Lun. 21. Oct 2019, Santa Fe - Argentina
Editorial

EL DOBLE DISCURSO CAPITALISTA

EL DOBLE DISCURSO CAPITALISTA

Una constante sobre los dominados...

SANTA FE-ARGENTINA  (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  Recientemente se conoció que la ciudad-Estado de Berlín (Alemania) recomprará casi 6.000 antiguas viviendas sociales que son propiedad de una empresa inmobiliaria. Un acuerdo que le costará 920 millones de euros.

Porqué lo hace? Sencillo: porque de esa forma dl gobierno logrará detener la subida en el precio de los alquileres en la capital del país.

Es presentada como una “recomunalización”, pero en verdad de trata de una clara… intervención en el mercado

Si. En uno de los países que reclama, proclama y exige al mundo dependiente la total “libertad de mercados”, “liberalización económica”, “leyes claras”, y “no intervencionismo estatal”, sus autoridades capitalinas deciden… intervenir con el poder estatal

Mientras Angela Merkel y sus pares políticos imponen liberalización total a Grecia, aplauden al presidente argentino Mauricio Macri, y reclaman ajustes a los italianos, el alcalde de Berlín, el socialdemócrata Michael Müller, no duda en sostener “queremos comprar viviendas donde sea financieramente posible y tenga sentido para estabilizar los alquileres… mientras, continuaremos construyendo nuevas viviendas y garantizando jurídicamente el tope del alquiler”.

Agregando que “con la compra ampliamos significativamente las propiedades de las empresas públicas y contribuimos a preservar el equilibrio social en nuestra ciudad”. En otras palabras: el Estado cumpliendo (en parte) el deber de equilibrar o detener (parte de) la voracidad de “los mercados”.

Pero no se trata de un hecho aislado, sino que la compra forma parte de un gran paquete de medidas. Pues en junio el mismo gobierno municipal (alianza de socialdemócratas, verdes, y Die Linke –La Izquierda-) anticipó que congelaba los alquileres por 5 años.

Sucede que en Berlín, más del 80% de sus habitantes son inquilinos; los que han ido sufriendo en los últimos años un progresivo aumento de los precios. Tanto que en la última década se duplicaron. Sucede que la falta de viviendas accoona como un motor elevador de precios. Con la demanda, “los mercados” no dudan e incrementan los precios.

A la propia demanda por el crecimiento poblacional propio se le agregan anualmente más de 30.000 personas que llegan y se instalan para estudiar o trabajar, pero también los inmigrantes.

Un dato a tener en cuenta es que la comuna berlinesa es propietaria de decena de miles de inmuebles. Con la nueva compra anunciada (casi 6.000), llegará a fin del 2019 a los… 68.000 apartamentos (inmuebles). Con semejante cantidad influye en el precio de los alquileres, ofreciendo sitios accesibles desde lo económico.

Desde los mayores defensores de ‘la actividad privada’, como conservadores, derecha, liberales y centristas (calificaciones y categorías que solo obedecen a los alemanes…) han alzado sus voces sosteniendo que no se debe intervenir; que es pérdida de dinero; que no se podrá controlar el valor de los alquileres; y hasta que –en una surte de pretendida moralización- rechazan que la compra de haga ahora, cuando podría haberse hecho antes (cuando los precios de los inmuebles eran menores).

La otra operación que completa la política berlinesa en cuanto a la problemática habitacional es la construcción. En el 2018 se construyeron 3.500 viviendas sociales; pretenden llegar a las 6.000 anuales, y adquirir otras 4.000 en el 2020.

Como se puede observar, en Berlín –en materia habitacional- se hace todo lo contrario que se exige desde un país central (como es Alemania) a los países dependientes. Todo ocurre sin que los políticos, como Jair Bolsonaro, Mauricio Macri, Juan Guaidó, Iván Duque, o Sebastián Piñera siquiera se interesen por dicho tema.

Y sin que los medios de comunicación hegemónicos y sus ‘analistas’ y ‘especialistas’ expliquen cómo es posible que exista tanta diferencia entre unos capitalistas con poder (como en Berlín, del 'primer mundo') y otros capitalistas claudicantes (de países periféricos).