Mar. 19. Nov 2019, Santa Fe - Argentina
Notas

BOLSONARO: EN SU BASE ESTÁN LAS BASES…

BOLSONARO: EN SU BASE ESTÁN LAS BASES…

Se va conociendo más del pensamiento del nuevo mandatario...

RÍO DE JANEIRO-BRASIL  (por Mario Ferretti)  Desde el primer día del 2019 ya gobierna el país Jair Bolsonaro. Su llegada al gobierno irá enhebrando –seguramente- decisiones inimaginables, para propios y extraños (de la región).

“La nueva” (noticia) es que ya tiene en carpeta el instalar bases militares de EEUU (¡). Raro para un “nacionalista” como se presenta.

O en verdad, un nacionalista auténtico según las décadas que nos tocan vivir, donde estos personajes se consideran unos simples aplicadores de lo que los fascistas o ultraderechistas de potencias occidentales exigen aplicar en los países periféricos.

En este sentido, Bolsonaro no oculta su elección por Donald Trump y Benjamin Netanyahu, los dos máximos exponentes de ese pensamiento retrógrado y anti-humano.

Por ello no es sorprendente este pensamiento de Bolsonaro, que tiene en su base programática el instalar bases USA. Lo que evidencia su claro alineamiento (incondicional) con esta ideología.

No se trata de una simple especulación periodística, sino que el presidente (tras reunirse con el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo), lo manifestó en un reportaje de la red SBT. Allí expuso sobre su encuentro con Pompeo (ambos en la foto), donde hablaron de la integración económica (¿?) y la oposición común contra “los regímenes autoritarios” de Venezuela y Cuba.

Exponiendo que esos gobiernos son ejemplos de la interferencia de Rusia en el continente, por lo que justifica la alianza militar con Estados Unidos. Con lo cual el mandatario adhiere a la consigna estadounidense de "América para los americanos" (o norteamericanos, mejor dicho...).

“Según lo que pueda llegar a acontecer en el mundo, quién sabe si tengamos que discutir esa cuestión en el futuro… La cuestión física puede ser hasta simbólica. Hoy en día el poderío de las fuerzas armadas americanas, chinas, rusas, alcanza a todo el mundo independientemente de la base”, citó Bolsonaro. Manifestando que es “preocupante” las maniobras militares ruso-venezolanas.

Y continuó: “Mi aproximación con Estados Unidos es económica, pero puede ser bélica también. Podemos hacer un acuerdo en esta cuestión. No queremos tener un superpoder en América del Sur, pero a mi entender debemos tener una supremacía”. Destacando que Donald Trump es “el hombre más poderoso del mundo”. Y si no que lo diga el propio Bolsonaro que decidió acatar la orden trumponista de trasladar la embajada brasileña en Israel hacia Jerusalén.

Prometió sacar a su país del pacto mundial sobre migraciones de las Naciones Unidas; un tema sobre el cual Trump se negó a adherirse.

En concreto, Pompeo se llevó varias seguridades, que ya habrá transmitido a Trump, y no son sobre temas secundarios. Porque Bolsonaro, ratificó su contundente oposición a Cuba, Venezuela, y Nicaragua; que rearmará a sus fuerzas armadas (comprando a empresas de EEUU, lógicamente…).

Pero en medio de sus primeros días como presidente y mostrando su alineamiento con Washington, debió cumplir con otra importante reunión. Recibió a Ji Bingxuan, vicepresidente de la Asamblea Popular Nacional de China. No llegó por cuestiones turísticas, sino que fue el enviado especial del presidente Xi Jingping.

Ocurre que China es el principal socio comercial de Brasil. Le compra más que Estados Unidos. Es un país al que Bolsonaro debe ‘cuidar’, pese a su alineamiento trumponiano. Porque si se aleja de los chinos –para contentar a Donald Trump-, se le generará un grave problema comercial en su balanza.

De allí que el bolsonarismo prefirieron hacerse “los distraídos” con este encuentro…

Cuando se produjo la segunda gran guerra, Brasil (igual que Argentina), era neutral. Comerciaba con países europeos; pero Getulio Vargas (tras romper relaciones diplomáticas con el Eje en 1939) aceptó las fortísimas presiones de Washington y cometió el gravísimo error histórico de sumarse a una guerra inter-imperial.

EEUU prometió ayudas económicas a cambio que Brasil permitiera operaciones militares en su territorio y cediera soldados y oficiales. Brasil fue usado por Washington, inclusive antes que EEUU ingresara formal y efectivamente en el conflicto. Fue la habilidad de Franklin Roosevelt y su diplomacia.

Fue el sellado del servilismo de la política exterior brasileña a favor del poder anglosajón mundial, que ahora Bolsonaro apuesta por solidificar.

Bolsonaro es un capitán retirado del Ejército, que reivindica a la última y criminal dictadura de su país. Un militar que –seguramente- debe sertirse orgulloso de haber integrado un Ejército que contribuyó a la liberación de Europa (¿?), como gustó instalar en la historia, a sus escritores occidentales. Y él -modestamente- se considera un "libertador" de Brasil, de las ideas socialistas...