Mar. 18. Jun 2019, Santa Fe - Argentina
Por el país

FALLECIÓ FRANCO MACRI

FALLECIÓ FRANCO MACRI

Se encontraba mal de salud...

SANTA FE-ARGENTINA  A los 88 murió Franco Macri, padre del presidente Mauricio Macri.

El deceso ocurrió en la noche del sábado 2 de marzo. Se encontraba enfermo desde meses atrás. Al parecer, en los últimos tiempos, con alternancia de lucidez y de pérdida de la noción de realidad. Últimamente no reaccionaba. Estuvo internado en el Hospital Italiano, y retorno a su casa de Barrio Norte, donde lo cuidaba Luján Isabel Morales.

Se trató de un verdadero personaje de los ambientes empresarial y político. Un italiano adoptado por el país que hablaba perfectamente el español, aunque con cierto ‘toque’ de italianidad. Lo que lo presentaba como simpático.

Con el tiempo y el poder frecuentó el jet set porteño y de la uruguaya Punta del Este; inclusive “incurcionó” en el farandulismo con su “noviazgo” (¿?) con Flavia Palmiero

Construyó un verdadero imperio desde la nada, particularmente con sus relaciones, contactos y ‘asociativismo’ con los criminales y civiles de la dictadura de 1976 a 1983. Fue –sin lugar a dudas- de una de las más grandes “patas” de la parte civil en esa nefasta historia para los argentinos (de 7 empresas en 1973, los Macri llegaron a 47 al terminar la dictadura).

Tras crecer con su imperio en épocas de uniformados (y civiles), se reconvirtió y adaptó de manera rápida con la democracia, y continuó haciendo negocios y estrechando amistades. Ya no necesitaba de uniformados, sino de funcionarios, políticos y legisladores; y lo hizo a la perfección.

Si ‘algo’ de todo lo que puede cuestionársele en su historia, ha sido lo peor que hizo (aunque lo mejor para él y su grupo), fue el de construir un entramado con políticos de la naciente democracia, que rompieron cualquier barrera que pudiera existir entre “política” y “negocios”.

Es más: logró que una generación  de nuevos “democráticos” trabajaran para él y sus empresas de manera directa, indirecta o como idiotas útiles.

Para ello, no desdeñó radicales, ni peronistas, ni liberales, ni ‘apolíticos’… Tanto que llegó a disponer de legisladores y hasta del control de la Ciudad de Buenos Aires. Se los presentaba no como pertenecientes a tal o cual partido, sino como “gente de Socma” (por el grupo Sociedades Macri). Uno de ellos fue el joven Carlos Grosso, que siendo empleado del grupo había sido detenido por los dictadores. Franco se encargó de pedir por él y salvarle la vida.

Gabriela Cerruti supo escribir dos libros sobre Mauricio Macri (El pibe, y Big Macri). Uno de sus relatos expresa: “Durante esos años, los Macri compraron el Banco de Italia, se quedaron con la obra de Yacyretá, acordaron con la dictadura paraguaya la construcción del puente Posadas-Encarnación; se hicieron cargo de la construcción de la Central Termoeléctrica de Río Tercero y la de Luján de Cuyo; acordaron con el brigadier Osvaldo Cacciatore la privatización de la recolección de residuos en la Ciudad de Buenos Aires a través de Manliba. Se metieron en el negocio del petróleo a través del general Suárez Mason que estaba en YPF y participaron de oscuros negocios de compra y venta de armas a través de Italia hacia Medio Oriente. Se expandieron también por Latinoamérica, al ritmo del Plan Cóndor. Obras, terrenos, edificios en Paraguay, Brasil, Chile, Venezuela, México convirtieron a la pequeña constructora de inmigrantes en un holding internacional”.

Convencido que el país ya le quedaba chico y debía superar fronteras, intentó en los años ’80, ingresar en el área de los mega-negocios en… EEUU. Fue allí que tomó contacto con un empresario local, desconocido en el sur del continente. Se llamaba… Donald Trump.

Pero no tuvo suerte. Y se lo indicaron de la forma más clara y contundente. Solía relatar en su círculo íntimo, que estando en Nueva York, un día pasó a buscarlo una limusina, a la que accedió convencido que lo llevaba (secretamente) a algún encuentro con los top del poder inmobiliario nuevayorkino.

Pero se equivocó: la limusina fue directamente al… aeropuerto. Le indicaban que no era bienvenido y que debía irse… Siempre era mejor un mensaje de esa forma, antes que… “un accidente”.

