Vie. 06. Dic 2019, Santa Fe - Argentina
Opinión

1939 - ESPAÑA - 2019

1939  -  ESPAÑA  - 2019

MADRID-ESPAÑA  Hace 80 años terminaba lo que se dio en llamar: la Guerra Civil Española. Un hecho creado por las potencias, que tuvieron a un criminal como Francisco Franco, como un funcional títure para su geopolítica.

El territorio español fue un campo de pruebas y de intereses internacionales, que termino con el triunfo del bando fascista liderado por Francisco Franco, el 1º de abril de 1939.

Fueron 3 años de luchas, que terminó cuando las tropas nacionales lograron que el diesmado gobierno republicano abandonara esta capital, rumbo a costas del mar Mediterráneo (y marcharse al exterio). España quedaba en manos fascistas. Un país arrasado, con medio millón de muertos y con el inicio de la salvaje dictaura franquista que tendría su fin cuando él murió, el 20 de noviembre de 1975.

Cuando se cumplían 5 meses de la caída de Madrid, los nazis de Alemania invadíeron Polonia y se dio inicio a la llamada: segunda guerra mundial (que en verdad no lo fue, y se trató de una lucha interimperial, donde no todo el mundo tomó participación).

La historia occidental ha manipulado la contienda española, ocultando que en ella, Adolfo Hitler probó sus armas. También que el pueblo de Guernica fuera bombardeado por aviones alemanes. Inclusive Benito Mussolini, desde su Italia fascista brindó apoyo a Franco.

Por contrapartida, los republicanos, donde convergían comunistas, socialistas, anarquistas, trotskistas y gente de izquierda, no recibió el necesario apoyo desde la Unión Soviética. Solo se movilizaron miles de combatiendes en forma individual que conformaron las Brigadas Internacionales.

España era gobernada por los republicanos –durante 5 años- luego de la caída de la monarquía en abril de 1931. El 18 de julio de 1936, un alzamiento militar –sin suerte- intentó derrocar a Manuel Azaña (electo por el Frente Popular en las elecciones de febrero).

Los militares sublevados se hicieron fuertes con éxito en Andalucía y Aragón (tras fracasar en Madrid y Barcelona). Un accidente de aviación hizo que muriera el jefe sublevado, José Sanjurjo, por lo que el camino le quedó libre a Franco que instaló su gobierno en Burgos.

La estrategia de Franco no fue la del triunfo inmediato (que podría haber logrado al atacar Madrid), pues existía una relación de fuerzas que lo favorecía. Prefirió extender el conflicto; masificarlo; extenderlo por todo el país, e ir sembrando el terror sobre los civiles.

En abril de 1937, Franco se consolidó, al promulgar el Decreto de Unificación (mediante el mismo puso a las fuerzas golpistas bajo su mando). Fue así que logró descabezar a los grupos de derecha que conspiraron el 18 de julio. No fue un ‘capricho’ o torpeza, sino que ya le iba dando forma a su futuro gobierno dictatorial.

Franco supo dar “un golpe dentro del golpe”, y quedar con todo el poder nacionalista en sus manos. Su acción fue un claro mensaje para quienes se oponía a los republicanos (en España) y para el exterior. Tanto fue así que una semana después que firmara el decreto ‘unificador, Alemania bombardeó Guernica.

Frente a un Franco que se consolidaba y mostraba una única cabeza (fascista), los republicanos mostraban sus internas propias de la izquierda en toda su historia mundial.

Lejos de unirlos el enemigo común, mostraron sus torpezas, que beneficiaron a Franco. Los intentos por resistir de parte de los republicanos con la ofensiva del valle del Ebro, fue valerosa e hizo ilusionar a algunos, pero no alcanzó. A partir de julio de 1938 el poder republicano comenzó a retroceder.

Lo que vino después ya es conocido. Más muertes, persecuciones, hambre, tristeza con una España en manos de un dictador fascista que intentaba mostrarse al mundo como “independiente” y “nacionalista”, cuando en verdad se iba convirtiendo en un simple soldado raso del poder que luego emergería de la sociedad Washington-Londres.

El uso de prisioneros de guerra, usados como mano de obra esclava en la construcción del mausoleo del Valle de los Caídos (para celebrar su victoria militar), fue la mejor muestra de lo que era Franco. Tan funcional que perduró pese a que la segunda gran guerra arrolló a Hitler y a Mussolini.

El nuevo poder mundial emergente lo necesitaba, y allí estuvo Franco.

España sufrió el abandono de cientos de miles de sus ciudadanos que escaparon o se exiliaron. El dictador murió en 1977, y en 1977 se produjeron las primeras elecciones libres desde 1936…

Llegó Adolfo Suárez, al que el poder occidental presentó como un “centrista”. Comenzó otra historia para el país; sin dictador, pero con el mismo alineamiento. Las fuerzas políticas del momento se encargaron de ‘asociarse’, firmar el Pacto de La Moncloa y asumir que el neoliberalismo es el único camino.

Ahí anda España, a los tumbos, y sin futuro… Si existe ‘el más allá’, de seguro que el dictador debe estar satisfecho.