Dom. 23. Set 2018, Santa Fe - Argentina
Política

PRO Y UCR: ALIANZA ENTRE DERECHOSOS

PRO Y UCR: ALIANZA ENTRE DERECHOSOS

Va a resultar difícil para la UCR poder recuperar su espacio histórico...

CIUDAD DE BUENOS AIRES-ARGENTINA  Algunos analistas y periodistas tratan de mostrar al presidente Mauricio Macri y a su partido como un ejemplo de “centrismo” o de “gestión”, con el fin de quitarle toda connotación ideológica.

Pero lo cierto es que más allá de lo que viene haciendo el mandatario desde diciembre de 2015, en que asumió, no ocultan su posición derechista, fronteras afuera.

En el país prefirieron mantenerse separados de cualquier análisis ideológico. Y han usado el silencio como mejor herramienta para no responder cuando se les endilgaban las amistades derechistas y ultraderechistas con las que se codeaban fronteras afuera.

Pero la mejor muestra de su encolumnamiento ideológico, el PRO, después de instalarse en el gobierno argentino, oficializó su vínculo con la Unión Democrática Internacional.

Se trata de una internacional derechista, que tiene como fuerza clave al partido de la alemana Ángela Merkel, el PP (Partido Popular) español, el Partido Acción Nacional de México, el Partido Conservador inglés y el Partido Republicano estadounidense.

Este último, el partido que llevó al poder a Donald Trump. Se trata de una organización, fundada a comienzos de los 80 por varios jefes de estado y de gobierno prominentes. Ello fueron la inglesa Margaret Thatcher, el estadounidense George H. W. Bush, el alemán Helmut Kohl y el francés Jacques Chirac. Se definen como la “Unión de partidos de derecha del mundo occidental” y entre sus objetivos, persigue el libre mercado y la protección superior de la propiedad privada.

En este sentido, resulta toda una muestra de oportunismo político y falta de coherencia histórica la del principalísimo aliado del PRO, la Unión Cívica Radical. Los radicales suelen seguir sosteniendo valores de “libertad”, y de “justicia”, y sin embargo ello es lo que menos le interesa al PRO.

Pero ese conjunto de valores presente en los gobiernos de derecha en el mundo entero nunca podrán ser los mismos que representen a la UCR. O al menos, a los sectores de la UCR que nos identificamos con el ideario socialdemócrata Alfonsinista, y que creemos en el desarrollo de la economía con una fuerte presencia del Estado y a la democracia como el único espacio posible de convivencia, sin discriminación ideológica alguna. En este sentido ser progresista significa hablar de excluidos y trabajar para incluirlos en una sociedad solidaria. Las políticas de derecha, por lo contrario, profundizan la brecha con los que más tienen.

El radicalismo difícilmente tenga retorno para la sociedad argentina. Va a resultarles demasiado costoso (políticamente hablando), haber sido socios principales de un gobierno que destruyó el trabajo y la industria nacional; que hiper-endeudó al país en 2 años; que permitió que 2 bases militares de EEUU se instalen en el país; que ha buscado por todos los medios el desestabilizar a los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Nicaragua; que ha intentado liberar a los criminales de lesa humanidad; que “se olvida” de festejar las fechas patrias; que ignora el derecho soberano sobre las Islas Malvinas; que ha cooptado a un sector de la justicia argentina…

Algún día el radicalismo deberá realizar un análisis de sus actuaciones durante el último gobierno peronista de Cristina Fernández (2011-2015), como del acuerdo sellado con el PRO en Gualeguaychú.

Que los responsables de estas acciones digan que “el partido (UCR) no es de derecha”, suena hipócrita. Y en tal sentido son coherentes. El problema es que en su accionar han arrastrado a su propio partido y a miles de afiliados, que –equivocadamente- perdieron el rumbo, y han terminado haciéndole el juego a la derecha internacional.