En su estrategia familiar, Franco Macri imaginó a un hijo que lo secundara y fuera sumando capacidad, para heredar su poder. Para ello pensó en su hijo Mauricio Macri. Pero se equivocó. Porque para ello se debía tener contracción al trabajo, flexibilidad, sabiduría y ganas. Justamente… todo lo que le faltaba al hijo elegido (¡).

Tanto, que cansado de los errores de Mauricio, y de tener que salir él a solucionarlos, el padre no dudaba –entre sus amigos- en cuestionar a su propio hijo. Era una muestra de dolor, ante su fracaso en la elección y la desilusión ante quien no le interesaba en absoluto sucederlo.

Porque desde siempre, Mauricio Macri, como hijo de un millonario, hizo lo que quiso, inclusive dejando de lado que debía cumplir con un legado familiar. Algunos con buena memoria citan que en esa intentona en Nueva York, Franco viajó con su hijo que lejos de asumir el papel de “n° 2” del grupo que buscaba desembarcar en el país más poderoso del mundo, adoptó el papel de… playboy

Inclusive en la firma Sideco, dedicada a las obras públicas, tuvo a ambos como n° 1 y n° 2. Y su mayor “logro mediático” fue el escándalo por la construcción de cloacas en la bonaerense Morón. Un negocio con el intendente Juan Carlos Rousselot, que estalló como un verdadero escándalo, dejando en claro que en lugar de una obra pública era una… “cloaca”. Mientras se sucedieron las denuncias judiciales y las oposiciones de concejales, existió una edil –por entonces desconocida- que respaldo el acuerdo Rousselot-Sideco. Se llamaba… Margarita Stolbizer (¡).

Los Macri son originarios de la Región de Calabria. Allí donde reina la poderosa mafia de la N’Draguetta. Franco nació en 1930, y llegó a Argentina a los 19 años (en 1949); fue uno de los tantos cientos de miles de italianos escapados (o expulsados) de la post-segunda gran guerra.

No es necesario ahondar en Franco Macri y su historia. Porque Mauricio Macri es su más expresivo de los herederos, aunque al ahora fallecido no le gustara reconocerlo. No fue el heredero empresarial que ese padre pragmático había elegido y sentenciado. Pero fue el heredero de una forma de manejarse que constituye (seguramente para Franco) la envidio por la perfección de sus manejos, a la hora de fijarse objetivos y resultados, sin interesarle en absoluto el resto.

En ese sentido, Mauricio es la ‘perfección’ de Franco…

Tanto que su propio hijo no dudó en ignorarlo, y ocultarlo. Y cuando lo consideró necesario lo usó y descartó, responsabilizándolo de todos los males de la familia Macri.

Porque Mauricio siempre aparece (con el respaldo mediático) como el honesto. Mientras que Franco es el sospechado de negocios turbios, sociedades offshore, negociados, lavado de dinero… Lo que él -por cierto- no hizo nada para que no fuera verdad.

Se solía decir años atrás, en un juego de palabras, que “Mauricio vive de Franco”. Con ello se decía simultáneamente que vivía del padre (Franco), y a la vez vivía sin trabajar (de franco)…

Bueno; llegado a presidente, Mauricio continuó con esa estrategia publicitaria. Porque todo lo malo de los Macri era responsabilidad exclusiva de… Franco.

Inclusive en momentos en que la justicia ‘apuró’ apenas “un poco” al poder macrista, y Franco Macri fue citado a indagatoria (por el presunto pago de sobornos), sus abogados sostuvieron que el hombre (ya con sus 88 años a cuesta), no estaba en condiciones físicas y psíquicas de comparecer…

Tanto es así que la estrategia judicial se extendió ante los medios, cuando el hermano de Mauricio Macri, Gianfranco Macri fue citado a declarar. Éste siempre integró el grupo empresarial, como accionista de SocMa (Sociedades Macri).

Ante la justicia se presentó con un escrito en mano. Tras ese simple trámite, le dijo a los medios que nunca pagó una coima. Cuando le preguntaron: “¿Y su padre?”, Gianfranco no dudó: “Pregúntenle a él”.

Un cinismo a pruebas de cualquier ataque. Porque este Gianfranco Macri fue el mismo que Horacio Verbitsky (en Página 12, del 27-8-2017) fue citado por haber blanqueado… 622 millones de pesos (35,5 millones de dólares). Un hecho defendido y justificado por el presidente, que había dictado una norma para que pudiera realizarse tal (inmoral) acción... Era entendible: eran Macri.