Dom. 15. Dic 2019, Santa Fe - Argentina
Editorial

COLÓN Y LA "LIMPIEZA"...

COLÓN Y LA

Cómo tropezar siempre con la misma piedra...

SANTA FE-ARGENTINA  (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  La temporada 2018-2019 para Colón ha sido mediocre (o directamente: mala). Pasaron 5 entrenadores; decenas de futbolistas; la misma fervorosa hinchada; y los mismos dirigentes…

Sacar conclusiones es fácil, cuando se parte de preceptos ya establecidos. Los fusibles son los entrenadores. El simpatizante poco y nada cuenta. Los dirigentes nunca se equivocan. Y los ‘culpables’ son –siempre- los futbolistas.

Ocurre cuando los resultados no se dan, y se ha repetido en miles de oportunidades y así continuará hasta que no se parta de análisis diferentes.

Existen proyectos…? Existen ideas…? O simplemente es una “apuesta” a que todo salga un poco mejor que antes, y así continuar por años dentro de la mediocridad generalizada (hecho por nada exclusividad de Colón).

Ahora la Superliga exige que cada club tenga un manager. Para qué…? Para seguir haciendo lo mismo de antes… Aunque con la ‘sabiduría’ de haber copiado “algo” de los europeos.

Colón es un club que debería ser protagonista. Y no es; es más: posiblemente exista un acostumbramiento dirigencial a la mediocridad. El árbol no les deja ver el bosque. Las urgencias (que ni siquiera se cumplen) impiden proyectar y trabajar seriamente.

Pareciera que cada etapa de contrataciones de futbolistas se transforman en “el” proyecto. Y los años (y fracasos) demuestran que es un camino equivocado.

Ahora, en mayo de 2019 se vuelve a repetir lo mismo, con la consabida caracterización de la etapa, donde el periodismo instala la (famosa) “limpieza” de jugadores. Un término que suena duro y despectivo; descalificados y agresivo. Acaso los jugadores llegaron porque ellos lo impusieron…?

Porque debe recordarse que ellos fueron contratados por dirigentes, con o sin recomendación de entrenadores. No son “basura” a la que se debe limpiar…

Pero claro, a dirigentes y periodistas el término les gusta; porque en cierta forma ello los “libera” de responsabilidades. Hay que “barrer” lo que no sirve, como queriendo sostener que ellos son responsables de todos los males.

Lo concreto es que desde la prensa ‘informada’ (o vocera dirigencial…?) se dan nombre y apellidos de los “basura” que deben “limpiarse” en Colón. Anticipánsose que quien arma el listado es el entrenador Pablo Lavallén; el mismo que en los 8 partidos que dirigió a Colón, realizo 39 (¡) cambios de futbolistas en sus equipos…

Es cierto que Colón debe atender a la sumatoria de puntos, pues tiene muy cerca a los que deberán dar pelea por la permanencia. Los promedios (exceptuados los que ascienden) más bajos son los de Newell´s y Gimnasia y Esgrima; a ellos, Colón los supera por 8 puntos. O sea que el colonista tiene por debajo a esos 2 clubes, más los 2 ascendidos, Rosario Central, Patronato, Lanús y Argentinos Juniors. Todos ellos tratando de no ser los próximos 4 que descenderán.

Por lo pronto el único que se fue (rescindió) ha sido Adrián Bastía. Se les terminan los contratos el 30-6-2019 a Zuculini, Heredia, Schmidt, Clemente Rodríguez, Olivera y Fritzler. De todos ellos la dirigencia quiere dejar al último (y el entrenador lo querrá?).

De los colombianos Celis, Morelo y Cadavid, la dirigencia quiere apostar a una mejora o revalorización comercial de los dos primeros; no así del tercero (y el entrenador?).

Tienen contrato vigente para el próximo torneo, el portero Burián, Zuqui, Esparza, Leguizamón, Rodríguez, Pierotti, Zurbirggen, Toledo, Haas, Chicco, Vigo, Ortíz, Escobar, Quiróz, Bernardi, Garcés, Galván, Hernández, Moschión, Chancalay y los colombianos. Pero la dirigencia y Lavallén consideran que algunos de ellos deberán irse. Y Sandoval…?

El simpatizante colonista se ilusiona con llegadas mágicas, que lo motiven, le garanticen triunfos, y tengan al club en lo más alto de la tabla de posiciones. En todos los recesos sucede lo mismo. Y la dirigencia se encarga de repetir los mismos errores de siempre. Junto a ella una prensa benévola que más que informar se ha transformado en vocera dirigencial. Todo muy mediocre; el resultado no puede ser óptimo.

Lo mejor de Colón sigue siendo su gente. El tema es que la dirigencia (más allá de las caras y apellidos), sigue siendo la misma...