Dom. 23. Set 2018, Santa Fe - Argentina
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PROFUNDO MENSAJE PAPAL

PROFUNDO MENSAJE PAPAL

Lo hizo desde el Vaticano, donde reclamó el mirarse hacia adentro...

CIUDAD DEL VATICANO  El corazón del hombre es como un "campo de batalla", en el que se enfrentan dos "espíritus" diferentes: uno, el de Dios, que nos impulsa "a las obras buenas, a la caridad, a la fraternidad"; el otro, el mundano, nos lleva "hacia la vanidad, el orgullo, la suficiencia y la charlatanería", expresó el Papa Francisco.
Lo hizo en su homilía de la Casa de Santa Marta. Hizo la Primera Lectura de la Biblia, en la cual "el apóstol Pablo enseña a los Corintios el camino para tener el pensamiento de Cristo", un camino marcado por el abandono al Espíritu Santo. De hecho, es el Espíritu Santo quien nos guía a "conocer a Jesús", a tener sus propios "sentimientos", a comprender su "corazón", dijo.
"El hombre abandonado a sus propias fuerzas no comprende las cosas del Espíritu", agregó. "Existen dos espíritus, dos modos de pensar, de sentir, de actuar: el que me lleva al Espíritu Santo de Dios y el que me lleva al espíritu del mundo… Esto sucede en nuestra vida, todos tenemos estos dos ‘espíritus’… nuestro corazón, decía un santo, es como un campo de batalla, un campo de guerra en el que estos dos espíritus luchan… En la vida cristiana se debe combatir para dejar espacio al Espíritu de Dios y arrojar afuera el espíritu mundano. Es un examen de conciencia diario, ayuda a detectar las tentaciones, a aclarar cómo actúan estas fuerzas contrapuestas", dijo.
Planteó la necesidad que por las noches cada cristiano debería repensar en la jornada recién transcurrida para verificar "si prevaleció la vanidad o la soberbia o si logró imitar al hijo de Dios… Conocer lo que sucede en el corazón. Si nosotros no hacemos esto, si no sabemos que nos pasa -y no lo digo yo, lo dice la Biblia- somos como los animales que no entienden nada, que avanzan por su instinto", añadió.
Cerrando: "Pero nosotros no somos animales, somos Hijos de Dios, bautizados con el don del Espíritu Santo. Por esto es importante comprender qué sucedió hoy en mi corazón. El Señor nos enseñó a hacer, todos los días, el examen de conciencia".