Lun. 12. Abr 2021, Santa Fe - Argentina
Opinión

USTED PUEDE CREER O NO CREER… (por Efraín Valenzuela)

USTED PUEDE CREER O NO CREER… (por Efraín Valenzuela)

CARACAS-VENEZUELA  (por Efraín Valenzuela)  Usted puede creer o no creer en Dios, pero no dudarlo.

¿Cuál es nuestro promulgado socialismo? ¿El llamado Socialismo del Siglo XXI, tiene herencia de Marx y Engels? ¿Tiene el Socialismo del siglo XXI componentes significativos e importantes del marxismo clásico? ¿Cuáles son los elementos teóricos que forman parte de este novel socialismo? ¿Cuáles son los componentes del cristianismo en tanto componente conceptual del Socialismo del Siglo XXI? ¿Somos o no somos comunistas? ¿Ha cobrado fuerza histórica y real el socialismo a la venezolana? ¿Qué del marxismo ortodoxo heredó el socialismo del siglo XXI? ¿Somos marxistas heterodoxos? ¿Apenas estamos comenzando a entender el Indosocialismo? ¿A qué carajo llamamos socialismo del siglo XXI? ¿De cuántos ismos está compuesto el Socialismo del Siglo XXI? ¿El socialismo propuesto está compuesto conceptual y teóricamente por el marxismo clásico y crítico, por el feminismo. ¿También por el cristianismo, así como por el humanismo y el ecosocialismo y otras tantas teorías e ismos que convocan a la gran síntesis? ¿Esa sabrosa suma de combinaciones de concepciones, teoría e ismos, variados y diversos, está en sintonía con las realidades sociopolíticas e históricas-culturales de sendos escenarios: el de Venezuela, en particular, y el de América Latina y el Caribe, en general? ¿Podemos ser política y económicamente lo uno y lo otro, pero sin ser todo el opuesto histórico al socialismo y a la revolución? ¿Esta atómica suma y multiplicación de ismos, tendencias y opciones conceptuales, afinadas y tercas teorías resultan válidas y viables para la transformación revolucionaria del modelo capitalista dependiente?

Las interrogantes se hacen y deshacen. Las preguntas parecen experimentar algo así como aquella experiencia de Rutherford. El camino de los rayos de helio ante aquella lámina: unos chocan y se devuelven perpendicularmente, otros pasan directamente y los siguientes se desvían. La era está pariendo un modelo, una moción revolucionaria, una opción preferencial de los pobres. Se está pariendo un nuevo paradigma. Aquí comienza la otrora y la nueva historia. Se trata de construir un cuerpo teórico, un paradigma conceptual, para darle rienda suelta a una praxis revolucionaria. Un ser social nuevo está naciendo. El imperio de los valores de uso dará lugar a una nueva historia, a la sociedad del amor. La era está pariendo un corazón/ No puede más/ se muere de dolor/ Y hay que acudir corriendo/ Pues se cae el porvenir/ Debo dejar la casa y el sillón/ La madre vive hasta que muere el sol/ Y hay que quemar el cielo si es preciso/ Por vivir, (Rodríguez,1968-1978).

Sigamos el espíritu de Carlos Marx y su amigo, de más de cuarenta años, Federico Engels. Resulta necesario crear, parir, componer, hacer, elaborar, sistematizar, entrompar todos los componentes del Socialismo del Siglo XXI. Uno de los más grandes aportes intelectuales y teóricos al mundo, desde América Latina, ha sido la Teología de la Liberación. De esa misma manera pudiera ser la dimensión del nuevo socialismo. Una moción que supere con creces, históricas y de manera trascendentalmente contemporánea al estrellado socialismo real y al capitalismo globalizado contemporáneo. Un socialismo que supere al capitalismo dependiente y subdesarrollado. Un socialismo democrático, pero no de un liberalismo burgués, sino de una categórica democracia popular y revolucionaria; un socialismo marxista heterodoxo; un socialismo humanista, un socialismo comunitario, un socialismo cristiano, un socialismo feminista. Un socialismo alternativo, popular, un socialismo cultural, un socialismo indo-originario y, finalmente, un socialismo ecologista, en una palabra, un ecosocialismo. Es inevitable e irrevocable construir una Teoría del Socialismo del Siglo XXI. Ese es el gran reto, pero también el asombroso y descomunal legado que nos dejó el Comandante Eterno, Hugo Chávez. Una inexorable resistencia danza al compás de la oniria.

Ello requiere del concurso de todos y de cada uno de nuestros modestos esfuerzos. Arrojos intelectuales, teóricos, creadores, telúricos, humanos, colectivos, internacionalista, culturales, étnicos, educativos, comunicacionales y tecnológicos, así como los resueltamente bolivarianos, guevarista y chavista. Que aquella premisa martiana guía la marcha, el trabajo intelectual y la práctica social cotidiana: de vez en cuando es bueno estremecer al mundo para que lo podrido caiga a la tierra. Una revolución que no sea capaz de transformar al histórico ser social de este capitalismo dependiente no se puede llamar Revolución. Una revolución que no alcance la igualdad social, no precisamente en términos de igualitarismo sumario; no se puede llamar Revolucionaria. Una revolución que no construya la Sociedad del Amor, la Sociedad Socialista, no puede llamarse Revolucionaria. Los pueblos del mundo, los pueblos de las Américas, y la particularísima, América Latina y el Caribe reclaman el concurso de nuestros modestos esfuerzos. Tal como lo afirmara aquel extraordinario poeta, Antonio Machado: Usted puede creer o no creer en Dios, pero no dudarlo.