANO ROJO

Dura y encomiable tarea...

TASMANIA-AUSTRALIA  (PrensaMare)  Solo quedan 100 ejemplares adultos de pez-mano rojo, que habitan en las aguas de la isla de Tasmania.

Ahora se ha lanzado una campaña para salvarlos de la extinción. El pez-mano rojo o pez moteado (Brachionichthys politus), recibe este nombre por desplazarse apoyándose de sus aletas pectorales y ventrales. Es uno de los peces más raros del planeta y su población está "críticamente amenazada".

"Si nunca ha visto un pez-mano antes, imagínese sumergir un sapo en pintura brillante, contarle una historia triste y forzarle a usar guantes dos tallas más grandes", es la descripción de esta especie que hace el Proyecto de Conservación del Pez-Mano de la Universidad de Tasmania (UTAS).

Según el último censo, quedan menos de 100 ejemplares adultos, que miden unos 8 centímetros de largo, distribuidos en 2 poblaciones conocidas localizadas cerca de las costas de la ciudad de Hobart.

"Las últimas dos poblaciones que quedan y que conocemos son increíblemente vulnerables y el hecho de que queden solo algunos ejemplares supone que sin nuestra intervención se extinguirán", dijo Rick Stuart-Smith, profesor del Instituto de Estudios Marinos y Antárticos de la UTAS.

Para salvar a esta especie de la extinción, el Proyecto de Conservación del Pez-Mano ha creado un perfil virtual de cada ejemplar, que puede ser identificado por sus marcas únicas, e invitado al público a darles un nombre y ofrecer un donativo.

"Darle un nombre a un pez-mano rojo es algo emocionante, pero también tiene un lado serio", precisó el experto, quien participó en la elaboración del banco de datos que ayudará a estudiar cuánto tiempo vive, la distancia de sus desplazamientos y la rapidez de su crecimiento. "En este momento necesitamos centrar nuestra investigación en las preguntas básicas sobre su biología, saber si hay otras poblaciones no descubiertas aún o lo que debemos hacer para protegerlos de los impactos inducidos por el ser humano y gestionar activamente su hábitat", dijo Stuart-Smith.