Dom. 23. Ene 2022, Santa Fe - Argentina
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INDONESIA: GRAN BRETAÑA COLABORÓ CON LA MASACRE

INDONESIA: GRAN BRETAÑA COLABORÓ CON LA MASACRE

JAKARTA-INDONESIA  (especial para PrensaMare)  El paso de las décadas no logra continuar ocultando la criminalidad de los poderes británicos que incitaron, protegieron y silenciaron la masacre de 3 millones de indonesios.

Muchos creen que la llamada ‘guerra fría’ fue solo una disputa entre EEUU y la Unión Soviética, evitando una tercera gran guerra. Pero no fue tan así; porque el poder estadounidense –junto a sus aliados- fue llevando esa “lucha contra el comunismo” (como argumentaban) en diferentes continentes, según como lo consideraban necesario.

Ello generó cientos de miles, y millones de muertos ocultados, silenciados, ignorados. Recientemente se conoció en Gran Bretaña la desclasificación de documentos secrestos, que evidencial el macabro papel cumplido por este poderosos país en esa ‘guerra fría’.

Concretamente en el caso de Indonesia, donde una radio y un boletín controlados por un servicio propagandístico estatal, usó los dineros de los contribuyentes británicos para lanzar una campaña en contra de movimientos de izquierda, y alentando matanzas de indonesios.

Se trató del Departamento de Investigación de Información (IRD); un servicio propagandístico secreto utilizado durante la ‘guerra fría’. El mismo se encargó de ocultar el exterminio de 3 millones de simpatizantes del Partido Comunista de Indonesia (PKI) y de movimientos de izquierda en la década de 1960.

Se trata de información oficial, pues los documentos han sido sacados a la luz pública y publicados por el Ministerio de Relaciones Exteriores. Se trató de una operación política iniciada a comienzos del año 1965. Para ello, Ed Wynne junto a colaboradores (funcionarios) británicos, creó una emisora y un boletín que –supuestamente- eran dirigidos por disidentes indonesios.

Dichos medios de prensa –manipulados por Gran Bretaña- lanzaban una política contraria al primer presidente de Indonesia, Sukarno. Ocurre que éste, llevaba adelante una política independentista; además, confrontaba con Malasia (donde le brindaba apoyo a los rebeldes malayos).

Sukarno era un líder popular que logró conformar un frente político y social, donde llegaban a confluir hasta fuerzas que (en forma separada) estaban en veredas opuestas. Fue así que logró que se sumaran a su ambicioso proyecto político sectores identificados con el Islam político, millones de partidarios del PKI, y una parte importante de los militares.

La radio y el boletín constantemente atacaban al mandatario, además de integrantes del gobierno, fuerzas vivas y el Ejército. Buscaban desestabilizar al gobierno, influyendo en los sectores medios altos y capa alta de la sociedad indonesia. Para ello habían organizado una perfecta distribución del boletín que llegaba regularmente a «generales, medios de comunicación de derecha e incluso al propio Sukarno», según indicaba el propio Wynne en sus informes internos.

El 30 de septiembre de 1965 la tarea (campaña) propagandística manijada por los británicos estaba en pleno apogeo, y se produjo un intento de golpe de Estado organizado por militares procomunistas, que fracasó.

Fueron derrotados y días más tarde llegó al poder un grupo de derecha encabezado por el general Suharto (que se transformó en el segundo presidente indonesio).

Inmediatamente comenzaron las persecuciones; y para fin de octubre ya estaban en marcha las masivas matanzas a los miembros del PKI y todos los sospechosos de ser izquierdistas.

Con las masivas muertes en desarrollo, los medios de prensa manejados por los británicos, no detuvieron su accionar; todo lo contrario.

Incrementaron la intensidad de sus ataques contra Sukarno, su movimiento, los comunistas y los izquierdistas en general. De manera cínica escrían en el boletín: «No clamamos por la violencia, pero exigimos en nombre de todos los patriotas que este cáncer comunista sea eliminado del cuerpo del Estado».

Se referían al PKI como «una serpiente herida», afirmando que «ahora es el momento de matarlo antes de que tenga la oportunidad de recuperarse».

«La dilación y las medidas a medias solo pueden conducir a… nuestra destrucción definitiva y completa», expresaban, reclamando que los miembros del PKI «y todo lo que representa» debían ser «eliminados para siempre«.

Las matanzas estuvieron a cargo de militares, comandos especiales y bandas o pandillas locales (a las que se les permitía hacer sus ‘tareas’ sin control estatal alguno). Fueron millones de muertes a manos de fuerzas policiales y militares como de parapoliciales y paramilitares.

Los hechos fueron tan escandalosos y sin control que los funcionarios británicos trataban de «ocultar el hecho de que las carnicerías contaran con el apoyo de generales«; esa fue la conclusión que efectúa –luego de evaluar lo ocurrido- por el funcionario del IRD, Norman Reddaway (en el año 1966).

Dicho empleado del Estado británico reconoció que la labor propagandista del equipo de Wynne, estuvo «en sintonía» con los generales de derecha de Indonesia. «La máquina de noticias fue nuestro garrote, el boletín y nuestras operaciones poco ortodoxas, nuestro estilete», señaló Reddaway. Destacando que «el descrédito de Sukarno fue un éxito rápidamente».

Las políticas independentistas de Sukarno eran una preocupación británica, que –además- les costaba unos 250 millones de libras esterlinas al año. Pero producido su derrocamiento y con los militares derechistas en el poder, fue Reddway el que reconoció en otro informe interno que al final el costo (económico) había sido bajo, y: «Estoy encantado de que se haya eliminado a un buen número de comunistas«.

Los 3 millones de víctimas fatales, no contaban para los británicos...