Vie. 03. Dic 2021, Santa Fe - Argentina
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MARCHA DEL ODIO. LA BIBLIA Y EL CALEFÓN

MARCHA DEL ODIO. LA BIBLIA Y EL CALEFÓN

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SANTA FE-ARGENTINA  (Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  En tantos años de dificultades, los argentinos han tenido numerosas marchas. No solo físicas, en las calles, sino hasta la permanentemente presenta, Marcha de la bronca, que nos legaran el dúo de Pedro y Pablo.

Esas marchas, multitudinarias o no tanto; sectorizadas o nacionalizadas; siempre tuvieron como protagonista el amor hacia el otro, hacia el semejante. Eran marchas por más derechos, por democracia, por paz, por justicia…

Sin embargo, las nuevas construcciones políticas lideradas por medios hegemónicos y una decadente clase dirigencial ha dado surgimiento a las marchas del odio. Salidas a las calles y expresiones ‘en contra de’; jamás ‘a favor de’.

El sábado 28 de febrero se produjo una nueva muestra de ello; es cierto que han sido devaluadas expresiones (comparadas con años pasados), pero existentes al fin. Convocadas por Juntos por el Cambio (alianza política derechista, neoliberal y antiperonista), esta vez dijeron oponerse a lo que llaman el ‘vacunatorio vip’.

La sociedad macrismo-radicalismo ha descubierto que ‘la moral y las buenas costumbres’ resultan un interesante lema como para hacer política. Es así como tratan de dar clases, tras haber hecho del país (2015-2019) el reinado de los privilegios, el amiguismo, la corrupción y el sometimiento de la justicia.

Quizás en su expresión más burda de su manipulación política se encuentre ese montaje escenográfico en Plaza de Mayo, donde ‘depositaron’ bolsas de polietileno negras (simulando mortajas), con nombres de integrantes del gobierno nacional y de referentes de organizaciones de los Derechos Humanos.

Esta convocatoria no alcanzó a tener la presencia esperada, y solo la maniobra manipuladora de la televisión repitiendo, y realizando muestras de planos cortos y cerrados, con titulares exagerados, hizo aparecer que se trató de una ‘manifestación grandiosa y nacional’.

Apelaron –como le gusta a la retrógrada derecha- a usar banderas argentinas, pretendiendo apropiarse de una ‘representatividad nacional’ que nadie les confirió. Y –lógicamente- a cartelería, gritos y consignas de violencia y odio.

La convocatoria macrista-radical desde las redes sociales era “contra la vacunación vip”, contra la “corrupción K”. Posteriormente algunos carteles mostrarían sus ataques centrados en Cristina Fernández, Alberto Fernandez y el Papa Francisco (¡).

El muestrario etario es el conocido: gente de sectores medios, medios acomodados y altos; mujeres y hombres de mediana edad; unos con tapabocas y otros no; vestimentas como si fueran de paseo informal o de camping…

Ocurrió en la porteña Plaza de Mayo, y en algunos sitios de capitales provinciales. El ruido de bocinazos hacía aparecer la movida como si fuera más concurrida de lo real.

Frente a la Casa Rosada, donde depositaron las (simil) mortuorias bolsas negras, muchos aprovechan para… sacarse fotos junto a ellas (¿?). Casi se diría que es la demostración del odio, seguido del deseo de muertes. Lo cual les causa satisfacción, como para preservar dicho momento con una selfie…

La exaltación de la muerte como destino final. Casi lo mismo que hicieron los criminales de la dictadura (1976-1983). Claro… no en vano fue una dictaducra cívico-militar. Existieron muchos apoyándola y formando parte de ella. Hoy, sus herederos sociales, repiten el mismo mensaje. Patético y bárbaro (de barbarie).

Observando las transmisiones televisivas de los canales del odio, se podía pensar que la Plaza de Mayo porteña estuvo colmada. Sin embargo no llegaron ni a los 4.000 asistentes (en una ciudad de más de 3 millones de habitantes, y un conourbano con otros 12 millones). Fue allí donde se vio, como era de esperar a Hernán Lombardi, Martín Lousteau, Patricia Bullrich, Fernando Iglesias, Baby Etchecopar.

En un rapto de delirio, Bullrich denuncia a la “oligarquía kirchnerista”. Lo cual en un país serio, más de un pediría que le realicen un análisis alcohólico y también un control antidoping…

En síntesis: Se movilizarán los grupos cada vez más chicos del odio. Los mismos que meses atrás se oponían a la vacunanción, ahora reclaman por las vacunas; los mismos que denunciaban a la vacuna rusa por ser un ‘veneno’, ahora piden por ellas…

La Biblia y el calefón.