Lun. 19. Oct 2020, Santa Fe - Argentina
Política

LA PELEÍTA EN EL PRO, REPERCUTE EN EL PAÍS

LA PELEÍTA EN EL PRO, REPERCUTE EN EL PAÍS

SANTA FE-ARGENTINA  (PrensaMare)  Ya todo va saliendo a la luz, y los argentinos van comprendiendo que la lucha interna en el seno del PRO (y de Juntos por el Cambio), repercute en todo el país.

Las duras pujas internas con vistas a las elecciones legislativas nacionales del 2021, llevan a que los sectores en pugna apuesten a sus estrategias, sin importarles en absoluto la situación nacional.

Cuando Mauricio Macri perdió las elecciones Paso de 2019, no dudó en impulsar que el país estallara como forma de “castigar” a la ciudadanía mayoritaria que le dio la espalda.

Cuando el propio Macri eligió a dedo a Patricia Bullrich para que condujera el PRO, lo que hizo fue mostrar que en nada le interesa la construcción política, ni el diálogo, sino que ‘pintó para la guerra’ a su partido (sin aceptar que al perder, su obligación es la de acompañar al que ganó).

Desde que asumió Alberto Fernández, el PRO (y sus aliados) solo apuestan al choque, la confrontación y la desestabilización del gobierno. Tal es así que en medio de la pandemia, alientan a que la gente salga a protestar contra el gobierno, exponiendo a que se agraven la cantidad de contagios. Ello sucede, mientras Macri se instaló en Francia y luego en Suiza…

“Los duros” de la oposición conducen; el resto obedece. Los primeros, convencidos que es la mejor forma de ganar en el 2021 y preparase para gobernar desde el 2023. Los segundos, convencidos que no deben confrontar (puertas adentro), pues en el fondo son todos lo mismo.

Entre “los duros” (Macri, Bullrich, Miguel Pichetto) y los otros (Horacio Rodríguez Larreta, Emilio Monzó, Maria Eugenia Vidal), solo existen ‘ciertas’ diferencias de forma. Pero son todo lo mismo; como en las máscaras teatrales, podrán apelar a unas con sonrisas u otras con dolor, pero constituyen las caras de una misma moneda).

Las coincidencias ideológicas no impiden que–en esta coyuntura- muestren entre ellos ciertas diferencias. Salen a la luz esas ‘diferencias’, pero en muchos casos son consecuencia de resquemores, memoria, vendettas, enojos de hechos anteriores que otra cosa.

Ambos (“los duros” y los otros) con coherentes y los une el odio al peronismo; eso lo tienen en claro.

El tema es que no estando Macri en el país, su ‘representante’ (Bullrich) es demasiado poco como para garantizar la unidad. Es más: entre los otros, la rechazan; no porque tengan diferencias ideológicas o de acción, sino porque la consideran una “arribista”, una “puesta a dedo”, una “oportunista”.

La irrepresentatividad de Patricia Bullrich es tan grande (más allá que se la pase en los medios), que sumado a su nulo poder político partidario, hace que hasta el propio Macri empiece a estar en tela de juicio. Por lo menos ello sucede dentro de algunos sectores del macrismo; no así en el radicalismo y la Coalición Cívica, pues ellos son apenas unos ‘observadores’ privilegiados totalmente cooptados.

Macri y Bullrich están convencidos que armarán las listas para las Paso (que son dentro de un año) sin problemas, y que recibirán el respaldo de la amplia mayoría de los argentinos.

Frente a ellos aparece el polo de unidad conformado por María Eugenia Vidal (exgobernadora bonaerense) y Horacio Rodríguez Larreta (jefe de gobierno capitalino). Por ahora los dos se presentan com o “lo mismo”, y buscan aparecer ante la sociedad como “los dialoguistas” con el peronismo. La cara buena del proyecto antinacional y antipopular.

Apelan a las máscaras teatrales con sonrisas; para lo cual deben aparecer como ‘distanciados’ de la dureza del dúo Macri-Bullrich.

Todo indicaría que pensando en el 2023, Vidal aspiraría a la jefatura de gobierno en Ciudad de Buenos Aires y Rodríguez Larreta a la presidencia. Por el PRO, lógicamente (y sus aliados). Para ello deben buscar ‘desactivar’ a Bullrich; el tema es que hacerlo significa cuestionar a Macri. Lo cual en el fondo no pueden hacerlo, porque Macri concentra lo más reaccionario de la derecha, el neoliberalismo y el antiperonismo, y ambos (Vidal y Rodríguez Larreta) necesitan de ese electorado, tanto en el 2021 como en el 2023.

Bullrich busca “construir” poder llevando al PRO (y aliados) a ser cada vez más confrontativos y “duros”. Una, por coherencia ideológica; otra, porque se sabe que en el fondo se considera como “la heredera” (¡) de Macri para el 2023. De allí que no quiere nada de dialoguismo con el gobierno; apuesta todo a la polarización y constante confrontación con el gobierno nacional. Por ello sus constantes apariciones mediáticas, con de nuncias, con ataques, con mentiras, a la vez que impulsa constantes salidas de la gente a las calles.

Lo que está en…

Claro es que ambos sectores (“los duros” y los otros) están por “la defensa de la economía”; en “contra de la cuarentena”; contra la “reforma judicial”; contra el salvataje del grupo Vicentin; protegiendo a los grupos económicos concentrados; defendiendo el Estado ausente; contra el impuesto a las grandes fortunas…

Es una simple cuestión de tiempo (según los medios hegemónicos), o de simple hipocresía para cualquier mortal…

Macri se cree con autoridad moral y política (¿?) como para conducir desde Europa. Eso si: sin arriesgarse; habiéndose asegurado un ‘paraguas’ de protección internacional, como le otorgara esta FIFA (cooptada por el poder estadounidense); y manteniendo a Bullrich para ‘encarrilar’ a los díscolos.

La pregunta del…

Millón es simple: Para el 2021, Macri seguirá así, asegurado al sillón de la Fundación FIFA? O será presionado para que “juegue” en el país y se vea obligado a encabezar la lista de diputados nacionales de Juntos por el Cambio, en la capital argentina…?

Si se mantiene al margen en el 2021, perderá poder político interno. Si le exigen que juegue y no lo hace, él sabe que tiene demasiados riesgos judiciales como para sus padrinos internacionales lo abandonen…

Si por el contrario, decide liderar la lista de candidatos sabe que será una elección polarizada en suelo capitalino entre él y el presidente Fernández. Puede que gane, pero que ese triunfo se transforme también en su sepultura.

Por otra, si llega otra vez a diputado nacional, va a estar protegido (nuevamente) por los medios hegemónicos, pero también en la observación de millones de argentinos. No es un tema menor para una persona que desprecia el trabajo legislativo; que se caracterizó por no trabajar; que no asistía a las sesiones; que no existía en las comisiones; que no sabe hablar…

Los memoriosos…

Recuerdan que el paso de Macri por la Cámara de Diputados fue una vergüenza. En 2006, de 321 votaciones faltó a 277…